La crecida del Duero inunda el Monasterio agustino de la Vid, en Burgos
El sábado los monjes detectaron cómo el agua comenzaba a filtrarse por el refectorio.

El agua llegó en algunos puntos a unos 40 centímetros de altura, lo que obligó a pedir ayuda externa.
Las recientes crecidas del Duero han provocado que parte del Monasterio de la Vid, en Burgos, quedara anegado, lo que ha obligado a los monjes agustinos y a los bomberos de Aranda de Duero a trabajar sin descanso para retirar el agua acumulada.
La comunidad agustina calcula que, si todo avanza según lo previsto, el recinto podrá reabrirse al público en el plazo aproximado de una semana.
El prior, Agustín Alcalde, relató que el sábado por la tarde detectaron cómo el agua comenzaba a filtrarse por el refectorio e intentaron contenerla de forma improvisada.
Sin embargo, al amanecer el domingo comprobaron que la inundación había crecido de manera notable, llegando en algunos puntos a unos 40 centímetros de altura, lo que les obligó a pedir ayuda externa.
Según explicó, aunque el terreno del monasterio llevaba días completamente encharcado —unas 17 hectáreas—, nadie imaginaba que el agua acabaría entrando en el edificio, algo que no ocurría desde finales del siglo XIX.
Durante la mañana del lunes se procedió a extraer el agua acumulada en los claustros y, una vez completada esa tarea, se inició la limpieza de lodos y humedad para evitar daños en un conjunto monumental cuyos orígenes se remontan al siglo XII y que está protegido como Bien de Interés Cultural desde 1991.
Temor por la biblioteca
La comunidad ha mostrado especial preocupación por la biblioteca, uno de los tesoros del monasterio, que conserva incunables, obras del siglo XVI y numerosos volúmenes únicos. Aunque la colección no ha sufrido daños al encontrarse en la planta superior, se han tomado medidas para proteger sus estanterías y mobiliario frente a la humedad residual.
En la pedanía de La Vid, el monasterio ha sido el único edificio afectado directamente por la crecida. La rápida reacción de los vecinos permitió levantar barreras de tierra para impedir que el agua alcanzara las viviendas y un centro de transformación eléctrica cuya inundación habría dejado sin suministro a toda la localidad.
El alcalde, Luis Alberto Iglesias, agradeció la colaboración de agricultores y trabajadores de la zona, que acudieron con tractores para reforzar los diques improvisados.
Iglesias lamentó, no obstante, la escasa información recibida por parte de la Confederación Hidrográfica del Duero, ya que los ayuntamientos solo pudieron guiarse por los datos publicados en la web del organismo, lo que dificultó la anticipación ante una situación tan crítica.
Por ello, al igual que otros responsables municipales, reclamó la implantación de un sistema de avisos directos que informe a los consistorios sobre desembalses y caudales previstos.