Más trampitas en el torticero discurso de Monago a los extremeños
Afirmaba antier en el artículo que colgué en esta misma columna que “pocas veces he tenido ocasión de escuchar un discurso tan engañoso, tramposo, torticero, impostadamente conciliador y desvirtuador de la realidad como el que dedicó el Sr. Monago en el marco de su mensaje de fin de año a los extremeños, a la maternidad”.
Pues bien, si antier denunciaba las trampas que dentro de ese discurso escondía, como si de minas de profundidad se tratara, la afirmación “nadie puede ser privado de su derecho a ser madre, pero nadie puede tampoco obligado a ser madre” (pinche aquí si desea informarse sobre el tema), me propongo hoy comentar las que esconde otra de las muchas afirmaciones llenas de munificencia y beatitud vertidas en el discurso:
“Necesitamos una ley de aborto que conecte con la sociedad […] y para ello las posiciones se tienen que acercar […]. Hay personas dentro del Partido Socialista en contra del aborto y a favor. Y también las hay dentro del Partido Popular a favor del aborto y en contra”.
No suena feo como punto de partida: un debate nuevo, partiendo de cero, entre los que creen en la eliminación de los niños inoportunos y los que creemos en la vida. No está tan mal, ¿no les parece? A lo mejor, dada la calidad de nuestros argumentos y la cantidad de personas en España que son abierta y sinambagemente pro-vida, el resultado era que llegábamos a una ley sorprendente para muchos, con la que abortar era imposible o desde luego mucho más difícil de lo que lo fue con la Ley orgánica 9/1985de despenalización del aborto en determinados supuestos, con la Ley Aído luego, y con la que propone el Sr. Gallardón ahora.