Religión en Libertad

La organización creada por el padre Matthew González espera nuevos miembros en un mundo que rechaza a Dios

Hijos del trueno, el proyecto de jóvenes que buscan masculinidad, camaradería, vocación e identidad

En apenas un año, la incipiente organización ya ha suscitado vocaciones entre los jóvenes

El padre Matthew González (extrema derecha), el líder laico Heiner Badilla (segundo desde la derecha) y algunos de los Hijos del Trueno.

El padre Matthew González (extrema derecha), el líder laico Heiner Badilla (segundo desde la derecha) y algunos de los Hijos del Trueno.

José María Carrera Hurtado

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Solo tiene un año de andadura, aún no han comenzado su difusión y la organización Hijos del trueno -Sons of Thunder- ya cuenta con una docena de adolescentes que se plantean el sacerdocio. La cuestión vocacional dista mucho de ser la única propuesta de esta asociación de jóvenes laicos: mientras, los miembros de la iniciativa radicada en Nueva Jersey profundizan en su desarrollo identitario y estructuran una incipiente comunidad donde la amistad, la camaradería y la masculinidad son pilares -y no tabúes- de socios y simpatizantes.

La información disponible en Internet sobre Hijos del trueno -Sons of thunder, como se llama en el Evangelio a los apóstoles Juan y Santiago- es prácticamente inexistente. Algo que hace suponer el potencial que puede tener una organización semejante. Especialmente si se tiene en cuenta la tendencia al alza entre varones jóvenes de la identidad, cultura y vida cristiana.

Sus integrantes han desarrollado parte de su actividad vinculados a una iglesia, San Bartolomé, en Scotch Plains. Creada por el padre Matthew González, actualmente se encuentra bajo la dirección del joven Heiner Badilla, después de que el sacerdote haya sido trasladado de destino.

El artículo que recientemente ha publicado el portal Patch es prácticamente la única fuente de información disponible y define la iniciativa como algo completamente diferente a cualquier otro programa vocacional.

Entre sus principales rasgos diferenciales, destaca el hecho de que los momentos de oración, experiencias vocacionales o visitas a seminarios ocupan una parte importante de la comunidad, pero desde luego no es la única. De hecho, uno de los propósitos de Hijos del trueno parece ser satisfacer una evidente demanda de identidad cristiana entre una juventud afectada por el nihilismo.

“Muchos jóvenes están volviendo a la iglesia porque se sienten perdidos; nadie los guía sobre lo que significa ser hombre”, subraya el padre González.

Se refiere de este modo a los no pocos estudios, artículos e influencers que reflejan desde hace semanas el mayor compromiso y acercamiento de jóvenes varones a la práctica cristiana.

“Los Hijos del Trueno son una respuesta a eso”, continuó el padre González. “Queremos brindar una base de valores a los jóvenes que anhelan una fe más profunda y una relación más sólida con Dios”.

Aspectos clave de sus reuniones son las oraciones y lecturas diarias que presiden en comunidad algunos de sus miembros. También lo son exitosas producciones audiovisuales contraculturales como pueden ser “En la brecha”, desarrolladas por los Caballeros de Colón en base a los mensajes del obispo Olmsted de Phoenix sobre la auténtica masculinidad o la importancia de la oración en el liderazgo y virilidad.

“Los niños piensan en sí mismos. Los hombres piensan en los demás”, introduce el sacerdote, que agrega: “Un verdadero hombre se entrega para ayudar a los demás, tal como Jesús dio su vida por nosotros. Nos aseguramos de enseñarles eso para que nuestros jóvenes se conviertan en los hombres cristianos que Dios nos llama a ser”.

El modelo global de masculinidad por excelencia que se presenta a los jóvenes Hijos del trueno es el de Cristo, estudiando su virtud evangélica para vivirla en carne propia. Mientras, abordan y viven la caridad sirviendo como voluntarios, en labores de limpieza o incluso creando y gestionando un huerto para obtener alimentos para ayudar.

Los Hijos del Trueno plantaron un huerto en la Iglesia de San Bartolomé para cultivar productos para el banco de alimentos de la parroquia.

Los Hijos del Trueno plantaron un huerto en la Iglesia de San Bartolomé para cultivar productos para el banco de alimentos de la parroquia.

La amistad surge de forma natural, ya sea compartiendo su propia fe, el servicio a la comunidad, el deporte o la camaradería, lo que se ha buscado de forma intencionada desde la misma fundación de Hijos del trueno.

“Me encanta poder reunirme con un grupo de chicos de mi edad para rezar juntos, practicar la fe con seriedad y luego jugar al baloncesto y pasarlo bien. Participo en otras actividades sociales, pero es difícil encontrar gente que comparta muchos de mis valores. Esta es una oportunidad fantástica para entablar amistad con hombres católicos de bien”, dijo el estudiante y miembro Jack DeAngelo.

Steven Badilla Sánchez, otro de los jóvenes Hijos del trueno y actualmente al frente de la misma, también contempla la iniciativa como una suerte de escuela de camaradería, donde se forjan estrechas relaciones a la luz de la misma fe y de una masculinidad vivida libremente.

“Los Hijos del Trueno me han enseñado que un verdadero hombre sí muestra emociones, y me han enseñado cómo puedo mostrar las mías para ayudar a los demás. Eso me parece bonito”, expresa Sánchez.

Hasta ahora, la mayoría de la agrupación ha considerado seriamente la posibilidad del sacerdocio y por el momento admiten entre sus primeros frutos un mayor y renovado respeto por el clero, así como una mayor madurez y aprendizaje de elementos tan cruciales como el honor, hacer el bien por el simple hecho de hacerlo, lo que para DeAngelo se ha convertido en un principio fundamental de vida.

El Padre Matthew González y los Hijos del Trueno rezan juntos en cada reunión.

El Padre Matthew González y los Hijos del Trueno rezan juntos en cada reunión.

Mientras, Badilla Sánchez confía en el potencial “contracultural de Hijos el trueno como un pequeño grano de arena frente al laicismo o nihilismo.

“Estamos creciendo en una sociedad donde Dios está perdiendo relevancia, lo cual no es bueno. No queremos que eso suceda. Esperamos encontrar más hermanos que se unan a nosotros para poder mostrarles lo que significa conectar con la fe”, detalla el joven.

Tras haber ayudado al padre González a levantar Hijos del trueno, Heiner Badilla será quien dirija la organización tras el nuevo destino del sacerdote, nombrado rector de la catedral de la basílica del Sagrado Corazón. Lejos de dejar caer la organización, admite que luchará por impulsarla y hacer que sus sedes se multipliquen.

“Queremos que esto se extienda a otras parroquias porque grupos como este son muy necesarios hoy en día: los jóvenes buscan espacios donde puedan aprender sobre la fe, crecer en su relación con otros hombres y usar sus dones para ayudar a los demás”, dijo el padre González. “En principio, esto dará lugar a vocaciones sacerdotales. Pero incluso si no es así, estos jóvenes aprenderán que todos fueron creados con un propósito. Ya sea como sacerdotes o como padres, Dios quiere que compartan su amor con los demás”, concluye el sacerdote.

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