Religión en Libertad
Arturo Díaz

Arturo Díaz

Capellán del Monasterio de la Encarnación de Ávila

San Juan de la Cruz en Ávila: año jubilar

Cinco lugares del Monasterio de la Encarnación de Ávila, donde fue confesor, nos dicen mucho sobre su vida.

San Juan de la Cruz (1542-1591) en un grabado de Francisco Pacheco (c. 1599) y en un cuadro anónimo de mediados del siglo XVII.

San Juan de la Cruz (1542-1591) en un grabado de Francisco Pacheco (c. 1599) y en un cuadro anónimo de mediados del siglo XVII.

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Al término de las navidades e iniciado el nuevo año 2026, nos metemos de lleno en el Año Jubilar de San Juan de la Cruz, inaugurado el pasado 13 de diciembre y que concluirá el 26 de diciembre de este año.

Un Año Jubilar de San Juan de la Cruz en el que celebramos los 300 años de su canonización y los 100 de su nombramiento como doctor de la Iglesia.

Son acontecimientos que no pueden pasar desapercibidos y que nos sirven, en este caso, para valorar su vida y adentrarnos en sus escritos.

Todo Año Jubilar nos moviliza, nos pone en camino, nos torna peregrinos; nos hace buscar los templos jubilares para lucrar las indulgencias, y nos mueve a recorrer los lugares relacionados con el santo en cuestión para empaparnos de todo lo suyo.

Con la mirada puesta en este Año Jubilar dedicado a San Juan de la Cruz, no cabe duda de que recorreremos sitios directamente relacionados con su vida, como son: Fontiveros, Arévalo, Medina del Campo, Salamanca, Duruelo, Mancera de Abajo, Ávila, Toledo, Segovia, Granada, Baeza, Úbeda…

De todo este posible recorrido sanjuanista, quisiera destacar su presencia en Ávila, donde vivió cinco años como capellán y confesor de las monjas del monasterio de La Encarnación, de 1572 a 1577.

Allí fue llevado por Santa Teresa al poco tiempo de haber comenzado su oficio de priora. Anunció su llegada a la comunidad con estas palabras:

  • "Tráigoles un Padre, que es santo, por confesor".

De esos años en La Encarnación se conservan y veneran cinco lugares relacionados con el santo, que en este Año Jubilar adquirirán una especial relevancia:

1. La Torrecilla

Casita aledaña a la tapia del convento, que Santa Teresa hizo arreglar para los dos descalzos que venían como confesores: fray Juan de la Cruz y fray Germán de San Matías. Sobre el lugar donde estuvo, hoy en día hay una ermita a él dedicada dentro de la clausura del monasterio, pues con el fin de preservarlo, la Comunidad lo incorporó a la huerta en el siglo XVIII.

2. Confesonario

Usado por San Juan de la Cruz durante los cinco años en que fue confesor de las monjas de dicho monasterio. En su interior está la misma silla que él usó

  • "Gran provecho hace este descalzo que confiesa aquí; es fray Juan de la Cruz" (carta de Santa Teresa del 27 de septiembre de 1572).

3. Comulgatorio

Por el cual San Juan de la Cruz daba la comunión a la Comunidad. En una de aquellas ocasiones, Santa Teresa recibió la gracia del matrimonio espiritual que relata en una de sus cuentas de conciencia (nº 35): 

  • "Estando en La Encarnación el segundo año que tenía el priorato, octava de San Martín, estando comulgando, partió la Forma el Padre fray Juan de la Cruz, que me daba el Santísimo Sacramento […]. Entonces representóseme por visión imaginaria, como otras veces, muy en lo interior, y dióme su mano derecha, y díjome: «Mira este clavo, que es señal que serás mi esposa desde hoy. Hasta ahora no lo habías merecido; de aquí adelante, no solo como Criador y como Rey y tu Dios mirarás mi honra, sino como verdadera esposa mía: mi honra es ya tuya y la tuya mía»".

4. Tribuna

Habiendo entrado San Juan de la Cruz en clausura para administrar los sacramentos a una hermana enferma, cuenta la tradición que acudió después a rezar a una tribuna que da a la iglesia. Estando en oración vio a Cristo crucificado en el momento de expirar. Tal como lo vio (desde arriba y lateralmente), lo pintó. 

El dibujo de Cristo Crucificado de San Juan de la Cruz inspiró al de Salvador Dalí (1904-1989).

El dibujo de Cristo Crucificado de San Juan de la Cruz inspiró al de Salvador Dalí (1904-1989).

Esta perspectiva tan original cautivó al pintor Salvador Dalí, y le inspiró su famoso Cristo. San Juan de la Cruz dio aquel dibujo a la hermana Ana María, quien lo guardó como reliquia, y así ha llegado hasta nosotros.

5. Locutorio

Un domingo de la Santísima Trinidad, hablando Santa Teresa con San Juan de la Cruz a través de la reja del misterio trinitario, quedaron suspendidos en éxtasis. La hermana Beatriz de Jesús (que a la sazón era tornera), entró en ese momento para dar un recado a su priora. Refiriendo más tarde a Santa Teresa lo que había visto, esta le dijo: "Hija, no se puede hablar de Dios con el Padre fray Juan, porque luego se traspone o hace trasponer".

* * *

San Juan de la Cruz es una de las más altas cimas de la mística mundial; un santo muy especial, que no deja de atraer y elevar a las almas. Durante este Año Jubilar a él dedicado no debemos dejar pasar la oportunidad de recorrer los lugares por donde él pasó, pues en todos ellos encontraremos algo de esa hermosura divina con que los impregnó, propia del rastro que dejan los santos por donde pasan, por estar ellos mismos empapados de Dios. 

Bien podemos decir, tomando uno de los versos de su Cántico Espiritual

  • "Vestidos los dejó de su hermosura".

Vayamos pues detrás de este santo universal en su Año Jubilar. Que los cinco lugares mencionados del Monasterio de La Encarnación de Ávila, así como los otros por él transitados, reaviven en nosotros esa Llama de amor viva de la que Él fue un sublime cantor.

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