Sábado, 25 de mayo de 2019

Religión en Libertad

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Ensayo sobre Franco (4)

He acabado de escribir un Ensayo sobre el espinoso asunto de la posible exhumación del cadáver de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera de la cripta de la Abadía del Valle de los Caídos.

Desde hoy y en sucesivas entregas iré reproduciendo el Ensayo..

Espero aportar datos para el pensamiento presente y futuro, y para el diálogo de hoy y de mañana. Esta aportación solamente busca el diálogo y la paz.

5.- Franco y su tiempo

A finales del siglo XIX, exactamente en el año 1892 nació en El Ferrol Francisco Franco Bahamonde. Desde niño deseó ser militar en la rama marinera. Pero el cierre de la escuela naval, le obligó a ingresar en la escuela de infantería de Toledo, situada en el Alcázar, donde destacó por sus brillantes notas, y dotes de mando.

Terminados sus estudios fue enviado a la contienda de Marruecos, donde España mantenía el protectorado, compartido con Francia. En las duras batallas con los musulmanes, Franco se hará un gran estratega, un valiente militar y un singular director de los hombres asignados a sus órdenes.

Estuvo en todos los teatros de operaciones militares de aquellos primeros años del siglo XX, siendo herido, pero saliendo con vida afortunadamente. Asistió junto al general Millán Astrain a la creación de la Legión, cuerpo de élite y avanzadilla muy singular para aquellos años veinte.

Franco era un católico convencido. Contrajo matrimonio con doña Carmen Polo, en Oviedo en el año 1927. Y era un monárquico fervoroso, siendo el rey Alfonso XIII su padrino de boda, representado por un militar de alto rango.

Durante la dictadura de Primo de Rivera se le encomendó la creación, siendo el general más joven de Europa, la creación de la Academia General del Ejército, con sede en Zaragoza, donde construyó el edificio bajo su supervisión, educó varios años a sus alumnos y tuvo que cerrarla ante la llegada de la II República, que impuso su clausura.

Las reformas republicanas en los militares españoles le afectaron como a todos, pero las aceptaba por el sentido que tenía de la obediencia militar legalmente constituida.

La revolución bolchevique y comunista de 1917 en Rusia había sembrado por Europa unos aires revolucionarios, que en España llegaron pronto a reverdecer, ya que los viajes de gentes del pensamiento y de la política hasta el primer país comunista fueron muy frecuentes.

En aquellos convulsos años del nacimiento de los totalitarismos, en Alemania nació el nacional socialismo, que llegó al poder a finales de enero de 1933. Los extremos estaban dispuestos para vivir uno de los peores momentos de la historia en Europa.

La etapa republicana tenía un partido socialista fundado a finales del siglo anterior, y un naciente partido comunista, junto a unos sindicatos revolucionarios, que convirtieron a España en un campo de experimentación social y económica, verdaderamente encaminados a una república soviética en el pleno sentido de la palabra.

Las diversas elecciones dejaban clara la opinión del pueblo español: las derechas, cuando vencían, no tenían derecho a gobernar. Por el contrario, las izquierdas eran las únicas legitimadas para vivir y crear una atmósfera de violencia, que tuvo su primera aparición en el levantamiento de Asturias y Cataluña en octubre de 1934 contra un gobierno de derechas.

El ministro de la guerra llamó a Franco para que, como estratega, coordinara las actuaciones del ejército contra los levantiscos astures y catalanes. El Estado de Derecho venció a los liberticidas y los condujo a la cárcel.

En las elecciones de febrero de 1936, ganaron las izquierdas, con unos pucherazos electorales, tal como ha sido demostrado hace muy pocos meses.

La llegada del frente popular al poder supuso la anulación de las libertades de gentes de derechas, quienes eran perseguidas, fichadas y extorsionadas solamente por ir a Misa los domingos. El parlamento español se convirtió en una antesala de entrada de un sistema soviético descaradamente copiado de Rusia.

La muerte del jefe de la oposición, don José Calvo Sotelo, fue el rayo que encendió una tormenta bélica que duró tres años, entre hermanos, y entre dos maneras de concebir la vida: la comunista rusa, o la tradicional española.

El general Franco encabezó al alzamiento en Canarias y Marruecos, mientras en el resto de la península la guerra hacía unos estragos humanos y familiares difíciles de narrar en este breve Ensayo. Las venganzas familiares, los odios pueblerinos, los rencores ancestrales y las cuentas pendientes de una parte y otra, de las izquierdas y las derechas mutuamente, convirtieron a España en una tierra de mártires inocentes.

Tomás de la Torre Lendínez

 

 

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