Jueves, 21 de noviembre de 2019

Religión en Libertad

HEMEROTECA Marcel LeJeune forma evangelizadores

22 cosas que hacer (o no hacer) cuando evangelizas: la experiencia de un experto en discipulado

La clave de la evangelización, según Marcel LeJeune, es amar realmente al otro y considerarlo algo más que una plaza a conquistar.
La clave de la evangelización, según Marcel LeJeune, es amar realmente al otro y considerarlo algo más que una plaza a conquistar.

ReL

Marcel LeJeune, es el presidente del grupo católico de discipulado Catholic Missionary Disciples, que anima la formación de evangelizadores y responsables eclesiales. Casado y con cinco hijos, sostiene que la actitud correcta al evangelizar es tan importante como lo son las personas a quienes queremos anunciar la Buena Nueva del amor de Dios. En un post en su portal, recuerda que "la evangelización es una técnica que debe ser aprendida y practicada". Como recogió en su día ReL, en dicho post ofrece una síntesis de su experiencia evangelizadora en 22 puntos de cosas que deben hacerse o no hacerse cuando evangelizamos.

Marcel LeJeune es graduado en Teología Pastoral.

Cosas que sí 

1. Escucha, pero de verdad, a los demás. Es más importante que entiendas realmente de dónde vienen e intentes encontrarles en ese lugar, que encontrar la respuesta perfecta a una cuestión que tal vez nunca les ha inquietado. Si quieres aprender a escuchar mejor, aprende a plantear mejores preguntas.

2. Mantén la calma. Nadie se acercará a Jesús si te alteras y además se nota. Es mejor que pongas pasión en amar a los demás, y no en demostrar que tienes razón.

3. Confía en que Dios actúa en tus carencias, porque eso es todo lo que tenemos que ofrecer. Nadie es perfecto, pero damos lo que tenemos. Dios es el único que puede cambiar el alma de otra persona. Tú eres solo el instrumento para ello… y un instrumento imperfecto. Sin embargo, Dios puede utilizarte si te abres a su gracia.

4. Di la verdad… pero por las razones correctas. La mejor razón para decir la verdad procede de un amor auténtico por la otra persona y por su bien. No lo hagas solo para demostrar que están equivocados.

5. Sé amable. Como dice San Pedro, estad “siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza, pero con dulzura y respeto y manteniendo una buena conciencia” (1 Pe 3, 15-16). Con todo, recuerda que ser amable no significa siempre ser simpático. La amabilidad busca el bien del otro, mientras que ser simpático lo haces por ti.

6. Haz preguntas inteligentes. No solo intentes averiguar qué piensan, intenta conducirles a donde quieres que vayan. Es lo que se denomina “método socrático” de diálogo. Consiste en plantear preguntas con sagacidad para conducir a la otra persona hacia la verdad. Mira el enlace anterior para ver algunos ejemplos.

7. Sé todo lo caritativo que sea posible. Intenta siempre pensar en lo bueno de la otra persona. Es caritativo darle al otro el beneficio de la duda.

8. Construye sobre la fe y la bondad que la persona te manifieste. No nos dedicamos a destruir a los demás, sino a ayudarles a crecer.

9. Pregúntales si tienen alguna intención por la que rezar y luego pregúntales si quieren rezar por ti justo en ese momento y lugar. Rezar con alguien puede ser un testimonio convincente.

10. Invítales a acompañarte en actividades fuera de la iglesia. Si quieres evangelizar, eso significa ser un amigo real de la otra persona. Así pues, quedar a comer puede ser más valioso incluso que invitarles a estudiar la Biblia. Es una prueba de que te preocupas por la persona, no solo por un proyecto.

11. Comparte tu testimonio de cómo impactó Dios en tu vida. Esto es algo que la otra persona no puede rebatir: cómo Dios te ha cambiado. Todos necesitamos ver ejemplos del amor de Dios. Las historias pueden ofrecerlos.

12. Practica la evangelización evangelizando. Eso no necesariamente le sale a uno de forma natural en todas las situaciones. No creas que necesitas que alguien te “entrene” para amar a los demás allí donde estén.

13. ¡Reza! El poder de convertir corazones y vida solo está en Dios. Nosotros mismos debemos acudir continuamente a ese poder.

14. ¡Predica la Buena Nueva! Hay que dar solo unos pocos pasos para predicar el mensaje evangélico de Jesús (aunque puede adoptar muchas formas). He aquí un sencillo marco de referencia que utilizan algunos (y pincha aquí para un post sobre el Evangelio):

-Dios nos creó para que vivamos en relación con Él.

-Los hombres rompieron esa relación rechazando Su amor.

-No podíamos restaurar esa relación por nosotros mismos, así que Dios Padre envió a Jesús a hacerlo en nuestro nombre, a ofrecernos el perdón y a abrir a todos la posibilidad de la salvación.

-Es decisión nuestra aceptar este regalo. Jesús te está ofreciendo ahora ese regalo de Su amor.

Cosas que no

15. No intentes ganar una discusión. En cierta ocasión, el arzobispo Fulton J. Sheen dijo: “Discusión que ganas, alma que pierdes”. Coincido con él.

El obispo Fulton J. Sheen (1895-1979) fue uno de los grandes evangelizadores norteamericanos del siglo XX.

16. No permitas que la conversación divague de un tema a otro. Quédate con el tema hasta que lo agotes. Si te sales del camino, no dudes en redirigir la conversación al tema original. Por supuesto, si sientes una moción del Espíritu Santo para ir en una dirección distinta, entonces sigue la moción.

17. No te alteres. Puede que bullan tus emociones, pero si permites que un tercero perciba frustración, ira, etc., eso no ayudará. Sentirse entusiasmado, feliz, etc., es algo bueno. Pero no intentes abrumar a los demás.

18. No permitas que el orgullo pueda contigo. Aunque parezca que no tienes respuesta, que sepas que la Iglesia sí la tiene o que necesitan seguir creciendo en conocimiento. La humildad es un don.

19. No hables de lo que desconoces. “No lo sé” es una gran respuesta. Pero dale continuidad invitándoles a volver a quedar y hablar una vez que hayas investigado el asunto.

20. No renuncies a la esperanza. Nuestros tiempos no son siempre los tiempos de Dios. Él es quien manda y la otra persona siempre tiene libre albedrío. Respeta su libertad para decir “no” o “no sabe, no contesta”. Pero nunca pienses que Dios quiere esa conversión menos que tú.

21. No te expliques demasiado. Demasiado de algo bueno sigue siendo demasiado. Muchos creen que el argumento “correcto” y la aproximación “correcta” resolverán el problema y cambiarán la mente de alguien. No caigas en esa trampa.

22. No utilices abiertamente jerga clerical. Intenta explicar y definir tus palabras y frase, incluso aquellas más básicas que podrías suponer que los demás conocen (como fe, esperanza, caridad, gracia, salvación, paz, salvador, oración, etc.)

Traducido de Catholic Missionary Disciples por Carmelo López-Arias.

Publicado en ReL el 23 de noviembre de 2018.

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