A los eutanasiastas no les gustó que Noelia saliera en TV: demasiada luz

Noelia Castillo lleva 2 años pidiendo la eutanasia, antes intentó suicidarse varias veces... en Antena 3 habló mucho, demasiado para algunos
Noelia Castillo es una joven con tendencias suicidas probadas, con problemas psicológicos, que ha vivido experiencias traumáticas (entre ellas dos violaciones o abusos sexuales que nadie ha llevado a tribunales), que se tiró por un balcón y perdió la movilidad de las piernas. Pidió la eutanasia hace dos años, un comité la aprobó, pero su padre acudió a unos abogados y el proceso se fue alargando con recursos.
Mientras era un aburrido embrollo legal, no interesaba a casi nadie. Casi todo el mundo daba por supuesto que si un comité de eutanasiadores (de "garantías", les llaman) y una jueza permitían la eutanasia, sería que la chica estaba "muy mal".
Pero esta semana cambió todo: Noelia Castillo quiso ir a televisión, a Antena 3, quería contar cosas. Como tantas otras mujeres con tendencias suicidas.
Me lo contaba en 2024 Javier Jiménez Pietropaolo, psicólogo clínico, presidente de la Asociación RedAIPIS y autor de varias guías de prevención del suicidio. Las mujeres y los hombres tienen más o menos las mismas tendencias suicidas. Pero mueren el triple de hombres porque ellos usan métodos más letales y porque ellos se mantienen callados hasta que lo hacen, mientras que ellas hablan, cuentan, dicen, amenazan, confiesan... y eso facilita que las personas a su alrededor actúen, que se ofrezcan a ayudarlas para no suicidarse.
Ahí está Noelia, hablando en Antena 3. Y habló demasiado para lo que le gustaría a los eutanasiastas (entusiastas de la eutanasia). Dice cosas como que puede ducharse sin ayuda. También sabemos que con la medicina adecuada sus dolores están controlados.
Durante meses, los reportes de prensa escrita parecían presentarla como una tetrapléjica inmovilizada y golpeada por un dolor intratable. El caso es muy distinto.
Noelia no sólo habla: ¡se deja ver! Es joven, tiene ojos grandes, bonitos, inspira cierta simpatía melancólica. Todo el que la vea querrá su bien, ¡no matarla! Y vemos que con terapia y muletas puede caminar.
Todos vemos entonces que sus problemas son serios pero perfectamente tratables. Sus padres están divorciados, y hay relaciones heridas en casa, pero tanto su padre, como su madre, como su abuela, la quieren, y quieren que viva. No sufre soledad ni abandono.
Dice: "no tengo metas ni proyectos". Pero eso no es irresoluble. Mañana podría tener mil metas o proyectos que aún no se le han pasado por la cabeza, desde un podcast a una medalla paralímpica pasando por una relación mejorada entre sus seres queridos o una nube de amigos.
Es el tipo de caso que espanta a los eutanasiastas, que quieren mantener lejos de las cámaras. Los promotores de la eutanasia llevaban a TV sólo casos que inspiraran miedo y repugnancia: ancianos muy deteriorados, cuerpos muy retorcidos, personas muy dependientes... No a chicas de ojos grandes y bonitos. Cualquier enfermera, cualquier cuidador, sabe que tras un cuerpo de aspecto retorcido o doliente hay un alma única, valiosa, con historia y potencial. Pero los eutanasiadores prefieren que no se vea demasiado. Al menos en una primera fase.
En una segunda fase, los eutanasiadores ya quieren que se pueda suicidar o eutanasiar cualquiera, simplemente por libre voluntad, cansancio de la vida, fin de proyecto vital, o porque se han apuntado a una secta suicida tipo película Midsommar, con bonitas camisas bordadas y sonrisas. En fin, por "libre" decisión.
Pero España aún no estaba preparada para eso y Noelia lo muestra. Una chica joven, incluso guapilla, con problemas que la medicina puede tratar, que sólo pide la eutanasia por depresión... ¡y el sistema se lo concede! Era el tipo de eutanasia que habrían querido hacer a escondidas, en la oscuridad y a toda prisa. Ahora toda España ve que cualquiera puede caer por esa grieta mortal de la que no se puede volver.
Por eso en El País vemos a Ángeles Caballero, periodista también en SER y La Sexta, pedir que no se dé tanta visibilidad al asunto. "Me pregunto si era necesario seguir hurgando en la herida de Noelia con una cámara encendida delante", dice la periodista.

La cultura de la muerte y la eutanasia preferiría no dar tanta visibilidad a casos como el de Noelia Castillo, es malo para su causa
Sí, estimada colega. ¡Necesitamos luz y taquígrafos! Queremos saber qué perfil de heridas llevan a que un médico, en vez de curarte, te mate.
La visibilidad está haciendo pensar a muchos.
Begoña Villacís, que fue política y diputada del difunto partido liberal Ciudadanos, que durante años habló a favor de la eutanasia, decía esta semana en un programa televisivo: "Yo siempre he defendido la eutanasia políticamente, pero tengo que reconocer que este caso me ha cambiado mucho. No lo veo igual ahora mismo".
Hugo Pérez Ayán, joven polemista, estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid y presidente de Voces Libres España, también ha reflexionado. "Quienes en su día defendimos la eutanasia lo hicimos apoyando que nadie tuviera que alargar sus últimos días de una forma innecesaria y llena de sufrimiento. Y, efectivamente, a la vista está que nos equivocamos. Pido perdón y asumo mi parte de responsabilidad. En dos días le van a practicar la eutanasia, quitándole la vida a una joven que con ayuda de un profesional, podría tener un futuro normal", escribe en X (antiguo Twitter).
El periodista Jaume Vives señala las prisas que tienen algunos por acabar con Noelia cuanto antes. "Da miedo la cantidad de gente que está animando a una niña de 25 años a que se suicide. En vez de agarrarla y abrazarla muy fuerte para que no salte están corriendo hacia ella para darle un empujón. Y lo más siniestro es que lo venden como algo compasivo y misericordioso. Médicos traicionando, una vez más, el juramento que un día hicieron. Una sociedad enferma que abandona (y empuja) en vez de acompañar. Un sistema incapaz de ofrecer los cuidados a los enfermos que sufren pero que, con una crueldad que da pavor, te propone el asesinato", escribe.
En cualquier caso, la eutanasia, como el aborto, como la esclavitud en otras épocas, buscan mantenerse lejos de la vista de la gente. Sus promotores piden dejárselo a los "especialistas", a los eutanasiadores, que con la acumulación de práctica, se supone que se "endurecen". (Escribí sobre los efectos psíquicos de practicar eutanasias aquí).
Lo peor es que la cultura de la muerte del suicidio y la de la eutanasia se retroalimentan y hay gente que intenta presentarlo como si fueran dos planetas distintos sin relación, cuando cada eutanasia es un meteorito que cae sobre almas heridas como un cataclismo.
Javier Jiménez Pietropaolo, veterano en la prevención del suicidio, me explicaba en 2024, que hay un grupo de riesgo muy bien detectado: los que se sabe que ya han intentado suicidarse. Eso incluye a Noelia. Pero en España no hay ningún itinerario ni supervisión seria para ellos, no hay un "vigilante del suicida frustrado". Los alcohólicos en tratamiento suelen tener un "gemelo" o "acompañante" que les apoya en sus esfuerzos de mejorar. No hay nada así para los suicidas.
“Si una chica de 14 años se intenta suicidar porque le chantajeaban con unas fotos escandalosas, cuando salga del pabellón de Psiquiatría nadie le orientará sobre cómo atajar su conducta suicida y tampoco darán información a la familia para ayudarla”, explicaba Pietropaolo. ¿Y qué se ha ofrecido a Noelia?
Una juez constató que Noelia puede, técnicamente, prestar "prestar un consentimiento válido", en base a los informes de psiquiatras y psicólogos que dijeron que "la patología que sufre no la condiciona para tomar decisiones".
Pero el catedrático de Derecho Constitucional Federico de Montalvo Jääskeläinen mantiene la duda sobre la capacidad del sujeto, "no desde lo cognitivo, pero sí desde lo volitivo". No está condicionada en su comprensión, sino en su voluntad.
Es una joven incapaz de imaginar que en dos, cuatro o seis años, las cosas puedan estar mucho mejor. Es la definición de depresión: vivir hundido en un filtro gris, oscuro, que lo distorsiona todo. Es lo que cuentan los que salen de la depresión. "La verdadera libertad requiere condiciones internas de integración psíquica, no solo ausencia de coacción externa", dice el doctor Martínez Sellés.
Federico de Montalvo también apunta a la importancia legal del caso. El argumento para eutanasiarla es que Noelia tiene un sufrimiento psíquico. Pero él recuerda que "respecto de la enfermedad mental, el propio Tribunal Constitucional nos ha dicho en sus Sentencias de 2023 que no cabe para solicitar la eutanasia. Sus palabras no generan equívoco: "el «padecimiento» definido en el artículo 3 b) ha de presentarse siempre como una dolencia o enfermedad somática en su origen, aunque los sufrimientos constantes e intolerables que la Ley Orgánica en este punto requiere puedan ser de orden psíquico". Porque los dolores físicos de Noelia se tratan con medicamentos que funcionan bien.
Repasemos ahora las cifras de la eutanasia en España. Recordemos que, aunque legal en España y financiada con dinero de todos los españoles, es una práctica inmoral, condenada por la Asociación Médica Mundial y por el Código de Deontología Médica Español. Los eutanasiadores son médicos que cobran un dinero por hacer lo contrario a lo que pide la ética médica y el buen arte de la medicina.
En España, desde junio de 2021 hasta el 31 de diciembre de 2024 se registraron 2.432 solicitudes de eutanasia. Se mató con eutanasia a casi la mitad, a 1.123. El resto murieron antes, de muerte natural, o están en un proceso de espera de resolución, ¡o cambiaron de opinión! Se calcula que un tercio de los que la piden mueren de forma natural, sin que se les aplique. Las asociaciones eutanasiastas quieren que todo vaya muy rápido, piden que desde la petición hasta la muerte pasen, como mucho, entre 10 días y un mes.
Morir, morir, nos morimos todos. El tema es si vamos a aplaudir el matarnos unos a otros. O ayudar a los suicidas a suicidarse.
Como explica Martínez Sellés, "seguimos teniendo la figura del ingreso contra la voluntad del paciente cuando el psiquiatra que evalúa el caso cree que hay riesgo de suicidio". Y añade: "Cuando hay intentos de suicidio previos, lo correcto en la prevención activa, no facilitar la muerte".
En 2021 escribí un artículo criticando que "nos eutanasiaron mientras sinodalizábamos", es decir, que la Iglesia estaba distraída con filigranas organizativas internas mientras nos cambiaban nuestra civilización y cancelaban a Hipócrates.
He de decir que la Iglesia ha dado algunos pequeños pasos de mejoría. Por ejemplo, en Cataluña, la Iglesia tiene su propia iniciativa nueva de prevención de suicidios, que hasta la Generalitat incluye en su plan PLAPRESC.
Noelia sería una de las casi 400 personas de la provincia de Barcelona que cada año se ven tentadas de suicidarse. ¿Por qué a ella se le quiere facilitar, mientras a muchos otros la medicina se lo impide y la sociedad intenta prevenirlo?
Hay muchos interesados en hacer desaparecer a Noelia, volverla invisible, convertirla en una estadística. Pero la vida, por definición, tiende a expresarse. Incluso en Antena 3.