Del Opus Dei en la política, y no siempre con Franco
Si la presencia del Opus Dei en los gobiernos de Franco adquirió una entidad de cierta importancia, más por sus logros, -la estabilización e internacionalización de la economía española-, que por el número real de los elementos con los que se introdujo en él, -apenas ocho de ciento dieciséis ministros como veíamos (pinche aquí si desea profundizar en el tema)-, dicha presencia no es exclusiva del Régimen, adquiriendo relevancia en las más variadas instancias políticas, algunas de ellas auténticamente insospechadas. Para empezar, hubo en la oposición al franquismo muchos más elementos del Opus Dei de lo que acostumbra a creerse.
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Rafael Calvo Serer junto a Santiago Carrillo Uno de los más significados opusinos antifranquistas fue Rafael Calvo Serer. Investigador y profesor universitario, monárquico liberal, en 1953 publica en París un ensayo crítico para con el Régimen. Expulsado del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, se exilia. En 1966 edita el diario Madrid, uno de los medios más beligerantes contra el Régimen, suspendido en 1968 y cerrado en 1971. Sólo tres años después, Calvo Serer aparece entre los inspiradores de la famosa Junta Democrática que se constituyó en el extranjero contra el Régimen, una plataforma en la que le acompañaban el Partido Comunista, el Partido Socialista del Interior de Tierno Galván, Comisiones Obreras, etc.. También eran miembros del Opus Dei otros periodistas no excesivamente afectos al Régimen como Manuel Fernández Areal, director del Diario Regional de Valladolid, expedientado por un artículo y condenado en 1965 a prisión militar; y Antonio Herrero, director que fue de la agencia de noticias Europa Press, que también registró problemas con el Régimen.
Y también lo fue, así como director del diario Madrid, el catedrático Antonio Fontán, que luego sería presidente del Senado entre 1977 y 1979, por cierto el primer Senado de la etapa constitucional, creado al albor de la Ley para la Reforma Política, el mismo que terminó elaborando la Constitución española de 1978. Fue también ministro de Administración Territorial entre 1977 y 1980 con Adolfo Suárez y la UCD. En pleno Régimen pero en el partido donjuanista por llamarlo de alguna manera, militaron también miembros del Opus Dei, empezando por el propio Fontán y siguiendo con otros como Hermenegildo Altozano o Florentino Pérez Embid. Se habló también de la simpatía o por lo menos “cercanía conyugal opusina” de un importantísimo dirigente de la UCD y de la Transición, Joaquín Abril Martorell, algo que compartiría con el propio Suárez, cuya esposa Amparo Illana también pertenecía a la organización (El País, 25 de septiembre de 2007). Superado el franquismo y en plena democracia, tampoco han faltado ministros más o menos afectos al Opus Dei. Se ha dicho con mayor o menor insistencia de importantes dirigentes populares como Juan José Lucas, Jaime Mayor Oreja, Cristóbal Montoro, Margarita Mariscal de Gante, José Manuel Romay Beccaría, Andrés Ollero, Miguel Angel Cortés, Ana Mato, Pablo Guardans Cambó... Por decirse, hasta de Soraya Sáenz de Santamaría y del propio Mariano Rajoy se ha dicho. Sobre Loyola de Palacio se insistió tanto que ella lo recusó con estas palabras: “¿Pero cómo voy a ser miembro del Opus Dei con un nombre como Loyola? [en referencia a la supuesta rivalidad entre opusinos y jesuitas]” (recogido en el obituario que le realizara The Independent)
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