Religión en Libertad

«Fue mejor que Harvard»: la empresaria que descubrió en un retiro de Emaús cómo mejorar su negocio

Sandra Segimón, presidenta de Sushita, relata cómo un retiro espiritual cambió su forma de dirigir: “Entendí que lo importante era poner a las personas en el centro y liderar sirviendo”.

La empresaria Sandra Segimón, dueña de los restaurante Sushita

La empresaria Sandra Segimón, dueña de los restaurante SushitaPablo Moreno / Hispanidad

Álex Rosal
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En un contexto donde la fe rara vez ocupa espacio en el ámbito empresarial, la intervención de Sandra Segimón en el 30º aniversario del diario Hispanidad.com dejó una idea clara: no hay contradicción entre liderazgo, éxito empresarial y vida cristiana. Al contrario, pueden —y deben— ir de la mano.

El acto, celebrado en el CaixaForum Madrid, reunió a figuras destacadas del mundo económico y empresarial. Sin embargo, fue la voz de esta empresaria, Sandra Segimón, fundadora y presidenta ejecutiva del grupo Sushita que engloba 9 restaurantes (8 en Madrid y uno en Málaga) la que aportó un enfoque distinto: el de quien dirige una compañía relevante sin ocultar su fe ni sus convicciones.

Celebración del 30 aniversario de Hispanidad, decano de la prensa digital en España

Celebración del 30 aniversario de Hispanidad, decano de la prensa digital en EspañaPablo Moreno / Hispanidad

Una empresaria que no esconde su fe

Presidenta ejecutiva de Sushita, firma pionera en la elaboración de sushi en España desde 1999, que emplea a 400 trabajadores y da de comer al año a unas 700.000 personas, Segimón ha construido su trayectoria sobre una idea sencilla pero exigente: coherencia.

“En la comunidad católica nos hace falta ser valientes”, afirmó. Y añadió, citando a Teresa de Lisieux:

“El mal avanza cuando el bien está distraído haciendo cosas que no son las que tiene que hacer”.

Para Segimón, esa llamada a la acción se traduce en lo cotidiano:

“Hacer el bien significa luchar todos los días e intentar evangelizar con nuestro ejemplo”.

Lejos de discursos teóricos, insiste en que los valores no pueden quedarse en palabras:

“Los valores están para vivirlos, para que calen dentro de la organización. Los líderes tenemos que tener un discurso que cuadre absolutamente con el ejemplo”.

Emprender con propósito

Su trayectoria empresarial avala ese discurso. Licenciada en Business & Administration, y formada en alta dirección por el IESE, fue pionera en España al fundar en 1994 Baguisse, precursora del reparto de comida a domicilio. Cinco años después, impulsó Sushita junto a su hermano José Manuel y su socia Natacha Apolinario.

Desde entonces, la compañía ha crecido hasta contar con 8 restaurantes en Madrid y, de momento uno en Málaga, además de diversificarse en nuevas líneas de negocio.

Pero para Segimón, el éxito nunca ha sido el objetivo final.

Emaús: el punto de inflexión

Uno de los momentos más reveladores de su intervención llegó al relatar su experiencia en un retiro de Retiro de Emaús.

Viví y sentí el amor de Cristo de una manera muy fuerte y comprendí por primera vez lo que es la vocación de servicio”, explicó.

El impacto fue tal que lo compara, sin rodeos, con la mejor formación empresarial:

Fue como hacer un máster en Harvard en gestión de personas. De hecho, fue mucho más útil Emaús que Harvard en mi caso”.

A partir de ese momento, su forma de dirigir cambió radicalmente:

“Entendí que lo importante era poner a las personas en el centro de la organización”.

Liderar es servir

Esa idea se tradujo en decisiones concretas dentro de la empresa. Desde la forma de diseñar el crecimiento hasta la manera de gestionar conflictos.

Relató, por ejemplo, cómo afrontó una protesta de empleados tras regresar del retiro:

“En vez de enfrentarme, decidí escuchar uno a uno durante 15 minutos. Salimos todos abrazados”.

Para Segimón, ese tipo de liderazgo nace de una convicción profunda:

“La vocación de servicio en los líderes es clave”.

Más allá de la cuenta de resultados

Lejos de idealizar el éxito empresarial, Segimón introduce un matiz poco habitual: el coste personal.

“La marca o el sueldo no justifican las horas que le quito a mis hijos”, reconoció con franqueza.

Entonces, ¿qué lo justifica?

Su respuesta apunta directamente al impacto humano:

“Sí hay algo que lo justifica: todas esas personas que han entrado en la organización en situaciones muy difíciles y cómo han crecido dentro de ella”.

Casos concretos lo ilustran: empleados que comenzaron como ayudantes de camarero y hoy ocupan puestos de responsabilidad con cientos de personas a su cargo.

Humildad, transparencia y verdad

Entre los valores que defiende, destaca dos como irrenunciables:

Humildad:

Tenemos restaurantes llenos, sí, pero pueden dejar de estarlo en cualquier momento”.

Transparencia:

“¿Cómo vamos a tener confianza si no hay transparencia?”.

Y añade una idea que resume su visión empresarial:

“El equipo son los socios en el proyecto”.

Innovar sin perder el alma

Pionera en introducir el sushi en España y en desarrollar su delivery, Segimón también advierte sobre los riesgos del crecimiento:

“En el proceso de innovación no podemos perder nuestra identidad”.

En esa línea, destaca proyectos con Cáritas Española, así como con otras fundaciones como Altius, Norte Joven, Mahou y Tomillo, para formar a personas en riesgo de exclusión como especialistas en sushi, generando empleo cualificado y oportunidades reales de desarrollo.

“Demuestra cómo poner el foco en la persona tiene un impacto enormemente positivo en la organización”, concluye.

Más de 250 asistentes al acto de CaixaForum Madrid de Hispanidad

Más de 250 asistentes al acto de CaixaForum Madrid de HispanidadPablo Moreno / Hispanidad

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