Todos los tabúes sobre religión que desmiente «Los Domingos»
El pasado 13 de enero, la Academia de Cine publicó las nominaciones a los premios Goya 2026: destaca Los Domingos, con 13 opciones, una obra que desmiente tabús sobre la religión.

Ainara con el cura joven de su colegio que es su director espiritual; tensión sexual, cero, sincera búsqueda del bien y la vocación...
Con 13 nominaciones a los Premios Goya, la película Los Domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, cobra más vigor en los cines españoles y ya ha llegado a los 650.000 espectadores en 13 semanas, desde su estreno el 24 de octubre.
La película lidera las nominaciones a los Goya en esta edición: Mejor Película; Mejor dirección y Mejor guion original, Alauda Ruiz de Azúa, Mejor Actriz Protagonista, Patricia López Arnaiz; Mejor Actor Protagonista, Miguel Garcés; Mejor Actriz de Reparto, Nagore Aranburu; Mejor Actor de Reparto, Juan Minujín; Mejor Actriz Revelación, Blanca Soroa; Mejor dirección de producción, Itziar García; Mejor dirección de fotografía, Bet Rourich; Mejor Montaje, Andrés Gil; Mejor diseño de vestuario Ana Martínez Fesser; y Mejor sonido, Andrea Sáenz Pereiro, Mayte Cabrera.
Además, a partir del 11 de febrero empezará a difundirse en los cines de Francia la película, y se espera que se difunda por más de 30 países.
¿Entenderán en otras naciones esta historia tan peculiar? Para muchos españoles, es una hermosa historia de vocación, en la que Dios toca el corazón de una chica, mientras que para otros se trata de una historia de terror y manipulación, porque, por supuesto, Dios no puede tocar corazones ni llamar a nadie porque no existe.
Con todo, la película asombró a propios y extraños al atreverse a tratar temas que, para el cine español moderno, mucho más tabús que el sexo. Veamos algunos.
Tabú 1: prohibido mostrar una chica joven en tejanos en un coro de convento
Sale en el tráiler, en las fotos promocionales, en el principio de la película, la mitad... la joven Ainara, serena y misteriosa, con sus pantalones tejados más o menos ceñidos, siguiendo la misa con las monjas, a un lado de la reja, o al otro. Ese contraste tranquilo y sereno, lo moderno con lo intemporal, fascina al espectador: a unos, para bien; a otros, con horror.
Tabú 2: prohibido hablar de cómo Jesús conduce el corazón
La directora ha hecho un gran trabajo de documentación, casi de documentalista, y los personajes de su ficción dicen lo que dicen las monjas jóvenes de verdad. Por ejemplo, lo que Ainara dice a su tío Pablo, el argentino: "Jesús nos habla poniendo deseos en el corazón".
Tabú 3: prohibido que haya un cura joven como personaje positivo sin problemas
Hay críticos que ven al cura joven que asesora a Aitana como un manipulador, pero lo único que pueden aducir para demostrarlo es que, bueno, es cura, y ya se sabe, como es cura ¡seguro que es manipulador! ¡Si hasta habla de Dios!
Pero para cualquier espectador que no sea fanáticamente anticlerical, es un cura joven, majo, muy tratable, paciente, que dice "mi amor por Jesús es puro" y nada desmiente que sea así, que no parece tener ningún trauma ni doble vida ni nada parecido. ¡Eso rompe tabúes en el cine español, no es común! Todos al ver al cura esperábamos chaladuras almodovarianas: nada de eso. Un cura joven, majo, sincero... como tantos de la vida real.
Tabú 4: prohibido mostrar una postulante fumando y contando con emoción sincera su amor por Jesús
La escena en que otra postulante más veterana cuenta a Aitana su vocación, con voz emocionada, sincera, con la sorpresa que supuso, cuando ella esperaba ir como médico a las misiones, resuena con la fuerza de la verdad. Sin duda alguien contó algo así a la directora, y lo usó tal cual.
Tabú 5: prohibido usar una poderosa oración de entrega sincera de un santo moderno
"Padre mío, pongo mi vida en tus manos, me abandono a ti, haz de mí lo que quieras..." A la directora le gustó esta oración porque hablaba de un Padre al que entregarse, contrastando con la supuesta falta de conexión de Ainara con su padre terrenal. Así se lo confesó a ReL. La oración suena real porque es real, de San Carlos de Foucault, médico, ermitaño, santo del desierto...
Muy popular, cantada con varias melodías, se reza a menudo como oración de entrega y confianza en Dios. Porque si Dios es un Padre bueno, como dice el cristianismo, vale la pena confiar en Él y ponerse en sus manos. ¡Nunca escuchamos oraciones de santos, y menos modernos, en las películas españolas actuales!
Polémicas
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Pablo J. Ginés
Tabú 6: prohibido mostrar la vida cotidiana de un convento sin traumas
En reportajes y documentales todas las TVs locales y regionales de España han hecho simpáticas visitas a distintos monasterios y conventos, mostrando su repostería, acogida, testimonios, etc... Pero en el cine de ficción español, si entras en un convento es para que pase algo escabroso con sexo, o violencia, o mentiras y traumas y abortos y maltratos, o todo junto. En Los Domingos no hay nada de eso. Hay quien dice que la austera habitación de Ainara en el convento "da miedo"... pero es el mismo miedo que cualquier escena costumbrista en una película de terror, el miedo de "me han introducido en este ambiente de verdad, a ver qué pasa ahora". Sólo que ¡no pasa nada! Las monjitas son muy simpáticas, una añora los perfumes caros, otra dice que Dios es como cualquier marido y tiene sus cosas, otra reza por los inspectores de Hacienda.
Tabú 7: prohibido mostrar una experiencia mística "en directo"
Ainara reza su oración de abandono y de repente deja de llorar, su cara se ilumina, sonríe... y puede abrazar a su padre. Ya tiene todo claro. Parece que Dios le ha hablado, como ella pedía. Pero no oímos ninguna música celestial ni vemos ninguna luz especial. Si Dios habla, lo hace en su corazón. El ateo furibundo tendrá que decir que son chaladuras suyas, autosugestiones, etc... Pero desde ese momento ella lo tiene todo claro, reza por su familia... y los rezos parecen funcionar, porque sus tíos no se separan y sus hermanas consiguen otra hermanita y una nueva madre que les cuide, Estíbaliz. La directora sabe que varias mujeres le han contado que ellas han vivido algo así. Se experimenta, o no. Pero la película lo recoge porque muchas lo han vivido.
Tabú 8: prohibido mostrar a una atea furibunda que pierde los papeles
Incluso entre la izquierda española más anticlerical queda feo hablar mal de las monjas. Para hablar mal de ellas hay que hablar muy, muy, muy mal: hay que acusarlas de lo peor, de lesbianismo hipócrita, de narcisismo, de ateísmo camuflado, de manipulación sectaria, del clásico "abortan y esconden los cadáveres de los bebés"... cosas tan extremas que son bastante increíbles y suenan muy mal. Se puede hacer con películas muy agresivas, de terror fantástico o ambientadas en otras épocas. Hoy no encaja.
Aquí tenemos a la tía Maite perdiendo los papeles y furiosa ya al final de la historia. Se acabó la suave crítica moderada. "Son unas viejas locas reprimidas, Dios no existe, te mienten y se mienten a sí mismas", grita. La película es valiente al mostrarla gritando, es decir, al dejar "mal" al personaje ateo. No suele suceder.
Pero ¿y si lo hubiera dicho con tranquilidad y serenidad? "Mira, yo creo que las monjas, todas ellas, las 7.000 monjas de clausura de España, se mienten a sí mismas y unas a otras y a las chicas jóvenes para atraerlas a sus comunidades, porque Dios no existe, no puede existir, y por lo tanto no puede llamar a nadie, y si alguien dice que siente que Dios le llama, es cien por cien seguro que se equivoca porque no puede ser porque es imposible, porque se deduce del hecho de que Dios no existe". Eso rompería otro tabú; y si alguien le respondiera con tranquilidad y buenos argumentos, se rompería otro más.
Todos estos tabúes los ha roto Alauda Ruiz de Azúa, simplemente por ser fiel a su material de documentación, a lo que ha investigado, a los datos que ha recogido hablando con religiosas, a veces exreligiosas y sacerdotes. Al ser fiel a la realidad, y no a lo preconcebido, su obra rompe tabús, cobra vida propia y gana valor. Y los espectadores quedan fascinados.