Emanuela Marinelli, licenciada en Ciencias Naturales y Geología,  ha estudiado casi 900 libros sobre la Sábana Santa de Turín, ha analizado más de 300 artículos científicos sobre el tema, ha escrito ella misma 18 libros con estudiosos de diversas disciplinas y ha realizado alrededor de 3.000 conferencias en todo el mundo, desde Brasil a Kazajstán, de Rusia a Burkina Faso, proclamando por las cuatro esquinas del mundo la evolución de la evidencia científica que posiciona la autenticidad de la Síndone.

Pero cuando tuvo su primer contacto con esta misteriosa imagen, hace ya 40 años, no le prestó demasiada atención, aunque sí le intrigó. Lo explicó así a la revista italiana Famiglia Cristiana: "La primera vez que vi la imagen del rostro de Cristo impresa en la Sábana Santa fue en 1975; yo estaba en la Via della Conciliazione en Roma. Miraba la vitrina de una tienda de recuerdos y ver esta cara me llamó la atención. Lo reconocí, por supuesto, pero no sabía quién era el autor, pensé que debía ser una litografía o alguna técnica especial. Así que fui y pregunté a la monja que estaba allí. Me respondió sobre qué era esto de la Sábana Santa, lo esencial. Me fui escéptica pensando que si la fe se reducía a esto, era bien poca cosa. En ese entonces yo tenía 25 años y sin duda no estaba pensando con claridad sobre esta reliquia".
 


Investigando polen en la tela... así se implicó
En 1977 llegó el "amor por el misterio de la Síndone" al corazón de Emanuela. El director científico de la policía de Zurich, Max Frei, un botánico protestante, anunció que había encontrado en la Síndone rastros de polen de 58 plantas diferentes, incluyendo 38 no europeas, algunas de las cuales son propias de Jerusalén. Como científica, licenciada en Ciencias Naturales y Geología, decidió investigar. Lo primero que hizo fue inscribirse en un curso de la Iglesia sobre la Sábana. 

"Mi vida con la Sábana Santa es así, casi casual. Nací en una familia católica y practicante, con un padre y mis cinco hermanos recitando el rosario en latín; con un tío que es cura. Mi fe era firme, pero la Sábana Santa habla a mi inteligencia y mi razón, así como a mi corazón".

Cuatro años después era una catequista de la Pasión, y también una especialista en ‘Sindonología’. Recopilaba y estudiaba artículos científicos, libros, testimonios, todo lo relacionado con la Sábana Santa. Así el ‘amor’ se transformó en obras y esta mujer que por 36 años fue una profesora de ciencias, se convirtió en una apóstol de la Síndone.



Animada a difundir lo que aprende
El conocido historiador y periodista Vittorio Messori fue quien invitó a Emanuela a escribir su primer libro sobre la Sábana Santa. "No he hecho nada para alentar todo esto", dice con sencillez y agrega: "Solo seguí las señales de Dios en el camino. Nunca pensé que mis estudios científicos podrían servir como testimonio… El Señor es sorprendente y, como diría mi padre, nunca se sabe cómo Dios usará lo que eres".

"Contemplar la Sábana Santa es como leer un quinto Evangelio”, prosigue Emanuela. "Tienes la sensación de inclinarte ante el umbral del misterio, de la resurrección de Cristo. La Sábana Santa es el icono de la misericordia de Dios, que da a su Hijo, el Cordero, para salvación de la humanidad. Ese cuerpo torturado es la fotografía del amor que se dona, del pecado expiado, de la salvación consumada. Ese rostro que después de la salvaje flagelación y crucifixión estaba hinchado, pero sereno, garantiza la dulzura del perdón… expresa profunda y divina majestad".

(Basado en un artículo original de Portaluz.org)