Para los madrileños, "Mar de Cristal" es una parada de metro. En cambio, los fans de teleseries de ciencia ficción pueden recordar la serie Threshold (de 2005), que hablaba en su capítulo 8 de un "mar de cristal" como signo de un apocalipsis, de invasores de otra dimensión. Por su parte, para quien lea el libro de Apocalipsis, el último de la Biblia, el "mar de cristal" es una frase peculiar que aparece en dos alusiones misteriosas.

Ahora, un investigador de la Universidad Politécnica de Valencia, Manuel Zarco, lanza una hipótesis: el Cáliz que se guarda en la catedral de Valencia, un vaso helénico de piedra ágata ligeramente traslúcido, puede ser ese "mar de cristal". O, más bien, el "mar de cristal con fuego" que menciona Apocalipsis se refiere a ese vaso, el que habría recogido el vino transformado en Sangre de Cristo por primera vez.

Esta parte del cáliz de Valencia, la copa, es una copa helénica de ágata, que perfectamente podía haberse usado en Jerusalén en el siglo I en una cena importante

Porque un "mar", para un conocedor del Antiguo Testamento, es un enorme recipiente purificador del antiguo templo de Salomón. Y cristal, propiamente dicho, los antiguos no tenían: en ventanas usaban cristal de roca (lapis especularis de Segóbriga, en Hispania, por ejemplo) y láminas de piedras semipreciosas traslúcidas.

Manuel Zarco es quien señala que la descripción del
"mar de cristal con fuego" encaja con el Santo Cáliz de Valencia

Manuel Zarco, profesor de Estadística Aplicada de la UPV, colaborando con el Centro Español de Sindonología, acude a Apocalipsis. En griego menciona un mar "yalinos", que es la palabra griega para referirse a piedra transparente o traslúcida.

Apocalipsis 15,2 recoge así la visión de San Juan: "Vi también como UN MAR DE CRISTAL mezclado con fuego".

Abajo, sobre toros de bronce, el gran recipiente a la entrada del Templo de Salomón, el Mar de Bronce... pero Cristo ofrece algo más puro y luminoso: el Mar de Cristal, con su sangre, que lava y purifica del pecado

Zarco recuerda que la Biblia llama “mar” al enorme recipiente de bronce con forma semiesférica situado en el atrio del antiguo Templo de Salomón, sobre unos toros también de bronce. Su agua servía para limpiarse antes y después de los sacrificios: era, por lo tanto, el recipiente sagrado con el líquido purificador, limpiador.

“De este modo, la cita en cuestión del Apocalipsis podría interpretarse como un recipiente semiesférico traslúcido veteado de fuego”, propone, según recoge en declaraciones a agencia Efe.

Esto se corresponde “razonablemente” con la copa de ágata del Santo Cáliz de Valencia, pues tiene forma de “mar” y “aunque no lo parezca, es bastante traslúcida y adquiere una tonalidad anaranjada cuando se ilumina desde el interior, con cierto parecido a una llama de fuego al distinguirse bandas en vertical de color pardo-rojizo alternadas con otras más claras”.

El Santo Cáliz de Valencia; según Manuel Zarco, iluminado desde dentro es bastante traslúcido y parece tener llamas

Manuel Zarco ha expuesto su hipótesis recientemente en la revista de ciencias eclesiásticas Cauriensia y en Cuadernos de Teología.

El investigador recuerda que el autor de Apocalipsis casi con seguridad fue un discípulo del apóstol San Juan o un miembro de su escuela. Quizá el apóstol describía con estas palabras el cáliz (la copa de ágata traslúcida con vetas de fuego) que había visto usar a Cristo en la Última Cena.

También sugiere que algunos elementos de la orfebrería del Santo Cáliz de Valencia podrían estar inspirados en el capítulo 4 del Apocalipsis, como los cuatro aros en forma de rueda esgrafiados en la pieza intermedia del cáliz, justo debajo de la copa de ágata, que podrían simbolizar los tetramorfos mencionados en este libro de la Biblia. “Esta representación aparece ilustrada en diversos comentarios del Apocalipsis que circulaban por el norte de la Península en época medieval”, apunta.

Y las veinticuatro perlas en el pie del Santo Cáliz podrían simbolizar los veinticuatro ancianos con vestiduras blancas y coronas de oro sentados alrededor del trono celestial que se describen en el texto bíblico.

Tanto el pie como la parte intermedia son añadidos medievales... esta simbología ligada a Apocalipsis reforzarían la interpretación de que la copa era venerada desde esa simbología, a partir de la contemplación de ese libro bíblico. 

En febrero, la tesis doctoral de la historiadora del arte Ana Mafé presentada en la Universitat de València (UV) defendía que la copa de ágata de la Catedral de Valencia “cumple con todos los requisitos” para provenir de la Jerusalén del siglo I o II antes de Cristo.

El Mar de Bronce y el Mar de Cristal

El Mar de Bronce era como un enorme caldero de bronce sobre unas estatuas de toros de bronce, que estaba colocado delante del templo de Salomón, para que los sacerdotes hicieran sus abluciones (limpieza ritual) antes y después de los sacrificios. La Biblia relata que fue destruido por los babilonios al tomar la ciudad en el 586 a.C.

2 Reyes 25, 13-16: "Y los caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Dios, y las basas, y EL MAR DE BRONCE que estaba en la casa de Dios, y llevaron el bronce a Babilonia. Llevaron también los calderos, las paletas, las despabiladeras, los cucharones, y todos los utensilios de bronce que usaban en el culto; incensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata; todo lo llevó el capitán de la guardia. Las dos columnas, UN MAR, y las basas que Salomón había hecho para la casa de Jehová; no fue posible pesar todo esto".

En Apocalipsis muchos lectores cuando leen "mar" pueden pensar en un oceáno con olas y playas, pero el lector bíblico que leía Apocalipsis en clave ritual, que compara a Cristo con los templos del Antiguo Testamento, puede pensar más bien el ese "mar" del templo.

Apocalipsis 4,6: "Delante del trono había como un MAR TRANSPARENTE semejante al cristal; y en medio del trono y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás".

Apocalipsis 15,2: "Vi también como UN MAR DE CRISTAL mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia, sobre su imagen y sobre el número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, con arpas de Dios. Y cantaban el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: ¡Grandes y maravillosas son tus obras, oh Señor Dios, Todopoderoso!