Miércoles, 19 de junio de 2024

Religión en Libertad

Sor María Amparo, 62 años como religiosa: «Tenía que salir. En ese ambiente ya no se podía estar»

La monja que se marchó de Belorado se enfrentó a Pablo de Rojas antes de irse: «Un fantoche»

Las clarisas de Belorado, junto con el sacerdote vinculado a Pablo de Rojas que ahora las asiste espiritualmente. Foto: Captura Telecinco.
Las clarisas de Belorado, junto con el sacerdote vinculado a Pablo de Rojas que ahora las asiste espiritualmente. Foto: Captura Telecinco.

Jesús M.C.

En una entrevista que publica este sábado el Diario de Burgos, la monja que abandonó el convento de las clarisas de Belorado desvela algunas circunstancias relevantes de lo que está sucediendo.

Sor María Amparo es consagrada desde hace 62 años, primero como religiosa de vida activa y luego como clarisa, 24 años en Vitoria y 20 en Belorado. Por ahora oculta su rostro y procura no salir mucho a la calle: "No es prudente que estos días me traslade a ninguna parte". No en vano los acontecimientos han desbordado el ámbito nacional para convertirse en noticia mundial. 

Se encuentra actualmente en el monasterio de Castil de Lences, que tiene también su congregación en la provincia de Burgos. Su intención era volver al convento alavés, pero dice sentirse "a gustísimo" donde está ("hasta que decidan lo que sea") porque ha encontrado "unas hermanas de verdad".

"Vigilancia total"

Porque su salida fue traumática: "He sufrido una vigilancia total para que no pudiera hablar con las hermanas mayores... Igual ni saben que ya no estoy allí... El día que me marché le dije a la madre abadesa que no podía seguir así y que me quería marchar, y me dijo que lo hiciera tranquilamente. Las hermanas salieron a despedirme y me abrazaron". De las cinco monjas mayores no pudo despedirse.

Ella tenía claro que debía irse: "He estado tres días sin misa y sin nada... Fue una decisión firme: tenía que salir. Sobre todo, para no pertenecer a esta secta, por nada del mundo. En ese ambiente ya no se podía estar".

No sabe nada de la situación económica del convento, apuntada como una posible causa de la decisión de la comunidad de romper con el Papa y con su obispo: "Yo no sé nada de eso. Generalmente, las cuentas las llevan entre las discretas [categoría de profesas establecida en la Regla de Santa Clara como asesoras de la abadesa, n.n.], y en el capítulo alguna vez se comentaba alguna cosa un poco por encima. Pero de los problemas que están diciendo en la televisión que hay yo no tengo ni idea. No sabía nada".

"Un fantoche"

Lo que sí tiene es un concepto formado sobre Pablo de Rojas, el obispo sedevacantista que se ha hecho cargo de la comunidad: "Hace unos años lo vi en una revista, y me pareció, con perdón, un 'fantoche', como dijimos muchas al ver aquello. En ese momento nadie creía en esto. Esto se ha fraguado poco a poco. Ellas sabrán".

Pablo de Rojas, durante la entrevista que le hizo el pasado jueves Ana Rosa Quintana en Telecinco.

Pablo de Rojas, durante la entrevista que le hizo el pasado jueves Ana Rosa Quintana en Telecinco.

Ella se le enfrentó el día 12, momento del que hace un relato detallado e ilustrativo: "Nos dicen que vayamos al locutorio a las 16:30 de la tarde y se presenta diciendo que es obispo de no sé qué. Dice: 'Desde ahora, yo soy el superior, el que manda en la comunidad, y ustedes están bajo mi jurisdicción'. Y yo me levanté y le rebatí bastante. El Señor me puso las palabras en la boca, lo que tenía que decir: 'Estamos bajo la jurisdicción de Don Mario. Él es el sucesor de los apóstoles para la archidiócesis de Burgos', le respondí".

Rojas dijo "burradas contra la Iglesia", pero la religiosa tenía clara su posición: "Yo por nada del mundo salgo de mi Madre la Iglesia y por nada del mundo dejo mi obediencia al sucesor de San Pedro, que en este momento es el Papa Francisco. Estuvo intentando convencerme, pero estuve muy firme".

También alegó que "no era lícito plantear este asunto sin haber tenido una reunión del capítulo", pero según Rojas la decisión "estaba tomada desde hacía mucho tiempo y todas estaban de acuerdo".

"Yo le dije que sor Pilar y yo no sabíamos nada, y las mayores tampoco, y me respondió que con que hubiera una mayoría era suficiente. Al final, me dijo que si yo no aceptaba estar bajo su jurisdicción, tendría que marcharme. Así de tajante".

Sor María Amparo no duda en usar la palabra "secta" para describir lo que pasa en su antiguo convento. Afirma que lo que dicen las religiosas en la televisión "es una repetición de lo que él [Rojas] les dice": "Parece que para ellas es normal, que están contentas... Pero no he podido hablar con ellas de este tema, en absoluto".

"Que tengan luz"

De hecho, no han hablado del tema como comunidad, denuncia: "No se puede tomar una decisión de éstas sin contar con el capítulo, y no ha habido ninguna reunión. Me lo han dado todo hecho". 

Ella, entretanto, reza para que sus hermanas "puedan ver": "Yo las respeto con toda el alma, pero rezo mucho para que tengan luz".

Las palabras de la religiosa incluyen un expresivo agradecimiento a los dos capellanes del convento, don Ángel y don Norberto, y sobre todo al arzobispo de Burgos, Mario Iceta: "Un verdadero padre que se interesa por nosotras", en particular por las mayores, "quiere poder hacer algo por ellas".

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