Eliminemos el Papa y el Magisterio
Seguro que a más de uno le escandaliza este titulo, pero el verdaderamente escandalizado soy yo de constatar cómo la gente se pasa por el arco del triunfo el Magisterio de la Iglesia y la persona del romano pontífice, hasta el punto de que casi parece que quisieran eliminarlos.Lo más triste para mi no es que gente tan católica tenga de todo menos un corazón universal (=católico) a la hora de juzgar al hermano separado; si ser cristiano para ellos no tiene nada que ver con practicar la misericordia, allá cada cual con su conciencia.
Lo peor y paradójico es que siendo tan católicos no se sepan el Catecismo, ni el Concilio, ni las grandes Encíclicas de Juan Pablo II, ni las declaraciones de la Congregación para la doctrina de la Fe dirigidas por el entonces cardenal Ratzinger y por supuesto lo que diga el papa Benedicto XVI les entre por un oído y les salga por el otro.
Porque si no tienen corazón para comprender y justificar - la caridad todo lo perdona, lo entiende- al menos un poco de mente para entender y reconocer lo que enseña la Iglesia católica no estaría de mas.
A estas alturas todos habrán adivinado que estoy hablando de las reacciones que artículos como el que he publicado la semana pasada provocan en el público en general.
Al principio de mi andadura como bloguero de esta casa me sentía en la necesidad de aclarar previamente a cualquier artículo un poco fuerte mi catolicidad, ortodoxia y absoluta sumisión a la Iglesia.
Pronto descubrí que de nada servía justificarse, porque la gente juzga según la medida de lo que hay en su corazón (“en la medida que juzgues serás juzgado”, Mateo 7, 1-5), y según esta medida nadie se salva de estar bajo sospecha o en entredicho.
Por eso, en vez de hablar desde mi autoridad, que no tengo ninguna, me he preocupado de citar profusamente todo el Magisterio de la Iglesia al respecto de un tema tan crucial como el ecumenismo con las iglesias cristianas separadas.
Pero nada, no hay manera…parafraseando al Quijote “con los católicos hemos topado” en una paradoja genuinamente chestertoniana cuando no kafkiana, pues los mismos que defienden la catolicidad la ignoran rampantemente.
La noticia de la semana pasada no es que a mi me guste Mi Esperanza o me deje de gustar. La noticia es que Intereconomía ha sido la plataforma desde donde se ha lanzado la campaña evangélica, que se ha hecho con el conocimiento de la Conferencia Episcopal cuyo placet se ha recabado por parte de la cadena católica, y que además esto está en consonancia con las recientes declaraciones de Benedicto XVI en Alemania.
Que alguien critique a Intereconomía por hacerlo me parece perfecto, pero por favor, quien se precie de católico, que no tome esto como excusa para poner en solfa ni el Magisterio, ni las declaraciones papales, no vaya a ser que al final resulte que los protestantes son ellos por abrazar postulados ultramontanos que son todo un clásico entre los lefevbristas y filolefevbristas al uso.
Ante noticias como esta se descubre la poca catolicidad de los propios católicos, que no estudian el Magisterio y no están dispuestos a aceptar los postulados de la Iglesia respecto a las iglesias protestantes modernas, que vienen a ser los siguientes:
1. Lumen Gentium 8 : “Esta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él si bien fuera de su estructura se encuentren muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica.” Lo cual que se interpreta así: "La Iglesia es única, y en esta tierra está presente ("adest") en la Iglesia católica, aunque fuera de ella se encuentren elementos eclesiales" (Acta Synodalia Concilii Vaticani III/1, 76)
2. Dominus Iesus IV párrafo 16: Con la expresión "subsistit in", el Concilio Vaticano II quiere armonizar dos afirmaciones doctrinales: por un lado que la Iglesia de Cristo, no obstante las divisiones entre los cristianos, sigue existiendo plenamente sólo en la Iglesia católica, y por otro lado que "fuera de su estructura visible pueden encontrarse muchos elementos de santificación y de verdad", ya sea en las Iglesias como en las Comunidades eclesiales separadas de la Iglesia católica.
3. Ut Unum Sint, n. 14: "Los elementos de esta Iglesia ya dada existen, juntos, en su plenitud, en la Iglesia Católica, y, sin esta plenitud, en las otras comunidades”.
4. Catecismo Iglesia Católica 818: “Los que nacen hoy en las comunidades surgidas de tales rupturas "y son instruidos en la fe de Cristo, no pueden ser acusados del pecado de la separación y la Iglesia católica los abraza con respeto y amor fraternos [...] justificados por la fe en el Bautismo, se han incorporado a Cristo; por tanto, con todo derecho se honran con el nombre de cristianos y son reconocidos con razón por los hijos de la Iglesia católica como hermanos en el Señor" (Unitatis Redintegratio 3).
5. Catecismo Iglesia Católica 819: “Además, "muchos elementos de santificación y de verdad" (LG 8) existen fuera de los límites visibles de la Iglesia católica: "la palabra de Dios escrita, la vida de la gracia, la fe, la esperanza y la caridad y otros dones interiores del Espíritu Santo y los elementos visibles" (UR 3; cf LG 15). El Espíritu de Cristo se sirve de estas Iglesias y comunidades eclesiales como medios de salvación cuya fuerza viene de la plenitud de gracia y de verdad que Cristo ha confiado a la Iglesia católica. Todos estos bienes provienen de Cristo y conducen a Él (cf UR 3) y de por sí impelen a "la unidad católica" (LG 8)”
6. Dominus Iesus IV párrafo 17: « Por consiguiente, aunque creamos que las Iglesias y Comunidades separadas tienen sus defectos, no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de la gracia y de la verdad que se confió a la Iglesia ».
7. Santo Tomás de Aquino : "Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est" Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo .
8. Unitatis Redintegratio 1: “El deseo de volver a encontrar la unidad de todos los cristianos es un don de Cristo y un llamamiento del Espíritu Santo.”
9. Catecismo Iglesia Católica 821 : “Para responder adecuadamente a este llamamiento se exige:
— una renovación permanente de la Iglesia en una fidelidad mayor a su vocación. Esta renovación es el alma del movimiento hacia la unidad (UR 6);
— la conversión del corazón para "llevar una vida más pura, según el Evangelio" (cf. UR 7), porque la infidelidad de los miembros al don de Cristo es la causa de las divisiones;
— la oración en común, porque "esta conversión del corazón y santidad de vida, junto con las oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos, deben considerarse como el alma de todo el movimiento ecuménico, y pueden llamarse con razón ecumenismo espiritual" (UR 8);
— el fraterno conocimiento recíproco (cf. UR 9);
— la formación ecuménica de los fieles y especialmente de los sacerdotes (cf UR 10);
— el diálogo entre los teólogos y los encuentros entre los cristianos de diferentes Iglesias y comunidades (cf UR 4, 9, 11);
— la colaboración entre cristianos en los diferentes campos de servicio a los hombres (cf UR 12).”