León XIV insiste en «Evangelii Gaudium»: escribe a los cardenales, prioriza kerigma y misión
El documento de Francisco de 2013 sobre evangelización mantiene un gran consenso y vigor entre los cardenales, y también en la visión de León XIV.

León XIV en octubre de 2025 cuando presentó su Carta sobre la educación católica; también reflexiona sobre documentos previos
Falta una semana para que se cumpla un año de la muerte del Papa Francisco y el Papa León XIV ha difundido una carta dirigida a los cardenales con un objetivo: animarles a perseverar en aplicar el primer gran documento de Francisco, la Evangelii Gaudium de 2013, el documento de fuerza misionera y evangelizadora que recogía muchas de las intuiciones e impulsos que llevaron a la elección de Francisco.
En una Carta a los Cardenales del 14 de abril de 2026, León XIV recuerda que en el Consistorio de cardenales de enero, un grupo trabajó la Evangelii Gaudium. "Queda claro que esta Exhortación sigue siendo un punto de referencia decisivo: no se limita a introducir nuevos contenidos, sino que reorienta todo hacia el kerygma como núcleo de la identidad cristiana y eclesial. Ha sido reconocida como un verdadero soplo de aire fresco, capaz de iniciar procesos de conversión pastoral y misionera, más que de producir reformas estructurales inmediatas, guiando así profundamente el camino de la Iglesia", señala el Papa León.
Es un documento que reconoce "la primacía de la oración, el testimonio que precede a las palabras y la coherencia entre fe y vida. A nivel comunitario, exige un cambio de un ministerio pastoral de conservación a un ministerio misionero, en el que las comunidades sean agentes vivos del mensaje: comunidades hospitalarias, capaces de comprender el idioma, atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios para la escucha, la guía y la sanación. A nivel diocesano, emerge claramente la responsabilidad de los párrocos de apoyar con decisión la audacia misionera, asegurando que no se vea sobrecargada ni sofocada por excesos organizativos y fomentando un discernimiento que ayude a reconocer lo esencial".
Así, León valora de Evangelii Gaudium su visión de que la misión evangelizadora es "cristocéntrica y kerigmática, nacida de un encuentro transformador con Cristo y difundida por atracción más que por conquista. Es una misión integral, que combina proclamación explícita, testimonio, compromiso y diálogo, sin ceder a la tentación del proselitismo ni a una lógica de simple preservación o expansión institucional".
E insiste en que "el objetivo de la misión no es su propia supervivencia, sino la comunicación del amor con que Dios ama al mundo".
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Los cardenales pidieron "relanzar Evangelii Gaudium" y "evaluar honestamente qué se ha comprendido realmente después de todos estos años y qué permanece desconocido". Hablan de reformar los "programas de iniciación cristiana", "la necesidad de potenciar también las visitas apostólicas y pastorales como auténticas oportunidades para la reflexión kerigmática y el crecimiento en la calidad de las relaciones; así como la necesidad de reconsiderar la eficacia de la comunicación eclesial, incluso a nivel de la Santa Sede, desde una perspectiva más claramente misionera".
Por último, León comunica a los cardenales que se les informará con más detalle sobre el próximo Consistorio de cardenales, que tendrá lugar los días 26 y 27 de junio.
Este documento, de alguna manera, señala una de las líneas del pontificado de Francisco que logró más consenso, la de su primera etapa, para que la Iglesia priorizara la evangelización con una actitud misionera, quitando estructuras ineficaces (de horarios, organizaciones, rutinas, etc...). Los cardenales y León XIV valoran esa línea y van a tratar de profundizar en ella.
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Texto íntegro (traducción del italiano de ReL)
Carta del Santo Padre (a los cardenales)
Su Reverendísima Eminencia,
En este santo tiempo de Pascua, deseo transmitirles mis cordiales y fraternos deseos, para que la paz del Señor resucitado sostenga y renueve nuestro mundo sufriente.
Aprovecho con gusto esta oportunidad para reiterar mi gratitud por su participación en el Consistorio del pasado mes de enero. Agradecí enormemente el trabajo realizado en los grupos, que propició un intercambio libre, concreto y espiritualmente fructífero, así como la calidad de las aportaciones realizadas durante la asamblea. Las contribuciones recogidas constituyen un valioso patrimonio que deseo seguir preservando y desarrollando mediante el discernimiento eclesial.
En mis palabras de clausura de aquella reunión, ya recordé algunos de los elementos que surgieron de los grupos dedicados a la sinodalidad. Ahora quisiera centrarme en particular en lo que se desarrolló en los grupos respecto a Evangelii Gaudium, especialmente en lo que respecta a la misión y la transmisión de la fe.
A partir de aquellas aportaciones, queda claro que esta Exhortación sigue siendo un punto de referencia decisivo: no se limita a introducir nuevos contenidos, sino que reorienta todo hacia el kerygma como núcleo de la identidad cristiana y eclesial. Ha sido reconocida como un verdadero soplo de aire fresco, capaz de iniciar procesos de conversión pastoral y misionera, más que de producir reformas estructurales inmediatas, guiando así profundamente el camino de la Iglesia.
Se ha destacado cómo esta perspectiva desafía a la Iglesia en todos los niveles. A nivel personal, llama a cada bautizado a renovar su encuentro con Cristo, pasando de una fe simplemente recibida a una fe verdaderamente vivida y experimentada. Este camino también afecta la esencia misma de la vida espiritual, en la primacía de la oración, en el testimonio que precede a las palabras y en la coherencia entre fe y vida. A nivel comunitario, exige un cambio de un ministerio pastoral de conservación a un ministerio misionero, en el que las comunidades sean agentes vivos del mensaje: comunidades hospitalarias, capaces de comprender el idioma, atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios para la escucha, la guía y la sanación. A nivel diocesano, emerge claramente la responsabilidad de los párrocos de apoyar con decisión la audacia misionera, asegurando que no se vea sobrecargada ni sofocada por excesos organizativos y fomentando un discernimiento que ayude a reconocer lo esencial.
De todo esto surge una comprensión profundamente unificada de la misión: una misión cristocéntrica y kerigmática, nacida de un encuentro transformador con Cristo y difundida por atracción más que por conquista. Es una misión integral, que combina proclamación explícita, testimonio, compromiso y diálogo, sin ceder a la tentación del proselitismo ni a una lógica de simple preservación o expansión institucional. Aun reconociéndose como minoría, la Iglesia está llamada a vivir sin complejos, como un pequeño rebaño que lleva esperanza a todos, recordando que el objetivo de la misión no es su propia supervivencia, sino la comunicación del amor con que Dios ama al mundo.
Entre las sugerencias concretas que surgieron, algunas merecen ser acogidas y consideradas con mayor detenimiento: la necesidad de relanzar Evangelii Gaudium para evaluar honestamente qué se ha comprendido realmente después de todos estos años y qué permanece desconocido y sin implementar, en particular con respecto a la necesaria reforma de los programas de iniciación cristiana; la necesidad de potenciar también las visitas apostólicas y pastorales como auténticas oportunidades para la reflexión kerigmática y el crecimiento en la calidad de las relaciones; así como la necesidad de reconsiderar la eficacia de la comunicación eclesial, incluso a nivel de la Santa Sede, desde una perspectiva más claramente misionera.
Con gratitud, reitero mi agradecimiento por su servicio y su contribución a la vida de la Iglesia. Próximamente se enviará una comunicación más detallada como preparación para el próximo Consistorio, que tendrá lugar los días 26 y 27 de junio.
En el Señor resucitado, fuente de nuestra esperanza, les envío mis más cordiales saludos de Pascua. Con estima fraterna, en Cristo.
Desde el Vaticano, 12 de abril de 2026. LEÓN PP. XIV