Domingo, 21 de abril de 2024

Religión en Libertad

Era rica, vivía con austeridad y sirvió en la guerra de Granada como enfermera

Teresa Enríquez, mecenas, devota, fundadora de hospitales pioneros en el s.XVI, hacia los altares

En 1926 se exhibieron en Torrijos los restos incorruptos de la ahora Venerable Teresa Enríquez de Alvarado
En 1926 se exhibieron en Torrijos los restos incorruptos de la ahora Venerable Teresa Enríquez de Alvarado - foto torrijosysucomarca.blogspot.com

P.J.G.

Este jueves la Santa Sede ha anunciado que el Papa Francisco ha reconocido con su firma las virtudes vividas en grado heroico por Teresa Enríquez de Alvarado, madre de familia de la nobleza castellana del siglo XVI, mecenas de muchas obras, que acompañó a Isabel la Católica en sus esfuerzos por modernizar España, mejorar la atención a enfermos y heridos y fomentar la devoción al Santísimo Sacramento.

Fue un ejemplo de la intensa creatividad para el bien del incipiente Renacimiento en clave católica en España. Con su dinero impulsó el primer hospital moderno, de la península, higienista y muy ventilado, saliendo de viejos criterios medievales, financiando su funcionamiento. También se volcó en persona en atender heridos y enfermos: acudió a la Guerra de Granada y acompañaba personalmente a los soldados heridos o moribundos.

Fue amiga personal de la cultísima Beatriz Galindo, "La Latina", maestra de Isabel la Católica, y también de Beatriz de Bobadilla, consejera de la reina, el círculo de damas renacentistas castellanas, a la vez muy cultas y muy religiosas.

Sus últimos años los vivió con gran austeridad en un convento, aunque sin dejar de ser laica.

Representaciones de la ahora venerable Teresa Enríquez de Alvarado

Representaciones y retratos de la ahora venerable Teresa Enríquez de Alvarado.

Teresa Enríquez de Alvarado nació hacia 1456 en Valladolid y murió el 4 de marzo de 1529 en su señorío de Torrijos (Toledo), a 90 km de Madrid.

Criada por su abuela en austeridad franciscana

Fue hija del Almirante de Castilla y señor de Medina de Rioseco, Alonso II Enríquez. No conoció a su madre que murió al poco de nacer ella. Su abuela paterna, Teresa de Quiñones, la educó en el monasterio franciscano de Valdescopezo y aprendió de ella su fe y austeridad.

Se casó hacia 1470 con Gutierre de Cárdenas, y como matrimonio apoyaron desde el principio a Isabel y Fernando, los Reyes Católicos. En 1503 murió su esposo, y después de litigar con los hijos Teresa consiguió gestionar su gran riqueza, que ya antes de enviudar dedicaba a infinidad de obras de caridad.

Con la ayuda del sacerdote sevillano Fernando de Contreras se volcó en la atención de enfermos, ampliando y fundando hospitales, especialmente impresionada por los efectos de la peste.

Impulsó un colegio de huérfanos y un sistema de dotación para chicas huérfanas. Trabajó por la reinserción de prostitutas, buscándoles oficio y marido.

El padre Contreras, llamado por algunos "apóstol de la Berbería", estaba volcado en rescatar cautivos de los moros en el Norte de África, y ella colaboraba en financiar esos rescates. También creó escuelas para médicos y músicos.

Pionera en la devoción al Santísimo Sacramento

Aún antes de estallar la ruptura que significó el Protestantismo en Europa, ella ya veía la necesidad de impulsar el culto eucarístico. Supo que en Italia había cofradías del Santísimo Sacramento, a las que envió ornamentos y rentas. Después impulsó la creación de las primeras cofradías y hermandades de devoción al Santísimo Sacramento en España, empezando por Torrijos. El Papa Julio II, que recibía sus cartas y peticiones, la llamaba, como elogio, “loca del Sacramento y embriagada del vino celestial”.

Como otras grandes figuras del Renacimiento, su genio buscaba edificar y financió la construcción de la colegiata de Torrijos en honor del Santísimo Sacramento y así la fundación de conventos de concepcionistas.

Cuando su esposo adquirió Torrijos, contaba con 500 habitantes (200 eran judíos en su barrio de la judería). Teresa, al morir su esposo, buscó convertirla en una monumental "ciudad de Dios": un palacio, dos hospitales, dos conventos, una colegiata… Tardó en levantarlos menos de 20 años. Su sistema de financiación funcionó bien hasta que en 1836 fue afectado por la Desamortización de Mendizábal.

Ella misma daba de comer a los pobres

El arqueólogo Jorge Morín explica que Teresa "era famosa por dar ella misma de comer a los pobres que se iban acercando a su villa en los dos hospitales de Torrijos". Asegura que el Hospital de la Santísima Trinidad fue "el primer hospital higienista que se construye en España durante el reinado de los Reyes Católicos. Fue diseñado con una arquitectura que hacía pedazos los oscuros trazados medievales. Todo era luz y áreas de ventilación”.

En el hospital había una zona de hombres y otra de mujeres. Un cirujano, un mayordomo y seis oficiales cuidaban diariamente de los enfermos. El terremoto de Lisboa de 1755 deformó algo sus columnas, pero se usó como hospital hasta la invasión napoleónica.

Su impresionante colegiata en honor al Santísimo Sacramento se terminó en 1518. Teresa la dotó de una renta perpetua, lo que la convirtió en una de las más ricas de España. De estilo gótico flamígero, su gran fachada entremezcla instrumentos musicales, notas, partituras y spolias andalusíes; es decir esculturas, relieves o frisos procedentes de otros edificios. Enríquez era una gran aficionada a coleccionar obras nazaríes. En la nave principal del templo se localiza el sepulcro renacentista de la mecenas y su esposo.

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Cuerpo incorrupto de la ahora Venerable Teresa Enríquez en el convento de la Concepción de Torrijos.

La muy rica Teresa Enríquez, que levantó enormes edificios, vivió como laica humilde y penitente sus últimos años, en un diminuto habitáculo, lo que se llamaba ser "emparedada". Dejó escrito: "Suplico con humildad que después de mi fallecimiento y funerales, como dejo ordenado en mi testamento, saquen mi cuerpo de la bóveda adonde estuviere, y con toso secreto se ponga en nicho de pared cerrado: de modo que no se ponga señal alguna por donde está".

Un religioso descubriría su tumba oculta en 1688: estaba de pie, como había ordenado, sin tapa, empotrado en la pared. Dentro estaban sus restos incorruptos. Su cuerpo fue trasladado al convento de las Hermanas Concepcionistas, donde hoy está el Ayuntamiento de Torrijos.

"Su cuerpo incorrupto, que se puede contemplar, es un perfecto reflejo de lo que fue. Fue criticada porque la enterraron con un traje de terciopelo rojo, una tela carísima en la época y que rompía su imagen de mujer alejada de las riquezas. Lo que se descubrió después es que bajo ese traje que mostraba su coquetería ocultaba los hábitos de una humilde monja. Una mujer excepcional”, explicaba el arqueólogo Morín en El País hace unos años.

Intentos de canonización

Varias veces, cristianos admirados por la figura de esta mujer han intentado impulsar su proceso de canonización. El último intento, antes del actual, fue en 1920. Después, en 2001, se inició en Toledo la fase diocesana del actual proceso, que se clausuró con un acto solemne en noviembre de 2002. En Torrijos existe una calle y un centro de enseñanza con el nombre de Teresa Enríquez. El actual postulador de la causa es el P. Juan José Califano, con las Monjas Concepcionistas de Torrijos como parte actora. ( Más información sobre este proceso, aquí ).

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