Viernes, 12 de julio de 2024

Religión en Libertad

Emil Hagamu dirige Human Life en el África anglófona, primera línea ante la «imposición» del aborto

El Evangelio, arma de un sacerdote ante el globalismo abortista: Occidente quiere «menos africanos»

El sacerdote Emil Hagamu.
El sacerdote Emil Hagamu lleva tres décadas combatiendo el "globalismo antivida" allí donde este trata de adentrarse con todo su potencial.

José María Carrera

Según datos del abortista Instituto Guttmacher, cada año se practican unos 8 millones de abortos en el África subsahariana. La tendencia es al alza, habiéndose duplicado en las últimas dos décadas. Ante semejantes cifras, se suele plantear que el aborto se encuentra completamente integrado en la cultura africana. Sin embargo, hay quienes afirman que se trata de un proceso "introducido mediante la fuerza" por las "potencias occidentales" y organismos internacionales, que el aborto "es algo ajeno a la cultura africana" y que los cristianos provida luchan por proteger esa cultura.

Quien así habla es un sacerdote, Emil Hagamu. Nacido en Tanzania, actualmente es el director de la organización católica Human Life International en la África anglófona, asentada en 19 de las 26 regiones de la nación.

No es nuevo en la labor provida: en 1994 fundó Prolife Tanzania, que dos años después se integró en Human Life y desde entonces él y su equipo han formado en el Evangelio de la vida a más de 300.000 personas en diversas campañas, según el portal de la organización.

En primera línea frente al globalismo antivida

Desde entonces ha sido un incansable defensor de la cultura cristiana frente a organizaciones abortistas globales como Planned Parenthood o Marie Stopes, frente a las que difunde las enseñanzas de la Iglesia sobre la vida y la familia, cambiando el destino de miles de personas. Con su ayuda, muchas mujeres han renunciado al aborto, también parroquias protestantes donde se promocionaba, las familias con las que contacta ven cambiar sus matrimonios y contemplan como la felicidad y el amor de una nueva vida llega a sus hogares.

Emil Hagamu.

El sacerdote Emil Hagamu, durante una sesión formativa a mujeres.

Como explica en su web, no es raro que sufra ataques por organizaciones de corte progresista. Es el caso de la Political Research Associates, que se define encargada de promover los valores de "una sociedad democrática más justa e inclusiva" como la "justicia racial y LGBTQ" y políticas de género y de "justicia reproductiva", entre las que se encuentra el aborto.

No hace mucho, uno de sus integrantes, Kapya John Kaoma, acusó directamente al sacerdote y su organización de usar el cristianismo para "destruir vidas inocentes" y "colonizar" la cultura africana a través de nuestro trabajo para proteger la santidad de la vida y la santidad de la familia.

Algo que, según argumenta Hagamu, es rotundamente falso, pues el mismo término de "aborto" no se encuentra siquiera en muchos dialectos de países como Tanzania, Nigeria, Sudán, Suazilandia, Zimbabue, Malawi o Uganda. Hasta el punto de que cuando preguntó a sus compañeros sudaneses, "se rieron y dijeron que nunca habían oído hablar de esa palabra".

La planificación, mito e industria importada por Occidente

El aborto se encuentra al alza en África, pero frente al mito de que el continente abraza esta y otras prácticas anticonceptivas, el sacerdote observa en su día a día como "cada año se importan de naciones occidentales anticonceptivos por valor de decenas de millones de dólares". No es nada oculto, pues "los gobiernos y las ONG occidentales se jactan de este hecho en sus informes anuales y sitios web".

Recientemente explicó a Life Site News que su modus operandi consiste en promover la anticoncepción como una "respuesta a la pobreza", enseñando que la "planificación familiar traería salud, prosperidad y matrimonios pacíficos".

La realidad que observa cuando cientos de "familias devastadas" acuden a él es "exactamente la contraria".

"La gente de África sabe que en cada aborto muere una persona, otra resulta herida y otra recibe un pago", escribe el sacerdote en el portal de su organización.

Sanados por "el plan de Dios" en la familia

Según la experiencia del sacerdote, las promesas del lobby abortista desaparecen cuando se ha cometido el aborto, de modo que "en realidad, lo único que hacen es convertir a las familias numerosas y pobres en familias pequeñas y pobres".

Muestra de ello es la historia de Ladislaus y Georgina, una pareja joven y feliz en sus primeros años de matrimonio que, tras tener a su segundo hijo, el personal de una clínica de control de población les convenció de que "dos hijos eran suficientes y que serían más ricos y saludables con una familia pequeña, pero que si tenían más hijos, no podrían cuidar bien de los que ya tenían".

Finalmente, la clínica logró convencer a Georgina de que se implantase un DIU -dispositivo intrauterino- como método anticonceptivo, lo que resultó en un auténtico desastre para la salud de Georgina y el matrimonio.

"Sufría cambios de humor, ira excesiva y dolores terribles en el abdomen y las piernas. El DIU le provocó una infección que no recibió tratamiento durante seis años. Después de gastar gran parte de su dinero en médicos que ofrecían tratamientos que no ayudaban, la pareja recurrió a Human Life International Tanzania en busca de ayuda", relata. Tras meses de atención, Georgina se curó, el matrimonio se recuperó, ella se quitó el DIU y, tras "aprender sobre el plan de Dios para el matrimonio, comprendieron el valor de la vida" y pronto quedó nuevamente embarazada.

"Parecen pensar que hay demasiados africanos"

Su conclusión es tajante. "El aborto, al igual que la anticoncepción, es una importación de Occidente a los países africanos; un `regalo´ de quienes parecen pensar que hay demasiados africanos. Y ahora, después de ganar el apoyo de feministas radicales y activistas de género a través de los medios de comunicación e incentivos financieros, un número [creciente] de mujeres se someten a al aborto".

Pero su lucha contra estas organizaciones está lejos de quedarse en mera retórica.

Frente a las "gigantescas organizaciones antivida" que operan en su país natal, Human Life ya ha erigido más de 60 centros de educación y apoyo provida y atienden a más de 1.200 tanzanos al mes.

El sacerdote también ha escrito varios libros provida en suajili e inglés, interviene en medios de comunicación en defensa de la vida y desde organizaciones parlamentarias o periodísticas coordina otros frentes de acción provida.   

Desde el pasado 8 de julio y hasta el próximo día 15, Hagamu se encuentra preparando a otros líderes provida, eclesiásticos y políticos con una batería de argumentos frente al acuerdo de Samoa. Se trata de toda una plasmación de buena parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 que, entre otros puntos, incluye la promoción de las partes "del acceso universal a los productos y servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de planificación familiar, información y educación, y la integración de la salud reproductiva en las estrategias y programas nacionales", según se lee en el documento.  

Las campañas de formación, orientación y ayuda tienen resultados tangibles en las familias.

Una familia convertida y bendecida

Paschal, tanzano firmeme partidario de la planificación familiar, es otro ejemplo.

Hasta no hace mucho, él era uno más de los que creía que la planificación familiar fortalecía a las familias. Cuando supo el resultado era el opuesto, se comprometió a mantener su matrimonio abierto a la vida y enseñar a sus hijos la verdad sobre la familia.

Desde entonces se propuso convertir a todo su pueblo a la causa provida, mientras veía a su familia ser "bendecida" con cinco hijas, Hyasinta, Jenirosa, Augusta, Ritha y Emmanuela.

Actualmente Paschal asiste a eventos de formación provida para profundizar sus conocimientos, enseña a sus hijas a vivir castamente y a respetar la vida en todas sus etapas y en su tiempo libre coordina programas de radio para compartir el Evangelio de la Vida con sus vecinos, logrando incluir a muchos en la causa provida y mellando "las cadenas de la industria del control demográfico".

El tanzano Paschal con su hija.

Paschal, junto a su hija pequeña, Emmanuela.

"Doy gracias a Dios por haberme dado la fuerza para ayudar a la gente a abrazar la Cultura de la Vida. Quiero ser un misionero provida a tiempo completo. Mi corazón sangra cuando veo a niños inocentes arrancados del vientre de sus madres", expresa Paschal.

Hagamu continúa ganando voluntades a la causa provida, profundizando en lo que supone "el privilegio de ser cocreadores con Dios y del milagro único que representa cada vida humana" y  asegurando que el "Evangelio de la Vida" sea proclamado frente al lobby de la planificación familiar, el aborto y la anticoncepción.

 

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