Sábado, 07 de diciembre de 2019

Religión en Libertad

Soldados que combatieron en las Malvinas, agradecidos a la Virgen de Luján: salvó la vida de muchos

La Virgen de Luján estuvo presente con los soldados argentinos durante todo el conflicto.
La Virgen de Luján estuvo presente con los soldados argentinos durante todo el conflicto.

Cari Filii

Cuando han pasado ya cerca de cuarenta años del conflicto por la recuperación de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas, quienes participaron en él siguen teniendo presente a la patrona de la nación, a quien se consagraron desde el primer momento:

Muchos argentinos nunca olvidarán el mes de mayo de 1982, cuando su país entró en guerra con Reino Unido. Muchos de los que combatieron en aquel conflicto cuentan ahora cómo experimentaron la protección de la Virgen e incluso algunos son protagonistas en primera persona de alguno de los milagros que Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina, obró en ellos durante aquellos terribles días.

Algunos de estos testimonios han sido recogidos por el diario Clarín. Como el de los soldados Jorge Palacios y Raúl Ortiz. Ambos tenían 18 años y pertenecían al Regimiento de Infantería 25, uno de los primeros en llegar a las islas.

A ambos les tocó apostarse en un enorme pozo cavado a modo de trinchera. Estando en él llegó de repente un bombardeo británico hasta que una de las detonaciones les hizo saltar por los aires y caer en un montón de escombros quedando además tapados completamente por la tierra. Habían quedado enterrados vivos.

Cuando todo estaba perdido...

Palacios confiesa que en aquel momento calculó que estarían sepultados a unos dos metros de la superficie y sus gritos no eran escuchados. A todo esto el aire se iba agotando. Presintiendo que se acercaba a la muerte llorando se despidió de su familia y le rezó a la Virgen y a Dios.

Una de las tantas procesiones con la Virgen de Luján durante la guerra.

Una hora después, cuando había perdido toda esperanza, unos gritos les devolvió la fe . Desesperados, él y Ortiz respondieron con el último aliento. Un cabo de apellido Cáceres y unos soldados comenzaron inmediatamente a escarbar y lograron sacarlos con vida. Sobrevivió porque la manta con la que estaba tapado en la trinchera cayó sobre él tras la explosión e hizo una cámara de aire que le permitió sobrevivir.

Sin embargo, este joven soldado no tuvo duda de que había sido salvado por la Virgen de Luján. No solo porque la invocó en el pozo, sino porque antes de la guardia había rezado con sus compañeros el Rosario.

Agradecido a la Virgen

37 años después, casado, con cinco hijos y cinco nietos, todavía está aún más convencido de que haber sobrevivido fue un milagro. Y por todo ello quiso asistir a la devolución que se hizo en el Vaticano, con el Papa como testigo, de la imagen de la Virgen de Luján que tenían los ingleses desde el conflicto y que ahora está ya de nuevo en territorio argentino.

Para muchos que estuvieron en la guerra hubo más intervenciones divinas por parte de la Virgen. El padre Vicente Martínez Torrens asistió a las tropas argentinas en aquel momento y está convencido porque se pusieron bajo la protección de María.

Otras actuaciones de la Virgen en la contienda

Según recoge Clarín, el sacerdote, que por entonces tenía 42 años, estaba destinado en Comodoro Rivadavia y viajó inmediatamente a las islas. Cuenta en primer lugar que las malas condiciones climáticas impidieron que el 2 de abril el desembarco se produjera en el lugar planeado. El cambio resultó providencial: los militares argentinos no tardaron en darse cuenta que el sitio original había sido minado por la dotación británica que estaba en las islas ante la sospecha de que podría producirse desembarco.

Muchos de los que combatieron en aquella guerra han acudido a a ver a la Virgen a su vuelta a Argentina.

Otro de los hechos que relatan se produjo en la pista de aterrizaje de Puerto Argentino. Martínez Torres afirma que el aeropuerto fue puesto específicamente bajo la protección de la Virgen por decisión del jefe del Regimiento de Infantería 25, el teniente coronel Mohamed Seineldin. El militar incluso enterró un Rosario en la pista, consciente de que su preservación era clave para el abastecimiento de municiones y comida.

Explica ahora el sacerdote que “no por nada los ingleses se ensañaron con el lugar, arrojando a lo largo de la contienda la friolera de 130 toneladas de explosivos”.  Además, añade que “lo increíble es que ninguna de las bombas alcanzó la pista, que se mantuvo operable hasta el final”. Y destaca también la importancia del hecho de que al empezar la guerra se repartieron 10 mil rosarios entre las tropas y que diariamente se lo rezaba y se celebraba la misa.

Tomado de Cari Filii News.

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