Religión en Libertad

De la parroquia al tablero de ajedrez: el cura de Cuenca que brilla como maestro amateur

David Saiz compagina el Club Jaque Mate Cuenca con su vocación como sacerdote.

"El ajedrez en línea me ha servido para mantenerme más o menos en forma todos estos años", comenta.David Saiz / EDC

Redacción REL
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David Saiz es miembro del Club Jaque Mate Cuenca y, sobre todo, sacerdote. En su último torneo sorprendió a todos con un pleno impecable de 6 victorias en 6 partidas. Saiz firmó una actuación brillante que le llevó a alzarse con el título y a convertirse en una de las historias más comentadas del torneo. El Deporte Conquense acaba de hablar de su relación con el ajedrez.

"Entre tantos jugadores jóvenes pujantes y fuertes, no pensaba que una 'vieja gloria' como yo terminara llevándose el torneo. Era una sensación que no experimentaba desde la última vez que participé en un torneo de ajedrez cuando era seminarista", dice el sacerdote.

Campeón desde pequeño

Su relación con el ajedrez le viene de pequeño. "Desde niño en el colegio gané campeonatos escolares y varios provinciales en los años 90. Siempre ha sido mi gran afición. El título más importante que gané fue el campeonato absoluto de la provincia de Cuenca (años 1989, 1991, 1992 y 1994). Y otros campeonatos y torneos locales", recuerda.

Una afición que practica más gracias a las nuevas tecnologías. "El no haber dejado de practicar. El ajedrez en línea me ha servido para mantenerme más o menos en forma todos estos años. En mi juventud solo se jugaba al ajedrez en directo, con tablero y piezas físicas. Ahora puedes jugar con cualquier rival del mundo desde tu teléfono móvil, tableta u ordenador", comenta.

"Desde niño en el colegio gané campeonatos", reconoce.archivo

"Pienso que, sobre todo para los niños, el ajedrez puede servir como una herramienta auxiliar para mejorar cualidades intelectuales como la memoria, la concentración o el cálculo; y hábitos útiles para la vida como la socialización, una sana competitividad y la dedicación al estudio", añade. 

La clave para ser un gran jugador, entiende que es seguir formándose. "Para llegar a ser un buen jugador de ajedrez tienes que dedicar tiempo a estudiar las aperturas, estrategia y táctica, finales, partidas ejemplares de grandes maestros…", asegura. 

"Un consejo que les doy es que no se desanimen si ven que al principio pierden alguna partida que les pueda desmoralizar. Recuerdo que con doce años perdí con otro niño la primera partida oficial que he jugado en toda mi vida; me dio tanta rabia que pensé en no volver a jugar más al ajedrez. Sin embargo, me repuse y aprendí mucho de esa derrota. Anatoli Karpov escribió un libro titulado Cómo aprender de las derrotas que trata sobre esta cuestión. Como en la vida, las crisis y los fracasos nos deben ayudar a humillarnos, conocernos mejor y a mejorar y crecer".

David también ve en el deporte una oportunidad para llegar a la fe. "El deporte y la religión no son incompatibles. El Papa San Juan Pablo II, gran esquiador y deportista en general, destacaba los valores y virtudes humanos que fomenta todo deporte. Una afición como el ajedrez, en su justa medida, te puede ayudar a emplear sanamente el tiempo libre. Tratando de vivirla por supuesto con deportividad". 

"Es verdad que en algunos momentos, sobre todo con los niños que jugué en el torneo San Silvestre, me daba pena comerles piezas y ganarles. Pero por encima de la rivalidad, el ajedrez, como todo deporte, puede crear lazos de amistad. Con el paso de los años, he forjado grandes amistades con algunos ajedrecistas de mi época. Y eso es muy bonito". 

"Por eso, en las parroquias por donde he pasado, y actualmente en Católicos en Acción, donde soy consiliario, he tratado de fomentar el ajedrez entre los niños. Ayudado por supuesto por mis hermanos Jaime y Arturo —misionero en Argentina—, también aficionados y promotores del ajedrez entre la juventud".

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