10 claves para reconocer y lograr esquivar el adoctrinamiento ideológico en series y películas

Ver una película en familia es un gran plan, pero es importante elegir un buen contenido.
El cine y las series se han convertido en productos de consumo masivo. Cientos de millones de personas pasan horas y horas visualizando estos contenidos. Las ideólogos de las ideologías más perniciosas lo saben y llevan años haciendo esfuerzos ímprobos para adoctrinar, a veces de manera muy sútil y otras de manera descarada, a los ciudadanos.
El crítico de cine y profesor universitario Juan Orellana y el sacerdote José María Pérez Chaves, autor de 100 películas cristianas (Homo Legens, 2020) explican en un reportaje en la revista Misión, publicación católica de suscripción gratuita, cómo detectar la propaganda de estas ideologías en el cine.
1. Un terreno propicio.
La tentación de las ideologías por asaltar el cine ha estado presente desde sus inicios . “Ahora hay mucha ideología, pero siempre la ha habido porque el cine es un instrumento extraordinario de transmisión de ideas que ha sido utilizado por los distintos poderes, tanto políticos como económicos”, explica Orellana. En su momento, la Unión Soviética y la Alemania nazi utilizaron las películas para adoctrinar. En tiempos de guerra, las películas han servido para demonizar al enemigo. En la actualidad, el bombardeo persiste para introducir las agendas culturales dominantes, de corte woke y de género.
2. Aprovecha la guardia baja.
El cine –indica Pérez Chaves– “es un producto de consumo rápido, más o menos barato, y que no requiere un esfuerzo intelectual grande, simplemente hay que sentarse y dejarse embeber por la imagen”. Esto crea el escenario perfecto para que cuando la persona baja la guardia, las ideologías influyan en ella con mayor facilidad.
3. Auge del sentimentalismo.
La manipulación de los sentimientos es una de las armas más poderosas del cine, pues de forma sutil puede convencer al espectador presentando lo más terrible como algo bueno. Orellana afirma que “el cine tiene esta gran capacidad para transmitir porque primero conecta con el sentimiento del espectador. Luego, a través de los sentimientos llegan las ideas. Si ves una película donde sientes compasión por el personaje, como ocurría con Mar Adentro, luego es más fácil apoyar la eutanasia”.
4. El sesgo anticristiano.
Las creencias cristianas son en muchas producciones blanco de los ataques. Juan Orellana no lo considera algo casual. “Un profesor de la UFV me comentó que, en muchas películas, sobre todo policiacas y thrillers, el personaje que llevara un crucifijo era al final el villano. Lo he confirmado. Los personajes que llevan símbolos cristianos, que son piadosos o son amigos del sacerdote son los malos. No es una mera estrategia para ocultar en una película quién es el sospechoso, sino que hay una demonización de todo lo que tiene que ver con el cristianismo”.
5. Confundir ficción y realidad.
El cine tiene una capacidad única para hacernos creer que algo es real sólo porque haya aparecido en una película. Pérez Chaves pone un ejemplo desideologizado: “La película Tiburón suscitó en el espectador un terror cerval al mar y todo el mundo conoce anécdotas de personas que tienen miedo al agua debido a esa película”. Y yendo a un ejemplo con más tinte ideológico cita El cautivo, que presenta a Miguel de Cervantes como homosexual y que a pesar de la ausencia total de evidencias históricas “es probable que haya gente que por haberlo visto en el cine crea que es real”.
6. El efecto cuota.
Quien ve con un poco de ojo crítico las películas y series actuales puede percatarse de la existencia de cuotas completamente fuera de lugar y metidas con calzador. Ya sea un multiculturalismo multiétnico en una película ambientada en Noruega en el siglo x, por ejemplo, o la representación forzada de personajes LGTBI en tramas. Juan Orellana considera que los directores y productores pagan esa cuota para poder optar a los Premios Óscar o para no ser excluidos del sistema a pesar de que la introducción de estos personajes “rompa completamente la verosimilitud de las historias” coartando la “libertad creativa”.
7. Efecto rebote.
La propaganda sutil es normalmente la más efectiva a largo plazo pues va calando sin que el espectador lo note. Sin embargo, la impunidad que han sentido los referentes de estas ideologías les ha hecho realizar un bombardeo a gran escala dejando de lado la sutileza. Es tal la cantidad de propaganda que aparece hoy en películas y series que está empezando a generar el efecto contrario al deseado. “Se empieza a ver hartazgo y cierto rebote. Por ejemplo, la presencia de las tramas de género en las series es tan apabullante que ya resulta cansino”, señala Orellana.
8. Formarse para ser libre.
Orellana indica que “la detección de las ideologías en el cine va muy pareja con la formación del espectador. Cuanto más mirada crítica tengas sobre el momento presente y más te sitúes fuera del sistema cultural ideológico impuesto, más capacidad tendrás de descubrir ese adoctrinamiento”.
9. Cuidar lo que ven los hijos.
Una ayuda sencilla para que no haya sorpresas desagradables es que los padres vean antes cualquier contenido que vayan a poner a sus hijos. Si no hay tiempo –añade el sacerdote experto en cine– existen webs donde aparecen críticas con las que se pueden inspirar. “Aun así yo aconsejo siempre ver las películas o series infantiles clásicas como David el Gnomo, Los Mosqueperros o Érase una vez, porque en ellas no hay ni trampa ni cartón, porque se instruye a los niños en valores buenos”, asegura.
10. Apostar por los valores.
En los últimos años se ha producido un boom de producciones de temática cristiana y que transmiten buenos valores. En gran parte de los casos son producciones pequeñas, pero la calidad poco a poco va mejorando. “El cristianismo ofrece esperanza y sentido a la vida. Y las películas que buscan esto tienen un mensaje para nosotros y pueden aportarnos muchas cosas”, concluye el padre Pérez Chaves.