Religión en Libertad

El padre Dominic, 52 años en Kuwait y más de 8.000 bautizos: «Debemos proclamar a Jesús con gestos»

Llegó al Golfo Pérsico en 1973, al poco de su ordenación sacerdotal: «Solo pido poder seguir rezando y mantener siempre una vida santa».

En el centro de la imagen, el padre Dominic Santamaría, de origen indio, toda una institución en el Golfo Pérsico.Asia News

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El padre Dominic Santamaría nació en Mapusa (Goa, India) en 1945, cursó sus estudios sacerdotales en el seminario del Patriarcado Latino de Jerusalén cerca de Beit Jala (en las afueras de Belén) y fue ordenado sacerdote en 1970 por el entonces patriarca, el franciscano Alberto Gori, en la basílica de la Dormición jerosolimitana.

Su primer destino ya fue en la península arábiga, en la iglesia de la Sagrada Familia en Cráter (Adén, Yemen), pero en octubre de 1973 le trasladaron a la catedral de la Sagrada Familia en Kuwait, donde ha continuado su apostolado hasta hoy. 

"Proclamar a Jesús con gestos"

A causa de algunos problemas físicos agravados por sus casi 81 años tiene que desplazarse en silla de ruedas, pero tras más de medio siglo en una zona tan delicada, eso no le arredra. Hay problemas para “mostrar públicamente signos visibles”, como las cruces, lo que obliga a “mantener un perfil bajo” pero no menos exigente, “dando testimonio con nuestro comportamiento, más que con palabras”, explica a Asia News.

“Hoy podemos y debemos proclamar a Jesús con gestos, con un enfoque amable”, pero ser “valientes, para permanecer incluso ante algún temor o peligro”, mostrando “el rostro de la santidad”.

Multiplicidad de ritos

En Kuwait hay cuatro parroquias: la concatedral de la Sagrada Familia en la ciudad de Kuwait; la basílica de Nuestra Señora de Arabia en Ahmadi; la parroquia de Santa Teresa en Salmiya; y la parroquia de San Daniel Comboni en Abbasiya. El país forma parte del vicariato apostólico de Arabia del Norte, junto con Baréin, Qatar y Arabia Saudita.

Cuando el padre Dominic llegó a Kuwait, evoca él mismo, “los católicos no eran muy numerosos, pero luego comenzó el proceso migratorio con la llegada de fieles de diferentes ritos”. El administrador apostólico de Kuwait era el carmelita español Víctor San Miguel y Erce, luego vicario, y al principio celebraban misa solo en inglés, pero eso cambió pronto. 

El crecimiento de la Iglesia en la región se debe sobre todo a la llegada de inmigrantes filipinos y de otros países del sureste asiático y del Cercano Oriente. Eso ha atraído sacerdotes de todo el mundo y la comunidad la forman una decena de ellos procedentes de la India, Filipinas y Sri Lanka (Ceilán) y la dirige el padre Gaspar Fernandes. Así que están presentes cuatro ritos: latino, sirio-malabar, maronita y copto.

Durante la invasión de Kuwait por Saddam Hussein (1990) y la Guerra del Golfo (1991), el padre Dominic permaneció en su puesto, lo que le ganó un reconocimiento de Juan Pablo II. Años después, en 2005, Benedicto XVI le entregó la Cruz de Honor Pro Ecclesia et Pontifice, con el que la Santa Sede reconoce los servicios largos y entregados a la Iglesia.

Más de ocho mil bautizos

Las cosas han ido cambiando mucho a lo largo de los últimos 55 años, explica el religioso: “Hoy en día hay más controles, la gente tiene que prestar más atención y también la relación entre los locales y los inmigrantes es más complicada. Los trabajadores inmigrantes acuden a la Iglesia en busca de ayuda, también a nivel económico. La política y el diálogo interreligioso son hoy temas delicados”.

Pero su vida sacerdotal ha sido muy satisfactoria. Desde el día de su ordenación ha celebrado 8.124 bautismos y 748 bodas: “Los recuerdo todos, porque llevo un diario en el que anoto el lugar, la fecha y las personas”, así como las intenciones de cada misa diaria.

Recuerda un bautizo en particular, de un niño que, tras recibir el sacramento, le regaló un transistor que sigue usando. Pasados los años, ese niño falleció por covid en 2020: “La última vez que lo vi iba sonriente a misa, luego me enteré de su muerte. Poco después conocí a su esposa, una familia que llevo en mi corazón y en mis oraciones”.

Los católicos de Kuwait “son muy activos y participativos, están dispuestos a hacer sacrificios para participar en las celebraciones y la catedral es su punto de referencia. A menudo también vienen de otras parroquias, donde encuentran mayores dificultades”.

A pesar de su edad, del tiempo transcurrido y de sus dolencias, el entusiasmo del padre Dominic sigue vivo, como confiesa a Asia News: “A nivel personal, no estoy cansado de esta misión, sino que vivo cada día la realidad cotidiana. Y solo pido poder seguir rezando y mantener siempre una vida santa”.

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