Cuando la Mezquita de Córdoba se salvó de ser Notre Dame: así funciona su moderno plan antiincendios

Un sistema de barreras ópticas de humos permite evaluar la presencia de fuego.
Una de las capillas de la Mezquita-Catedral de Córdoba comenzó a quemarse la noche del pasado viernes. El edificio levantado en el siglo VIII por Abderramán I podría haber sido pasto de las llamas de no ser por la rápida actuación de los bomberos y el vanguardista plan de autoprotección con el que cuenta.
Como apunta El Confidencial, el edificio cuenta con un plan contra incendios aprobado en 2020 como parte del plan director del principal monumento de la ciudad y también principal templo de la archidiócesis de Córdoba.
Una red completísima de protección
El plan vio la luz verde hace un lustro y es la actualización del aprobado casi 20 años antes, en 2001. El documento, de casi 300 páginas, fue aprobado después del incendio que acabó con las cubiertas de la catedral de Notre Dame de París, algo poco probable en el caso cordobés por el sistema de vigilancia antiincendios que funciona las 24 horas del día.
Según el documento, existen "diferentes sensores conectados a dos centrales de detección de incendios" que están interconectadas y que reportan al cuarto de vigilancia, "un lugar permanentemente ocupado".
"El objetivo es la detección temprana de un conato de incendio" por medio de una serie de sensores dispuestos en las cubiertas, en las distintas capillas y, según el plan director, también en el cuarto de barredoras, que es donde se sospecha que se inició el fuego, aunque el cabildo catedral está a la espera de informes técnicos que lo confirmen.
La Mezquita cuenta con sensores de distinta tipología que van desde los detectores óptico térmicos —colocados en cubiertas, órganos, capillas, el archivo, la sala capitular y la torre— hasta las barreras ópticas de humos que permiten evaluar la presencia de fuego en una superficie de 1.400 metros cuadrado alrededor de donde está colocadas.
También hay un sistema de detección temprana de humos que realiza un muestreo continuo del aire a través de una red de tuberías y un cable detector de calor pensado para alertar en caso de un sobrecalentamiento previo al inicio del incendio.
Además, hay 75 extintores distribuidos por toda la superficie del edificio. Para la extinción del fuego, la Mezquita Catedral cuenta con cuatro hidrantes en cada una de las calles adyacentes, así como otros tres dentro del propio patio de los naranjos, el antiguo patio de abluciones del templo islámico.
En las cubiertas hay otras 19 tomas de agua, cuatro de ellas en la parte renacentista construida por Hernán Ruiz en el siglo XVI y el resto sobre la techumbre de madera. Existe también un sistema de extinción automática mediante gases en los cuadros eléctricos y la sala técnica por el mayor riesgo de fuego que hay en estas dependencias.
El cabildo catedral de Córdoba cuenta con un plan de autoprotección desde 2005 y se ha actualizado cada cinco años desde entonces. El plan de autoprotección alude a la formación que se debe dar a los trabajadores y también a los visitantes en caso de fuego y establece la revisión trimestral de los citados sistemas de detección y elementos necesarios para la extinción del fuego si llega a producirse. De forma periódica se realizan también simulacros de extición de incendios, incluso cuando la Mezquita está abierta al público.
La consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, ha defendido la "gestión excelente" del Cabildo Catedral de la Mezquita de Córdoba tras el debate abierto sobre los planes de autoprotección del monumento. La Junta ha asegurado que gracias a que el plan de autoprotección "funcionó bien" la Mezquita Catedral se ha librado de "una catástrofe".
"El Cabildo Catedral hace una gestión, en mi opinión, excelente de la Mezquita Catedral y, como digo, una gestión absolutamente coordinada, hasta tal punto que estamos ahora mismo informando el nuevo plan director que ha elaborado el Cabildo", ha defendido la consejera.