Religión en Libertad

¿El perdón como herramienta de liderazgo? «70 veces 7», el libro definitivo para «saber mandar»

Portas Alés charla con Religión en Libertad sobre liderar aplicando valores evangélicos.

En su primera semana, '70 veces 7' alcanzó el n.º 1 en Ética empresarial en Amazon.

En su primera semana, '70 veces 7' alcanzó el n.º 1 en Ética empresarial en Amazon.A./REL.

Juan Cadarso
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Un libro que conecta Evangelio, liderazgo y gestión… es lo que uno se encuentra en 70 veces 7, que nace de una pregunta tan sencilla como exigente: ¿cómo se vive el Evangelio cuando uno tiene responsabilidades, toma decisiones y lidera a otros cada día?

Su autor, Santiago José Portas Alés, director de Instituciones Religiosas y Tercer Sector del Banco Sabadell, charla con Religión en Libertad sobre esta obra convertida en una reflexión lúcida y práctica sobre el liderazgo vivido desde dentro: desde el conflicto, el error, la corrección y la necesidad, a veces incómoda, de reconciliar. 

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A lo largo de siete capítulos, el sevillano y padre de dos hijos conecta la sabiduría del Evangelio con situaciones reales del mundo profesional: la autoridad, la confianza, la cultura organizativa, el perdón, el discernimiento y la responsabilidad. Sin recetas rápidas ni soluciones fáciles.

En su primera semana, 70 veces 7 alcanzó el n.º 1 en Ética empresarial en Amazon, situándose además entre los títulos más destacados en las categorías de empresa, estrategia y gestión, con una alta valoración media por parte de los lectores.

-El título '70 veces 7' remite al perdón del Evangelio. ¿Por qué el perdón es una clave tan decisiva en el liderazgo?

-Porque liderar implica decidir, corregir y confiar, y todo eso genera inevitablemente errores y heridas. Sin perdón, el líder acaba endureciéndose y empieza a dirigir desde el resentimiento o el miedo. El perdón no elimina la exigencia, pero devuelve libertad interior para seguir liderando con justicia. Permite corregir sin humillar, decidir sin rencor y no quedar prisionero del pasado.

-¿El Evangelio es una buena fuente para comprender el poder? ¿Qué cree que el mundo del liderazgo todavía no ha entendido de Jesús?

-Sí, el Evangelio es una fuente sorprendentemente lúcida para entender el poder, porque lo vincula siempre a la responsabilidad sobre otros, no al privilegio. Jesús muestra un poder que no se afirma dominando, sino sirviendo y asumiendo el coste de cuidar. En el liderazgo actual aún cuesta entender que la autoridad no nace del control, sino de la coherencia. Por eso, cuando el poder no parte del servicio, suele volverse contra quien lo ejerce.

A lo largo de siete capítulos, se conecta la sabiduría del Evangelio con situaciones reales del mundo profesional.

A lo largo de siete capítulos, se conecta la sabiduría del Evangelio con situaciones reales del mundo profesional.A./REL

-¿Cómo discernir cuando la presión por resultados nos empieza a deshumanizar?

-Una pauta clara del libro es detenerse antes de decidir y observar desde dónde estamos actuando. Si la decisión nace de la prisa, del miedo o de la ansiedad por cumplir, conviene parar. El discernimiento empieza recuperando silencio, paz interior y una pregunta clave: ¿esto cuida a las personas o solo protege resultados? Cuando una decisión no puede presentarse con serenidad y sin vergüenza, es señal de que algo se ha deshumanizado.

-¿Cómo se perdona sin caer en la ingenuidad o la injusticia?

-Perdonar sin ingenuidad empieza por nombrar el daño con verdad, sin minimizarlo ni justificarlo. El libro insiste en distinguir perdón de permisividad: se puede perdonar y, a la vez, poner límites claros. En 70 veces 7 el perdón libera al líder del resentimiento, pero no elimina la responsabilidad ni las consecuencias. Al final, no se trata de borrar lo ocurrido, sino de decidir que el daño no gobierne las decisiones futuras.

-¿Qué le ha costado más aprender como líder: servir, corregir o confiar?

-Probablemente corregir. Servir y confiar exigen desprendimiento, pero corregir toca directamente la relación y la dignidad del otro. Lo difícil no es decir la verdad, sino decirla sin herir, sin descargar frustración ni humillar. Y es por esto por lo que corregir bien obliga a revisar desde dónde hablas: si desde el cuidado o desde el cansancio.

-¿Qué papel juega la oración en la toma de decisiones concretas dentro de una organización?

-La oración no sustituye la decisión, pero ordena el lugar interior desde el que se decide. En el libro aparece como un espacio de silencio que devuelve paz, claridad y libertad frente a la presión. Así, permite distinguir entre prisa y sentido, entre miedo y responsabilidad. En el fondo, no busca certezas mágicas, sino decidir sin traicionarse ni deshumanizar a otros.

-¿Cree que hoy existe miedo a ejercer una autoridad por temor a parecer poco evangélico?

-Sí, existe ese miedo, y a veces lleva a confundir autoridad con dureza. Sin embargo, el Evangelio no elimina la autoridad; la redefine desde la responsabilidad y el servicio. El problema no es ejercer autoridad, sino hacerlo desde el ego o el control. De aquí afirmamos que una autoridad evangélica no evita decidir, sino que evita deshumanizar al decidir.

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-¿Qué diferencia hay entre un liderazgo cristiano y un liderazgo simplemente ético?

-El liderazgo ético se apoya en principios; el cristiano añade una lógica de don y de perdón. No se limita a hacer lo correcto, sino a cuidar a la persona incluso en el conflicto. Introduce la reconciliación como criterio, no solo la justicia o la eficiencia. Por eso no es más blando, de hecho, es más exigente interiormente.

-¿A quién recomendaría este libro: a creyentes convencidos o a líderes en búsqueda?

-Sobre todo, a líderes en búsqueda, que no quieren endurecerse para sostener resultados. El libro no presupone fe, sino experiencia real de liderazgo y conflicto. Puede interpelar a creyentes, pero dialoga con cualquiera que tome decisiones sobre otros.

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-¿Cómo puede un líder cristiano defender el silencio y la pausa sin parecer poco comprometido?

-Mostrando que la pausa no es evasión, sino responsabilidad. En el libro, el silencio aparece como condición para decidir bien, no para decidir menos. De hecho, un líder que se detiene evita decisiones reactivas que otros acaban pagando. La pausa no resta compromiso; lo vuelve más lúcido y justo.

-El Evangelio propone un liderazgo que sirve y se arrodilla. ¿Cómo traducir hoy el lavatorio de los pies en estructuras organizativas reales?

-Traduciéndolo en decisiones que priorizan a las personas sobre la comodidad del sistema. Significa escuchar antes de imponer, corregir sin humillar y proteger al más vulnerable. No es un gesto simbólico, sino una lógica de gobierno. En ese sentido, servir hoy es diseñar estructuras que no aplasten la dignidad.

-¿Cree que el liderazgo evangélico es viable en contextos muy secularizados o incluso hostiles a la fe cristiana?

-Sí, porque no se impone como discurso religioso, sino como humanidad vivida. El libro no propone predicar, sino liderar con coherencia, justicia y cuidado del vínculo. Eso es comprensible y valioso en cualquier contexto. La autoridad que nace del servicio suele ser reconocida incluso sin compartir la fe.

-¿Qué decisiones pequeñas cree que revelan con más claridad el corazón de un líder?

-Cómo corrige, a quién y cómo escucha y qué hace cuando nadie lo ve. Las decisiones pequeñas muestran si lidera desde el miedo o desde el cuidado. También revelan si protege personas o solo resultados, ahí es donde se ve si el liderazgo es instrumental o humano.

-¿Qué significa “trabajar por la paz” en una empresa?

-Trabajar por la paz es decir la verdad sin destruir relaciones. Es sostener conversaciones difíciles sin humillar ni esconder. No evitar conflictos, sino hacerse responsable de cómo se atraviesan. La paz en nuestros entornos, laborales, familiares, en nuestras comunidades, no es silencio, sino justicia cuidada.

-¿Qué frutos concretos espera que este libro produzca en quienes lo lean, más allá de un cambio de estilo directivo?

-Si el libro sirve para humanizar a quienes lideran, su propósito está cumplido. Aconsejo una lectura pausada, dejando que cada capítulo interpele al lector sobre su forma concreta de liderar. No es un libro para consumir rápido, sino para dejar que haga preguntas incómodas. Desde su publicación he recibido muchos testimonios de personas a las que les ha ayudado a decidir y liderar con más paz, esto ya de por si me anima a seguir siendo fiel a ejercer el exigente, pero, a su vez, gratificante camino que nos propone 70 veces 7.

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