Viernes, 19 de abril de 2019

Religión en Libertad

Blog

José Ignacio, monje

por Alegría en la Verdad

En estos días, nos mandan y recibimos por teléfono innumerables videos sobre la Navidad. 

Y a veces pagan justos por pecadores. Son tantos los videos que nos mandan que ya no abrimos todos y, entre éstos, se nos van unos muy buenos.

Ayer me llegó un video que envían los monjes cistercienses de Zamora, Michoacán, como felicitación de Navidad. 16 monjes entre 24 y 90 años posan sonriendo con sus hábitos blancos y sus manos recogidas, como si estuvieran rezando. El video es sencillo, puro. Y para mí tiene un valor especial porque entre los monjes, está José Ignacio.

Conocí a José Ignacio cuando él tenía 15 años. Hicimos un click especial. Desde entonces se fraguó entre nosotros una amistad mucho más allá de la relación entre sacerdote y joven que quiere vivir su fe.

Inquieto, generoso, muy buena onda. Compartimos muchos momentos juntos, sobre todo en misiones, y yo veía en él “algo” y se lo decía: “Tú tienes algo, no sé qué sea, pero algo traes adentro, campeón”. Y él se reía y me respondía siempre con tino: “Lo único especial que tengo es que quiero ser feliz, padre”.

Le gustaba cantar y bailar. Pero lo que más le gustaba era ayudar, servir, echar la mano a los demás. Quería encontrar una ONG para irse lejos y ayudar donde hiciera falta. Pero la ONG se transformó en Monasterio. Y el servicio que quería prestar se transformó en oración, trabajo y sacrificio, para gloria de Dios y beneficio de todos nosotros.

No he ido a verlo todavía. Pronto iré. No lo había visto con su hábito cisterciense y ayer, al verlo en el video entre los demás monjes, con su mirada tan pura y su sonrisa tan centelleante, me vino un escalofrío de arriba abajo. Y recordé a aquel muchacho de pantalones vaqueros, pelo largo y pulseras de cuero y de trapo. Sus vaqueros se han vuelto un hábito blanco, su melena rubia en pelo rapado, y sus pulseras se han convertido en un escapulario…

¿Quién habla de José Ignacio en estos días? ¿Quién hablará de su primera Navidad lejos de casa en el silencio del Monasterio? ¿Le dedicarán algún espacio los periódicos o los telediarios?

Claro que no. Que un muchacho lleno de cualidades deje todo y se vaya al Monasterio renunciando a sí mismo, parece no interesar a quienes nos informan.

Por eso, gracias a portales como Religión en Libertad que nos dan noticias como las de José Ignacio, buenas nuevas llenas de esperanza. Y conste que no es propaganda, ni mucho menos; es sincero y hondo agradecimiento.

Navidad es la mayor buena nueva que pueda existir, la que nos llena de alegría y de esperanza. Y nuestra vida, como la de José Ignacio, debería ser como la Navidad: esa buena nueva que trae al mundo la esperanza que tanto necesita. 

5€ Tu donativo es vital para mantener Religión en Libertad
10€ Gracias a tu donativo habrá personas que podrán conocer a Dios
50€ Con tu ayuda podremos llevar esperanza a las periferias digitales
Otra cantidad Tu donativo es vital para mantener Religión en Libertad
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit. Ex facilis officia sapiente recusandae neque, asperiores labore numquam dolorum ut, illo provident voluptatibus.
Si prefieres, contacta con nosotros en el 91 594 09 22 de lunes a viernes de 9:00h a 15:30h
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter

¡No te pierdas las mejores historias de hoy!

Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria

Noticias como esta llegan al corazón de miles de personas. Por favor ayúdanos a continuar

DONA AHORA