Estas reuniones servirán para regir la Iglesia durante la Sede Vacante
¿Qué son las Congregaciones de cardenales? Las hay de dos tipos y tienen funciones muy importantes

Los cardenales comienzan a llegar a Roma y se ponen en marcha las Congregaciones generales y particulares.
Una vez que la Iglesia Católica está en Sede Vacante, es decir que no tiene una cabeza visible, y hasta que llegue el inicio del cónclave, los cardenales deberán acudir a Roma a las llamadas Congregaciones. Una serie de reuniones preparatorias para la elección del nuevo Papa.
Según establece la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, aprobada por Juan Pablo II y que rige todo el mecanismo de la elección de un Papa, durante la Sede Vacante habrá dos clases de Congregaciones de cardenales: una general, es decir, de todo el Colegio hasta el comienzo de la elección, y otra particular.
Deben celebrarse a diario
En las Congregaciones generales deberán participar todos los cardenales no impedidos, una vez que hayan sido informados de la muerte del Papa. Los cardenales que no tienen el derecho de elegir al Pontífice, es decir los de más de 80 años, pueden no participar.
La Congregación particular está constituida por el cardenal Camarlengo de la Santa Iglesia Romana y por tres cardenales, extraídos por sorteo entre los cardenales electores llegados a Roma. La función de estos tres cardenales, llamados asistentes, cesa al cumplirse el tercer día, y en su lugar, siempre mediante sorteo, les suceden otros con el mismo plazo de tiempo incluso después de iniciada la elección del futuro Papa.
En las Congregaciones particulares se tratarán solamente las cuestiones de menor importancia que se vayan presentando diariamente o en cada momento. Las Congregaciones generales las presidirá el Decano del Colegio, o, en el caso de que esté ausente o legítimamente impedido, el Vicedecano.

Los cardenales fijarán en estas reuniones la fecha del cónclave.
En las Congregaciones particulares se tratarán solamente las cuestiones de menor importancia que se vayan presentando diariamente o en cada momento.
Las Congregaciones generales que preceden el comienzo del cónclave, llamadas por eso "preparatorias", deben celebrarse a diario, a partir del día establecido por el Camarlengo de la Santa Iglesia Romana, incluso en los días en que se celebren las exequias del Pontífice difunto.
En las reuniones, el cardenal Camarlengo podrá oír el parecer del Colegio y darle las comunicaciones que crea necesarias u oportunas. Durante las mismas, según la normativa vaticana, se establecerá el día, la hora y el modo en que el cadáver del difunto Pontífice será trasladado a la Basílica Vaticana, para ser expuesto a la veneración de los fieles.
Juramento de los cardenales
También le corresponde pedir a la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano que disponga oportunamente tanto los locales de la Domus Sanctae Marthae para el alojamiento de los cardenales electores y prepare la Capilla Sixtina, donde se desarrollará el cónclave.
En estas reuniones los cardenales presentes pueden exponer temas que van desde economía, pobreza, ecumenismo hasta nueva evangelización. La primera empieza con la invocación al Espíritu Santo, cantando el "Veni Sancte Spiritus". El Decano da un discurso de bienvenida, y a continuación, se realiza la ceremonia del juramento de cada cardenal.
"Prometemos, nos obligamos y juramos, todos y cada uno, observar exacta y fielmente todas las normas contenidas en la Constitución apostólica Universi Domini Gregis del Sumo Pontífice Juan Pablo II, y mantener escrupulosamente el secreto sobre cualquier cosa que de algún modo tenga que ver con la elección del Romano Pontífice", lee el Decano delante de todos los cardenales. A continuación, cada purpurado dice: "Yo prometo, me obligo y juro", poniendo la mano sobre los Evangelios.
Aquí puedes ver un vídeo sobre las congregaciones de cardenales del último cónclave.
Durante las mismas, dos eclesiásticos de "clara doctrina, sabiduría y autoridad moral" predicarán a los cardenales meditaciones sobre los problemas de la Iglesia. En las Congregaciones generales y particulares los cardenales vestirán el traje talar ordinario negro con cordón rojo y la faja roja, con solideo, cruz pectoral y anillo.