Religión en Libertad

EncuentroMadrid busca amar la realidad concreta justo porque el Eterno ha querido hacerse carne

Una de las mesas redondas de la edición de EncuentroMadrid del año pasado: la edición 2025 será del 7 al 9 de noviembre.

Una de las mesas redondas de la edición de EncuentroMadrid del año pasado: la edición 2025 será del 7 al 9 de noviembre.Universidad Villanueva

Luis Javier Moxó Soto
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EncuentroMadrid celebra su vigesimosegunda edición del 7 al 9 de noviembre en el Mirador de Cuatro Vientos de Madrid, bajo un lema extraído de la obra del escritor francés Charles Péguy: Ese encaje profundo de lo temporal en lo eterno

Nacida de la experiencia cristiana de personas vinculadas a Comunión y Liberación, esta iniciativa se acerca al cuarto de siglo de tarea. Su presidente, Carlos Perlado, explica los objetivos que afronta este año.

Carlos Perlado, presidente de EncuentroMadrid.

Carlos Perlado, presidente de EncuentroMadrid.RTVE (captura)

-¿Cómo se relaciona el tema ("Ese encaje profundo de lo temporal en lo eterno") con la misión de EncuentroMadrid de crear espacios de diálogo y encuentro entre personas de diferentes culturas y credos?

-EncuentroMadrid nace en el año 2003 precisamente como deseo de entender y amar la realidad concreta que nos rodea, lo temporal. Precisamente porque lo eterno, el Eterno, ha querido participar del mundo, se ha hecho carne, ha querido entrar en la materialidad de nuestra existencia. 

»Lo primero que queríamos resaltar en esta edición es que, al contrario de lo que tantas veces repite la mentalidad común, la relación con el Misterio que nos constituye no es una “huida” de los aspectos concretos de la vida (trabajo, afectos, política, economía…), sino todo lo contrario. Como afirma Fabrice Hadjadj, uno de los invitados de la pasada edición, “cuanto más espiritual eres, más carnal eres, cuanto más te ocupas de lo eterno, más te involucras en la historia”.

»Vemos, sin embargo, que en estos momentos se produce a muchos niveles una huida de la realidad, estamos en un mundo en el que prevalece lo virtual, las relaciones efímeras, la simplificación de los mensajes, el intento de tener organizada nuestra vida con el menor contacto e implicación posible con lo que nos rodea. Parecía que al dejar de lado “lo eterno” iríamos a un mayor disfrute de “lo temporal”, a una mayor implicación con las cosas “terrenales” y, sin embrago, ha sucedido lo contrario… Toda esta búsqueda obsesiva del bienestar no nos hace vivir con más alegría y serenidad, tener un mayor gusto por la vida.

»Este camino de querer afrontar y abrazar la realidad no es posible recorrerlo solos. El intento de hacer que emerja el bien, la positividad, el deseo de construir, conduce necesariamente a un diálogo con los hombres que te rodean y que, de una manera u otra, también buscan lo mismo, aunque su punto de partida y su perspectiva sea diferente. Esto nos lleva a querer escuchar y dialogar con personas que tienen algo interesante que decir en los más diversos ámbitos, desde la educación y el trabajo o la ciencia, a la emigración, la inteligencia artificial, o a intentar entender la situación geopolítica actual o hacia dónde va Europa, por poner algunos ejemplos de encuentros que tendrán lugar en la presente edición.

El patronato de la Fundación EncuentroMadrid, ante las murallas de Ávila. A la izquierda de la foto, su presidente, Carlos Perlado.

El patronato de la Fundación EncuentroMadrid, ante las murallas de Ávila. A la izquierda de la foto, su presidente, Carlos Perlado.EncuentroMadrid

-¿Cómo pueden contribuir el diálogo intercultural y el encuentro entre personas de diferentes tradiciones y credos a la búsqueda de la verdad y la sabiduría en un mundo cada vez más complejo y contradictorio?

-Como ya he apuntado anteriormente, para nosotros el diálogo no es solamente un instrumento, sino que forma parte de lo que somos. En una sociedad cada vez más polarizada, fragmentada y conflictiva, en el que la alteridad y la diversidad son un hecho, hay dos opciones: o la intentamos suprimir ideológicamente, o buscamos, dentro de esa diversidad, los aspectos de verdad que compartimos, las “riquezas” que nos son comunes, y que nos permiten hacer al menos un trecho de camino juntos. Que no será un “camino de rosas”, porque es fácil hablar de diálogo, pero intentar vivirlo es fatigoso, hace falta participar de una esperanza sólida y verdadera para no tirar la toalla, pero los resultados son infinitamente más bellos y correspondientes.

»Un elemento que permite ese “camino común” es el hecho de buscar plantear preguntas que quizá otros no plantean, querer abordar las cosas enfocándolas a partir de aquellas cuestiones que hacen que emerja la positividad y el deseo de construir del que hablábamos antes.

-¿Qué importancia tienen los voluntarios en la organización y desarrollo de EncuentroMadrid?

-En el EncuentroMadrid todos, desde quien asume las más altas responsabilidades hasta quien está poniendo cervezas en el bar o limpiando las mesas, somos voluntarios. Esto supone ya un gran “milagro de comunión”, porque que tanta gente (más de 700 personas) dé su tiempo libre de forma desinteresada, intentado hacer lo que le toca hacer de la forma más profesional y seria posible, es un auténtico espectáculo. Lógicamente no faltan las dificultades, el cansancio y las tensiones, pero esto es parte de ese camino de acoger y abrazar la realidad del que hablábamos al principio.

-¿Cómo contribuyen ese compromiso y esa dedicación a la creación de espacios de diálogo y encuentro que fomenten la convivencia y el bien común?

-Todo este esfuerzo ingente no tiene otro objetivo que “acoger” a todas las personas que pasen por el EncuentroMadrid, desde los ponentes más significativos hasta la persona que aparece allí por primera vez para ver “de qué va” esto, encontrarnos con ellos. Para nosotros es lo más parecido a abrir las puertas de nuestra casa a todo el mundo para estar y hablar con ellos. Y cuando uno es tratado con esa gratuidad y percibe que se le acoge tal cual es, ya se ha dado un primer paso significativo para abrir una grieta en esos muros aparentemente infranqueables (muchas veces más fruto del desconocimiento) que tantas veces nos separan.

-¿Cómo cree que la fe y la cultura se relacionan en el contexto de este evento?

-Para la propuesta del EncuentroMadrid constituye una referencia esencial el famoso discurso del Papa Benedicto XVI en el Colegio de los Bernardinos de París, en septiembre de 2008, en el que expuso de modo magistral que la gestación de la cultura que conformó Europa partió de la búsqueda del significado último de la realidad: “Quaerere Deum [Buscar a Dios]”. 

-¿Qué papel juega la espiritualidad en la creación de espacios de diálogo y encuentro que promuevan la comprensión y el respeto mutuo?

-Para nosotros es precisamente este encuentro real con lo eterno, que todos buscan de una manera u otra, y que ha dejado de ser un pensamiento para convertirse en un hecho (“el Logos presente en medio de nosotros”, cf. Jn 1, 14), lo que nos lanza a hacer presente la experiencia cristiana en la esfera pública, y a interesarnos por todo y hablar con todos.

»Como señalaba el Papa León XIV este verano en el mensaje que enviaba a nuestros “hermanos mayores” del Meeting de Rimini con motivo de su 46ª edición, al hilo de una exposición allí presente sobre los mártires de Argelia: “Este camino de presencia y de sencillez, de conocimiento y de 'diálogo de la vida' es la verdadera senda de la misión. No una autoexhibición en la contraposición de identidades, sino el don de sí mismo”.

-¿Qué impacto cree que EncuentroMadrid tiene en la sociedad española y en la comunidad que participa en él, y qué legado espera que este evento deje en el futuro?

-Creo que no es posible calcular el impacto de nuestro encuentro en términos de un resultado “medible”, según lo entendemos habitualmente. Sin embargo, estamos convencidos de que de este “don de sí”, que es la vocación de todo cristiano, a través de esta iniciativa, tiene un efecto positivo inconmensurable.

»Lógicamente, la pregunta sobre los “resultados concretos” es inevitable hacérsela, pero no podemos responderla de forma “científica”, más bien nos abre a otras preguntas cuya respuesta podemos simplemente vislumbrar: ¿Cuántas personas han venido a EncuentroMadrid y han vuelto con una esperanza reforzada? ¿Cuántos jóvenes han venido y han visto adultos que les han testimoniado que merece la pena esforzarse (incluso sin que se vean inmediatamente los resultados)? ¿Cuántas de las personas que han participado como voluntarios han descubierto un modo distinto de trabajar que le ayudará a afrontar al día siguiente las dificultades de su ámbito laboral?

»Podríamos hacer una larga lista de cosas que sabemos que suceden y que son decisivas para la vida de las personas, tanto para los voluntarios como para la gente que viene, que no podemos demostrar científicamente. Pero cuando juntamos esta multitud de pequeñas “señales” de las que somos testigos año tras año, podemos estar ciertos de la bondad y la pertinencia de esta iniciativa. Muchas veces son cosas que aparentemente no tienen impacto directo, pero que son el principio de un cambio que no sabemos dónde llevará, aunque en algunas ocasiones hemos tenido la gracia de ser testigos directísimos de ese cambio en la vida de las personas.

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