Religión en Libertad

La oración, un puente entre el corazón y el mundo

Entrevista con el P. Miguel Pedro Melo, SJ, de la Red Mundial de Oración del Papa.

P. Miguel Pedro Melo, SJ, uno de los vicedirectores internacionales de la Red Mundial de Oración del Papa.

P. Miguel Pedro Melo, SJ, uno de los vicedirectores internacionales de la Red Mundial de Oración del Papa.

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En un mundo cada vez más complejo y desafiante, la oración se convierte en un grito de amor a Dios, un acto de fe y esperanza en medio de las tinieblas. La Red Mundial de Oración del Papa, heredera del Apostolado de la Oración, es una red de personas que busca movilizar a los cristianos de todo el mundo, a través de la oración, el servicio y la formación espiritual, para responder a los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia expresados en las intenciones de oración del Papa. 

El P. Miguel Pedro Melo, SJ, uno de los vicedirectores internacionales de la Red, nos habla sobre la iniciativa "Reza con el Papa", un proyecto que busca crear espacios de silencio y oración en el ruido cotidiano, y cómo puede ayudar a los cristianos a profundizar en su oración y a vivir su fe de manera más auténtica en el mundo. A través de vídeos y audios mensuales, el Papa invita a los fieles a unirse a su oración, creando un puente entre el corazón y el mundo, y mostrando que la oración no es solo un acto individual, sino una forma de transformar la realidad.

-El Papa León XIV propone un cambio de estilo: de invitar a rezar a rezar él mismo en silencio ante la cámara, pidiendo que nos unamos. ¿Qué revela esto sobre su visión de la oración y su modo de acompañar espiritualmente al Pueblo de Dios?

El proyecto "El Video del Papa" ("The Pope Video") nació en 2016 con el Papa Francisco, con una intención muy clara: invitar personalmente a interesarse por sus intenciones mensuales y, sobre todo, a rezar por ellas. Era una propuesta directa, pedagógica, que explicaba por qué una intención era importante y luego nos animaba a llevarla a la oración. Con la elección del Papa León XIV, ese mismo deseo de cercanía y de invitación personal se mantiene, pero se expresa de otro modo. Hoy el Papa ya no solo nos habla de la intención: reza él mismo por ella. En los vídeos y audios mensuales, dentro de la nueva campaña "Pray with the Pope" (Reza con el Papa), nos pide que nos unamos a su oración.

»Este gesto revela mucho de su visión de la oración y de su modo de acompañar espiritualmente al Pueblo de Dios. El Papa León XIV parece querer ejercer su ministerio de pontífice —de “constructor de puentes”— haciéndose él mismo puente hacia nuestra interioridad. Como hijo espiritual de san Agustín, un gran testigo de la centralidad del corazón humano como lugar de encuentro con Dios, ha repetido varias veces las palabras con las que comienzan las Confesiones: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». En el fondo, esta es su visión de la oración: no como algo que se compra o se conquista por mérito, sino como un descanso en el Dios personal, el Dios de Jesucristo.

»Ahora bien, aunque la oración es ante todo un don, sus frutos no crecen sin un cierto entrenamiento. Igual que aprender una lengua o practicar un deporte, también la oración se aprende ejercitándola. En este sentido, el hecho de que el Papa se coloque ante la cámara para rezar —haciendo la señal de la cruz, guardando silencio, mirando a Cristo y no a la cámara, hablando con el Señor sin mover los labios— ofrece con gran sencillez un modo concreto de orar al que todos podemos unirnos.

»Así, el “puente” que el Papa testimonia al rezar se convierte también en un puente entre él y todo el Pueblo de Dios. Al rezar, el Papa nos deja entrever su intimidad, su modo de estar ante Dios desde el corazón. Y precisamente por esa simplicidad, muchos pueden reconocerse en él y decir: hay un puente entre el Papa que reza y yo, que rezo —o que quizá empiezo a rezar— con él, acompañándolo y prolongando su oración en mi vida cotidiana.

»Finalmente, al rezar por sus intenciones (en las cuales la realidad del mundo y de la Iglesia están siempre presentes), el Papa ya está acompañando al Pueblo de Dios en sus esperanzas y alegrías, en sus tristezas y angustias, especialmente en las de los más pobres, que están en el centro del corazón de Dios. En ese silencio orante ante la cámara, no hay distancia: hay comunión.

-“Reza con el Papa” busca crear espacios de silencio en el ruido cotidiano mediante vídeo y audio. ¿Qué “pedagogía del silencio” sueña usted para los cristianos de hoy, y cómo puede esta iniciativa ayudarles a aprender a orar de verdad, más allá de consumir contenidos religiosos?

-Me gusta mucho la expresión “pedagogía del silencio”, porque puede entenderse en dos sentidos complementarios. Por un lado, como una pedagogía que nos ayuda a llegar al silencio interior; por otro, en un sentido más profundo y subjetivo, como la pedagogía que es propia del silencio mismo, entendido no tanto como ausencia de ruido, sino como disponibilidad para escuchar. Creo que la oración se mueve en estos dos niveles y que el Santo Padre tiene muy presentes ambos.

»En primer lugar, la pedagogía para llegar al silencio. No es casual que los vídeos y audios de Reza con el Papa no estén pensados para circular directamente en redes sociales. El Papa León sí utiliza pequeños reels en redes para invitar a la oración, hablando a la cámara, pero el momento de la oración en sí queda fuera de ese espacio. Las redes sociales, con todos los bienes que aportan, son también un lugar que exige discernimiento. La velocidad con la que pasamos de un contenido a otro, con un simple gesto del dedo, revela la facilidad con la que saltamos de una intensidad a otra sin dejarnos afectar en profundidad por lo que recibimos. El riesgo de “rezar” en las redes es precisamente que no haya espacio real para orar.

»En este sentido, el hecho de que el Papa resista a colocar su oración dentro de ese flujo constante ofrece ya una pedagogía para el silencio: salir de los espacios donde el consumo instantáneo y algorítmico es la norma. Veo aquí algo muy parecido a la palabra que Moisés escucha en el Éxodo: “Quítate las sandalias”, antes de acercarse a la zarza ardiente. Es como decir: sal de los lugares que te atrapan en un estilo de vida donde no hay silencio interior, donde no existen palabras de reposo sino solo estímulos. No se trata de demonizar las redes, sino de tomarnos en serio que, si alguien desea hacer silencio, quizá no sea entrando en Instagram como lo va a encontrar. Incluso resistir a esa presencia —que daría muchas más visualizaciones— es ya una auténtica pedagogía hacia el silencio.

»Por otro lado, está la pedagogía propia del silencio. Creo que el vídeo del Papa, al ser más largo y al dar espacio real a los silencios dentro de la oración, quiere precisamente apuntar a esta pedagogía propia del silencio: una pedagogía que teje la vida espiritual y dispone el corazón para el encuentro con el Señor. San Juan de la Cruz describió ese silencio como una “música callada”.

»Es una imagen preciosa, porque nos ayuda a comprender que el silencio no es vacío, sino comunicación. En el silencio van serenándose muchas voces hasta que emerge algo más profundo: lo que deseamos de verdad, lo que amamos, lo que nos duele. El silencio nos conduce poco a poco al corazón. Cuando acompañados por alguien que escuchándonos nos ayuda a escucharnos mejor a nosotros mismo, ese descenso al corazón -- aunque a veces nos asuste --, se convierte en un camino de liberación, de sanación y de alegría profunda, que incluso nos hace capaces de ayudar a la sanación de otros.

»En un mundo lleno de propuestas fascinantes, pero también generador de ruidos ensordecedores, el silencio no es solo una alternativa más. Es una forma de resistencia interior, una manera de volver a tomar la vida de la mano y, quizá, de intuir ahí mismo la presencia del Señor, su mano tocando la nuestra.

-Las intenciones de oración del Papa suelen publicarse mes a mes. ¿Cómo pueden parroquias, movimientos y comunidades integrar “Reza con el Papa” en su pastoral para convertirlo en un itinerario real de conversión del corazón y compromiso con el mundo?

-Antes de nada, conviene hacer una pequeña precisión: las intenciones de oración del Papa no se publican mes a mes, sino año a año. La Red Mundial de Oración del Papa las da a conocer para todo el año —por ejemplo, las de 2026 ya son públicas— y pueden encontrarse en la web oficial de la RMOP y en muchos otros canales. Lo que sí se ofrece mensualmente es el vídeo y el audio del Papa, que ayudan a llevar esa intención concreta a la oración.

»Dicho esto, la pregunta es muy pertinente, porque el verdadero desafío no es simplemente “usar” las intenciones, sino dejar que nos conduzcan a una conversión real del corazón y a un compromiso concreto con el mundo. Permítame un breve paréntesis. Si hay algo que san Agustín y san Ignacio de Loyola comparten —en profunda sintonía con Jesús y con toda la Escritura— es la convicción de que la transformación del mundo comienza siempre por la transformación del corazón. En este sentido, se percibe una clara continuidad entre el Papa Francisco y el Papa León: ambos herederos de carismas que apuestan decididamente por este vínculo entre corazón y mundo. 

»El proyecto "Reza con el Papa" nace precisamente de ahí. Rezar con el Papa, rezar en red, dejarnos orientar por la “brújula” de las intenciones para que nuestro corazón vaya siendo poco a poco transformado, adquiriendo los sentimientos de Cristo ante las realidades concretas del mundo. Y que esa consolación recibida en la oración se traduzca después en gestos concretos de servicio y de cambio, “hacia arriba y hacia adelante”, como decía el padre Teilhard de Chardin.

»¿Y cómo pueden parroquias, movimientos y comunidades integrar esta propuesta en su vida pastoral? Al tratarse de una oración, el vídeo o el audio pueden incorporarse con mucha naturalidad a los espacios habituales de oración comunitaria, sin romper el estilo propio de cada comunidad. Puede ser en un grupo de oración, en un momento bien elegido dentro de la liturgia dominical, o en otros contextos, siempre que se cuide el discernimiento pastoral y se busque un fruto espiritual real.

»La catequesis es también un ámbito especialmente fecundo. Por ejemplo, se puede invitar a los catequizandos a trabajar en pequeños grupos la intención del Papa, investigando la realidad por la que se reza; o bien fijarse en los pasos que da el Papa en su oración y dialogar después sobre cómo rezamos nosotros. En lugares donde una intención tenga un impacto particular, pueden organizarse encuentros, charlas o iniciativas concretas a partir de ella, manteniendo siempre el vídeo como un signo de comunión con el Papa, con la Iglesia universal y con la propia comunidad local.

»Según la intención, estas propuestas pueden abrirse incluso a la sociedad civil, no solo a ámbitos eclesiales. Pensemos, por ejemplo, en una intención que invita a rezar para que las tradiciones religiosas contribuyan a la construcción de la paz: ahí se abren caminos muy concretos de diálogo y colaboración.

»En todo caso, me parece fundamental que las comunidades no se queden solo en la organización de actividades o eventos. La pregunta clave es otra: ¿qué frutos espirituales esperamos?, ¿cómo los acompañamos?, ¿qué conversión del corazón y qué compromiso con el mundo están brotando de esta oración compartida? Eso permite evaluar y ajustar. Ahí es donde Reza con el Papa puede convertirse verdaderamente en un itinerario vivo de fe, de transformación interior y de misión.

-Los vídeos muestran al Papa rezando en espacios concretos como iglesias antiguas del Vaticano. Desde su experiencia, ¿por qué importa tanto el “lugar” físico de la oración, y qué aporta grabar en un templo específico al mensaje de la Red Mundial de Oración del Papa?

-El vídeo del Papa del mes de enero fue grabado en la iglesia de San Pellegrino en el Vaticano. La razón principal fue muy sencilla y, al mismo tiempo, muy significativa: se trata de un espacio bello y recogido, al que el Papa puede desplazarse sin salir del Vaticano. La belleza, el silencio, las sombras, la penumbra que envuelve el lugar ayudan a sostener un verdadero clima de oración. No solo para quien ve el vídeo y puede pasar de ser “usuario” a orante, sino también para el propio Papa, que allí se encuentra más fácilmente en una actitud de recogimiento que si estuviera en un espacio demasiado iluminado, lleno de cámaras o de estímulos visuales. A esto se suma, por supuesto, una razón práctica: la cercanía y la facilidad logística.

»Mirando hacia el futuro, no es difícil imaginar que otros vídeos puedan grabarse en capillas sencillas y poco conocidas del Vaticano. Eso permitiría mostrar otro rostro de esta ciudad tan simbólica: no solo el de los grandes espacios barrocos, de techos altísimos y celebraciones solemnes, sino también el de un lugar donde hay sed de silencio, de recogimiento, de lo que hemos llamado una verdadera pedagogía del silencio. El Vaticano, al fin y al cabo, está dentro del mundo y no es impermeable a sus lógicas ruidosas; por eso también necesita —y posee— espacios simples y despojados donde orar.

»Hay además un detalle histórico y espiritual muy sugerente. Esta pequeña iglesia, situada en territorio vaticano y que data del siglo VIII, está vinculada al papa León III. Hoy es otro sucesor suyo, con el mismo nombre, quien reza allí y se une, desde ese lugar concreto, a los cristianos de todo el mundo. La iglesia está dedicada a san Pellegrino, cuya reliquia fue ofrecida al Papa por Carlomagno. San Pellegrino es un santo romano que fue obispo en Auxerre, en Francia. Es decir, un signo muy concreto de comunión entre Iglesias, de red espiritual que atraviesa fronteras. De algún modo —aunque no haya sido algo planificado—, todo esto expresa con mucha belleza la intuición profunda de Reza con el Papa: una oración que nace en un lugar concreto, cargado de historia y silencio, y que se abre a una comunión mundial, tejiendo vínculos invisibles entre personas y Iglesias que rezan juntas.

-La iniciativa colabora con apps como "Rezando Voy" y "Pray As You Go", mientras sus intenciones alternan temas de Iglesia y mundo (niños enfermos, paz). ¿Qué criterios espirituales y pastorales son clave para discernir el uso de la tecnología —asegurando encuentro auténtico con Cristo más allá de envoltorios atractivos— y cómo ayuda "Reza con el Papa" a vivir la tensión corazón-mundo, evitando oración intimista o meramente activista?

-Se trata de la misma tensión: la que existe entre corazón y mundo, intimidad y acción, encuentro auténtico y simple envoltorio atractivo. Esa misma tensión atraviesa hoy el uso de la tecnología en la vida espiritual.

»Hace algo más de dos años, el Dicasterio para la Comunicación publicó un documento muy sugerente titulado "Hacia una presencia plena, sobre la interacción en las redes sociales". El texto ofrece muchas claves preciosas, pero hay una que me parece especialmente luminosa: toda relación mediada por lo digital solo se vuelve verdaderamente plena cuando conduce al encuentro personal, directo o inmediato. Esta afirmación nos da un criterio espiritual muy claro. La tecnología sirve al Evangelio cuando no se encierra en sí misma, cuando no se convierte en un fin, sino cuando abre un camino hacia algo más profundo, en concreto hacia la relación con otros con quien puedo caminar en la fe.

»En la oración ocurre algo parecido. La profundidad no se da solo porque el contenido sea bello o bien producido, sino cuando empiezo a necesitar de otros para leer esa “música callada” que va naciendo en mi corazón. El silencio, cuando es auténtico, me lleva a intuir la voz del Señor en medio de muchas otras voces, y eso despierta en mí el deseo de compartir, de contrastar, de dejarme acompañar por otros amigos de Jesús que me ayuden a escuchar mejor. Entramos así en una dinámica profundamente eclesial, no solo en un sentido institucional, sino como encuentro de personas reunidas en torno a Jesús vivo, que sigue hablándonos por medio del Espíritu.

»Desde este punto de vista, el criterio para discernir si los medios tecnológicos están siendo un verdadero camino hacia Dios es bastante sencillo, aunque exigente: ¿me acercan más a la persona viva de Jesucristo y a otros hermanos y hermanas con los que aprendo a escuchar, a volver a escuchar y a escuchar mejor? Cuando eso sucede, la tecnología deja de ser un simple envoltorio y se convierte en mediación.

»Solo con otros podemos vivir sanamente la tensión entre intimidad y mundo. Cómo bien decía el Papa Francisco, al início de Evangelii Gaudium: "cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.

»Por muchas horas que dediquemos a la oración, nadie aprende a rezar en soledad absoluta, porque la oración es encuentro que genera encuentros. Necesitamos, por eso, de amigos —nuestros y de Dios— que nos ayuden a caminar con libertad, pero con el corazón centrado en algo muy simple y muy profundo: dejar que nuestros sentimientos se vayan pareciendo a los sentimientos de Jesús. Esta tríada —oración, acompañamiento y configuración con los sentimientos de Cristo— genera personas apasionadas por el Reino del Señor. Y una persona así no puede quedarse inmóvil. No es casual que santa Teresita del Niño Jesús dijera, con su desarmante sencillez: «Porque un alma abrasada de amor no puede permanecer inactiva».

»Cuando alguien vive de este modo, las fronteras entre corazón y mundo, intimidad y acción, encuentro y mediación digital no desaparecen, pero sí quedan transformadas. Ya no se oponen, sino que se fecundan mutuamente.

»Por eso me parece muy importante subrayar también la urgencia de profundizar, como Iglesia, en la dimensión del acompañamiento espiritual. No como un lujo para unos pocos ni como algo reservado a momentos puntuales, sino como una práctica más extendida: poder hablar de cómo encuentro a Dios en mi corazón, en mi familia, en el trabajo, en la escuela, en las decisiones que debo tomar. 

»Los medios digitales pueden ayudar mucho, pero no siempre son suficientes para garantizar esa “presencia plena” que solo el encuentro humano puede ofrecer. Cuando falta, a veces se crean vacíos que terminan siendo ocupados por otras propuestas que no sanan, sino que distraen, adormecen o incluso dañan el corazón.

»En ese sentido, "Reza con el Papa" quiere ser una invitación humilde pero clara: usar la tecnología no para huir del mundo ni para anestesiar el corazón, sino para volver a unirlos, dejando que la oración transforme la vida y que la vida nos devuelva, una y otra vez, al corazón.

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