Martes, 28 de junio de 2022

Religión en Libertad

Pidieron a San José un hijo en Cotignac y 9 meses después nació: era 19 de marzo, fiesta del santo

Jean y Jeanne con la pequeña Susana, fruto de la intercesión de San José
Jean y Jeanne con la pequeña Susana, fruto de la intercesión de San José

J.Lozano

El 19 de marzo se celebra la fiesta de San José y en la pequeña localidad francesa de Cotignac se produjo en 1519 la que es la única aparición en solitario del esposo de María reconocida por la Iglesia. Desde entonces este lugar se ha convertido en un lugar de grandes peregrinaciones, y entre ellos destacan muchos matrimonios que piden su intercesión para poder tener hijos.

Y precisamente en esta cercana festividad de San José que se avecina cumplirá el primer cumpleaños de Susana, un bebé fruto de la intercesión en Cotignac de este gran santo, patrono de la Iglesia universal

Esta historia la cuentan aún emocionados los padres de esta bebé, Jean y Jeanne Bodet, un matrimonio joven pero que ya estaba resignado a no tener hijos, al menos de su propia carne. Pero entonces decidieron ir a este santuario dedicado a San José.  Nueve meses después nacía su hija, y justamente un 19 de marzo, fiesta de San José.

En una conversación con Famille Chretienne, este matrimonio asegura que antes del nacimiento de su hija eran católicos, pero más “por costumbre familiar” que por una convicción real.

Sin embargo, ellos sabían que muchos matrimonios que no podían tener hijos peregrinan cada año a Cotignac. Ellos mismos no lograban tenerlos. Desde que se casaron en 2017 han tenido hasta cuatro abortos espontáneos.

San José en Cotignac

Este matrimonio peregrinó hasta la estatua de San José en Cotignac en junio de 2020, en plena pandemia.

Pero esta joven pareja asegura que lejos de separarles estas duras pruebas les ha unido como matrimonio. “Probablemente hemos madurado más rápido que otros”, comentan.

Estos años no han estado exentos de sufrimientos, y cada uno los vivía de una manera diferente. Jean mostraba frustración e incomprensión  ante un Dios que no le respondía. “Yo me repetía: ‘vamos a misa, no vivíamos juntos antes de la boda, tratamos de hacer el bien, o en todo caso no hacer el mal… y aunque hacemos todo esto Dios no nos da la alegría de acoger a un niño…”, cuenta Jean.

Por su parte, su esposa luchaba contra la tentación de “encerrarse en uno mismo”.

Su familia siempre ha sido un apoyo para este matrimonio. “Rezaron mucho por nosotros, pero no nos dimos cuenta de todo esto hasta más tarde”, cuenta Jeanne.

En numerosas ocasiones familiares y amigos les invitaron a peregrinar al lugar al que San José se había aparecido y pedir allí un hijo. “Escuchábamos educadamente mientras pensábamos: ‘todo esto está muy bien, pero nos enfrentamos a un callejón sin salida médico. Entonces, ¿qué puede hacer San José ante un problema de tiroides o genético?”.

El día que accedieron a peregrinar a Cotignac

Finalmente, unos amigos emprendieron este viaje a Cotignac y este matrimonio se animó a ir. Tras caminar hasta el santuario colocaron una carta al pie de la estatua de San José y como era costumbre pidieron un bebé con buena salud.

Pero allí, en los senderos de la Provenza, experimentaron primero una sanación interior. Se libraron del sufrimiento, la amargura y la ira que durante tanto tiempo se había acumulado en su interior debido a la situación que vivían. “Regresé más ligero”, confiesa él.

Poco tiempo después de regresar de esta peregrinación Jeanne descubrió que estaba embarazada. Pero pese a todo sentían miedo ante el resultado de los embarazos anteriores. “¡Habíamos olvidado escribir en nuestra carta a San José que queríamos un embarazo en paz!”, bromea Jeann.

La sorpresa se fue apoderando de ellos cuando el embarazo avanza más y más, hasta que de manera providencial el 19 de marzo de 2021 nacía Susana. Nueve meses después de pedírselo a San José su hija nacía en la fiesta de este santo.

Nuestra hija no nos pertenece”, afirma este matrimonio. Un exvoto colocado en Cotignac el verano pasado da fe de ello, pues tienen claro que Susana es, en efecto, un regalo, un auténtico regalo de Dios.

Para saber más sobre este lugar: Un santuario mariano con una ayuda especial para matrimonios «infértiles» o que han perdido un hijo

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