Religión en Libertad

La píldora abortiva, ¿más segura que el paracetamol? El gran mito, al descubierto con 6 evidencias

Al menos una de cada diez mujeres sufre una complicación grave tras ingerir mifepristona y miles terminan cada año en urgencias. 

370.000 mujeres habrían sido expuestas a riesgos y episodios potencialmente mortales entre 2.000 y 2.018 por el consumo de la píldora abortiva.

Creado:

Actualizado:

Hace unas semanas, diversos medios informaban de que el uso de la píldora abortiva hasta los tres meses de embarazo es tan seguro como ir al hospital. El de la seguridad es uno de los mitos más extendidos en torno al aborto llamado químico, llegando a ser uno de los grandes eslóganes de un movimiento feminista que se desintegra. Sin embargo, ¿las evidencias corroboran dicha seguridad?

Recientemente, la organización Live Action ha publicado lo que considera su “libro blanco”, un extenso informe -El estado del aborto químico: un mecanismo de muerte- que compagina evidencias científicas y gubernamentales con testimonios de víctimas para corroborar lo que es cada vez más un secreto a voces: el aborto seguro no existe. Extraemos 6 argumentos de las 68 páginas del documento.

La FDA reconoce decenas de miles de víctimas

La FDA, entidad responsable de proteger la salud pública en Estados Unidos, reconocía en la etiqueta de la mifepristona en 2023 que entre el 2,9 y el 4,6% de las mujeres que ingieren el fármaco terminan necesitando atención de urgencias.

La misma guía de la sustancia reconoce que hasta un 7% de las mujeres requerirá un procedimiento quirúrgico para detener el sagrado o completar el aborto. Paralelamente, en marzo de 2024, una investigación del abortista Instituto Guttmacher mostraba que el año previo se habían llevado a cabo más de 640.000 abortos químicos en Estados Unidos. Si se extrapolasen las cifras aportadas por la FDA y por Guttmacher, cerca de 45.000 mujeres -el 7%- habría terminado en urgencias.

370.000 mujeres en riesgo de muerte entre 2000 y 2018

El informe de Live Action también abunda en el análisis de reclamaciones de seguros, del que se desprende que casi el 11% de las mujeres -un 10,93%- experimentan sepsis, infección, hemorragia u otros episodios adversos graves o potencialmente mortales tras un aborto con mifepristona.

“Esto significa que una de cada diez mujeres probablemente sufre al menos una complicación grave tras tomar mifepristona en un plazo de 45 días […] esta cifra es 22 veces superior a la tasa de eventos adversos graves de “menos del 0,5 %” informada por la FDA en la etiqueta de la mifepristona”.

Según la FDA, más de 3,7 millones de mujeres usaron mifepristona en los EE.UU. entre 2000 y 2018. Según el porcentaje mencionado, más de 370.000 mujeres habrían sido expuestas a riesgos y episodios potencialmente mortales en el mismo periodo.

No importa el límite, solo si se puede abortar

En las últimas semanas, diversos medios se han hecho eco de afirmaciones basadas en reducidas muestras convencidas de que el uso de la píldora abortiva es “tan segura como ir al hospital” hasta los tres meses.

Más allá de que las evidencias no permiten hablar de un aborto “tan seguro” en el hospital o fuera del mismo, la sentencia no se sostiene según los últimos datos publicados por Live Action… Y por la misma Federación Nacional del Aborto.

Es de sobra conocido que conforme el embarazo avanza de estadio, la efectividad de la píldora disminuye. Algo que, pese a conocerse, es ignorado con frecuencia por la misma industria del aborto, obviando incluso el límite de las 10 semanas de gestación fijado por la FDA para el uso de dichas sustancias.

La misma Alice Mark, directora médica de la Federación Nacional del Aborto, se mostró indiferente a la cuestión del límite gestacional durante uno de sus seminarios, reflejando sentirse preocupada exclusivamente por la capacidad del feto para “ser expulsado”. Una visión que habría llevado a no pocas mujeres a “autogestionar” sus abortos y llegar incluso a deshacerse de sus hijos fallecidos en los inodoros, muertes que normalmente van acompañadas de “traumas significativos al ver partes reconocibles del hijo abortado”, según se lee en el informe.

Noticias falsas y desinformación

Uno de los aspectos en que se detiene el informe de Live Action es el del incumplimiento sistemático de los requisitos para el uso y dispensación de la píldora. Entre ellos, y como muestra de “un desprecio evidenciable por el bienestar de los pacientes”, se recoge como los proveedores de la píldora afirman que esta sería “más segura que el tylenol [el paracetamol]”. Una afirmación que sería rotundamente errónea, según declaraciones como las de Catherine Hanaway, fiscal general de Misuri, que calificó dicha afirmación como “falsa”. “Ningún médico responsable calificaría a la mifepristona `tan segura como el tylenol´”.

Reconocimientos adicionales del riesgo de urgencias

Entre otros reconocimientos destacados en torno al riesgo de la píldora, el informe destaca el que en 2015 hizo Danco Laboratories, que “seguía siendo consciente de que las mujeres podían experimentar complicaciones graves que requirieran “presentación en urgencias, hospitalización, infección, perforación y hemorragia que requiriera transfusión”, y que podía ser necesario el “acceso a manejo del dolor y a servicios de emergencia”. O el que en 2016 reconocía la misma etiqueta de la propia píldora, que indicaba que las pacientes debían llamar a un contacto o acudir a urgencias ante síntomas como “fiebre persistente, dolor abdominal intenso, sangrado abundante y prolongado, o síncope”, o ante síntomas persistentes 24 horas después de tomar misoprostol.

Embarazo ectópico

Uno de los mayores riesgos de la píldora abortiva es el que involucra a los embarazos ectópicos, según se conoce a los localizados en las trompas de Falopio, y que, de no ser tratados adecuadamente, suponen un riesgo mortal para la madre. Su detección y tratamiento tempranos son, de hecho, “absolutamente vitales para la madre”, y lo que hace la píldora es precisamente dificultar dicho tratamiento, siendo las ecografías o pruebas diagnósticas tratamientos que no son necesarios según la industria del aborto.

El Instituto Lozier lo señaló recientemente: “Una mujer que experimenta síntomas de alerta de un embarazo ectópico, como dolor o sangrado, mientras se somete a un aborto químico puede ser menos propensa a comunicarlos a un proveedor sanitario, porque se le ha advertido que espere precisamente esos síntomas como señal de que los fármacos abortivos están funcionando.”

Sin una detección y diagnóstico previos del embarazo ectópico, una mujer puede confundir los síntomas de un embarazo potencialmente ectópico con efectos secundarios de la píldora abortiva, con consecuencias potencialmente mortales.

[Es posible acceder al informe completo desde la web de Live Action]

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente