Religión en Libertad

Carolina Marín dice adiós al bádminton, cuyos éxitos mundiales entregó a la Virgen del Rocío

La joven onubense es una de las más laureadas en la historia del deporte español y ha anunciado su retirada.

Un momento histórico: el 19 de agosto de 2016, Carolina Marín se convirtió en oro olímpico en bádminton en Río de Janeiro.

Un momento histórico: el 19 de agosto de 2016, Carolina Marín se convirtió en oro olímpico en bádminton en Río de Janeiro.Olympics (captura)

Redacción REL
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"Mi camino acaba aquí. Gracias a todos, porque de una u otra forma también habéis formado parte de ello. En esta nueva aventura llevaré conmigo siempre los valores que me han acompañado hasta ahora e intentaré devolver a la sociedad todo lo que me ha dado en este tiempo. Ha sido un viaje maravilloso".

Así ha sido el adiós de Carolina Marín (Huelva, 1993) a la alta competición en bádminton, donde ha logrado unos éxitos y triunfos excepcionales:

  • campeona olímpica en Río de Janeiro en 2016 (es la única deportista no asiática que lo logró);
  • campeona del mundo en 2014, 2015 y 2018;
  • campeona de Europa (competición bianual) en siete ocasiones entre 2014 y 2024, la jugadora más laureada en ese nivel e indiscutida en ese periodo.

Han sido las lesiones las que han impedido su continuidad en el éxito, con roturas de ligamentos cruzados de la rodilla que han marcado su etapa profesional sobre todo en el último lustro.

Su despedida

"Quería que mi final como jugadora hubiese sido de otra forma", ha añadido, "pero en la vida las cosas no siempre pasan como queremos y tenemos que asumirlo".

"Gracias por vuestro amor incondicional", le dice a su familia y equipo y añade: "Dejo mi pasión muy orgullosa de todo lo que he conseguido, pero más que por los títulos, por haberme ganado el respeto del mundo del deporte, tanto dentro como fuera de la pista... Ahora empieza un nuevo periodo en el que intentaré devolver todo el apoyo que he recibido de la sociedad, y trataré de seguir defendiendo los valores del deporte por encima de todo. Gracias por vivir a mi lado un viaje maravilloso".

Además de esta gratitud terrenal, Carolina ha querido también mostrar siempre una gratitud al cielo, porque es muy devota, en particular de la Virgen del Rocío, una referencia para los onubenses.

De hecho, en muchas ocasiones le preguntaban si aspiraba a medalla en alguna de las competiciones y respondía que ya la tenía, en referencia a la de su patrona. 

La devoción a la Virgen

De hecho, cuando en agosto de 2016 logró su oro olímpico acudió al Santuario del Rocío a dar gracias y fue recibida con todos los honores en la Hermandad Matriz de Almonte. Tras ofrecer su galardón ante Nuestra Señora, en redes sociales escribió: "Promesa cumplida, visita a la Virgen del Rocío y medalla pasada por su manto".

Además, en la plaza del Ayuntamiento rociero los aficionados congregados le cantaron la Salve, lo que la emocionó profundamente.

"Que toda Huelva me haya cantado la Salve Rociera es algo que me ha tocado la fibra y me he puesto a llorar. Siempre he llevado y seguiré llevando conmigo a la Virgen del Rocío", proclamó.

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