Yoga, New Age y oración cristiana: ¿caminos compatibles?
Desentrañando las diferencias esenciales entre la espiritualidad cristiana y las prácticas de meditación oriental

Yoga y fe cristiana: ¿caminos que se cruzan?
En un mundo donde la búsqueda de paz, silencio interior y trascendencia es cada vez más común, prácticas como el yoga y la meditación oriental se han vuelto populares, incluso entre cristianos. Pero ¿son compatibles estas prácticas con la fe cristiana? ¿O esconden riesgos espirituales que debemos tener en cuenta?
En su libro "Yoga, New Age y oración cristiana", el P. Ignacio Amorós Rodríguez-Fraile aborda de manera profunda y esclarecedora estas cuestiones, ofreciendo criterios para discernir la compatibilidad de estas prácticas con la fe cristiana. A través de siete preguntas clave, el autor explora las diferencias esenciales entre la oración cristiana y las técnicas de meditación oriental, y nos invita a reflexionar sobre nuestra propia práctica espiritual. ¿Qué buscamos en la oración? ¿A quién buscamos? ¿Es posible "cristianizar" el yoga o es un camino divergente?
En esta entrevista, el P. Ignacio Amorós nos ofrece respuestas claras y fundamentadas, basadas en la teología católica y en su experiencia pastoral.

"Yoga, New Age y oración cristiana", de Ignacio Amorós Rodríguez-Fraile.
-¿Cómo puede un cristiano discernir si una práctica de yoga o meditación es compatible con su fe, considerando las diferencias entre la espiritualidad cristiana y las prácticas orientales?
-Para discernir si una práctica es compatible, lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Qué busco? ¿A quién busco?
»Como explico en el libro, en el yoga la interiorización se centra en uno mismo, en una búsqueda del propio equilibrio o "bienestar", pero a menudo sin contar con Dios. Es una simple introspección donde el "yo" termina desapareciendo o endiosándose.
»El criterio clave es este: la oración cristiana es un encuentro con una Persona, un "tratar de amistad" con quien sabemos nos ama, como decía Santa Teresa. Si la técnica busca el vaciamiento mental o la disolución del yo en un "Todo" impersonal, no es compatible, porque el cristiano busca el diálogo de amor con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
-¿Qué papel juega Jesucristo en la oración cristiana, y cómo se diferencia esto de la visión del yoga o la meditación trascendental sobre la divinidad?
-Esta diferencia es radical. En la visión de la New Age o el yoga, Jesucristo suele ser visto como un "maestro iluminado", un avatar más entre otros, o un sabio, pero no como algo necesario para la salvación. Dios se concibe como una "energía cósmica impersonal" que manipulamos o canalizamos.
»Para nosotros, Jesucristo es el Hijo de Dios, el único Salvador, "el Camino, la Verdad y la Vida". No es un maestro que nos enseña una técnica de autosalvación; es Dios mismo que se ha hecho hombre para rescatarnos. Como digo en el libro, "no hay una verdad universal para cada uno... Hay una verdad y es Jesucristo".
-¿Cuáles son los riesgos espirituales de practicar yoga o métodos de meditación oriental sin considerar su contexto religioso original, especialmente en relación con la invocación de energías o espíritus?
-El riesgo principal es caer en lo que llamo un "narcisismo espiritual": quedarse encerrado en uno mismo creyendo que se está en contacto con lo divino.
»Pero hay riesgos más graves. Al practicar métodos que invocan "energías" o que buscan estados alterados de conciencia (como en el Reiki o el channeling), se puede abrir la puerta a una confusión espiritual e incluso a influencias malignas. La Iglesia nos advierte de que estas prácticas, al prescindir de la Gracia y buscar el poder espiritual por "técnicas", nos alejan de la protección de Dios. La sanación y la paz no vienen de "energías universales", sino del Espíritu Santo.
-¿Cómo se relaciona la búsqueda de paz y silencio interior en el yoga con la búsqueda de Dios en la oración cristiana? ¿Son caminos complementarios o divergentes?
-Son caminos divergentes en su finalidad.
»En el Yoga, se busca la paz o el silencio como un fin en sí mismo: sentirse bien, relajarse, "desconectar".
»En la oración cristiana, el silencio es un medio para escuchar a Dios. No buscamos quedarnos en "la nada" ni en la quietud por la quietud. Como explico en el capítulo 1, la persona que se hunde en sí misma en el yoga "no puede subir a un escalón superior, que es Dios". La paz cristiana es un fruto del encuentro con Cristo, no una técnica de auto-control. La verdadera paz es la presencia de Jesús en el alma.
-¿Qué frutos espirituales debería buscar un cristiano en su práctica de oración, y cómo se comparan estos con los objetivos del yoga o la meditación oriental?
-El objetivo del Yoga o la meditación oriental suele ser la "autorrealización" o la "plenitud del yo". Se centra en "cómo te sientes".
»El fruto de la oración cristiana, en cambio, es la caridad. Una oración que no lleva a amar más al prójimo y a realizar obras de misericordia es sospechosa. Como cito en el libro, "la fe sin obras está muerta" (St 2, 17). El cristiano no busca "sentirse bien", sino amar más. Como decía Madre Teresa: "el fruto de la oración es la alegría de amar a Jesús".
-¿Es posible "cristianizar" prácticas como el yoga o la meditación zen, o son inherentemente incompatibles con la fe cristiana debido a sus fundamentos filosóficos y religiosos?
-Es muy difícil, por no decir imposible, separar la práctica física de su fundamento filosófico y religioso. El Yoga nace de una cosmovisión panteísta que busca la fusión con lo divino mediante el esfuerzo propio, algo opuesto a la gratuidad de la Gracia cristiana.
»Como señalo en mis conclusiones, estas prácticas se fundamentan en un relativismo y, sobre todo, prescinden de Jesucristo. Intentar "bautizar" el Yoga suele llevar a un sincretismo donde Cristo acaba siendo un accesorio. Es mejor beber de nuestras propias fuentes: la Lectio Divina, el Rosario, la adoración..., que son pozos de agua viva garantizados.
-¿Qué enseñanzas de la Iglesia Católica (como Orationis Formas o Nostra Aetate) son clave para entender la postura de la Iglesia sobre el yoga y la meditación oriental en relación con la oración cristiana?
-Para entender esto a fondo, recomiendo vivamente el documento "Jesucristo, portador del agua de la vida" (2003) y la carta "Orationis Formas" (1989).
»La enseñanza clave de Orationis Formas es que la oración cristiana "no es un ejercicio de contemplación de sí mismo, en su quietud y vaciamiento", sino que debe estar definida por la relación personal con Dios.
»También cito mucho el documento de la Conferencia Episcopal Española de 2019, "Mi alma tiene sed de Dios", que nos recuerda que la sed de infinito no se sacia con técnicas, sino con el Dios vivo. La Iglesia nos invita a "examinarlo todo y quedarse con lo bueno" (1 Tes 5, 21), pero siempre con Cristo como la medida de la verdad.