Religión en Libertad
Nagore Aramburu interpreta a la Madre Priora en 'Los domingos'.

Nagore Aramburu interpreta a la Madre Priora en 'Los domingos'.

Creado:

Actualizado:

Estoy completamente de acuerdo con las críticas positivas sobre Los domingos. La manera de tratar el tema, la fotografía, la música… creo que es una excelente película y además muy poco frecuente en el cine español. En resumen, no puedo más que felicitar a la directora, a los actores y en general a todos los que la han hecho posible.

Y sin embargo, salí del cine con un sabor agridulce. Fue una sensación que no podía evitar y que he tardado algunos días en entender, hasta que me he dado cuenta de que tiene que ver con parte de los personajes que retrata.

He leído en algún sitio que Alauda Ruiz de Asúa refleja en esta película lo vivido por una conocida suya, que con 17 años sintió esa radical llamada a la clausura. No sé si esto es así, pero lo que desde luego es cierto es que lo que transmite Ainara sin duda refleja de manera fidedigna lo que experimenta alguien que siente esa vocación con tan pocos años. Con independencia de la notable actuación de Blanca Soroa, lo que se percibe es lo que la persona real que inspiró a Ruiz de Asúa transmitió a la directora de la película, que ha tenido la capacidad de traducirlo magistralmente a través de esa inexperta y joven actriz tan bien seleccionada.

El personaje de la tía está inmejorablemente representado por Patricia López Arnaiz, angustiada por una decisión incomprensible para ella que la perturba profundamente. Su representación es tan verdad y tan creíble que uno duda de si está actuando o si está participando en el drama familiar desde sus propias convicciones. Con independencia de si se es o no creyente, la reacción de la tía Mayte es comprensible y compartible.

He conocido a padres altamente religiosos que se han visto en situaciones similares y han actuado de manera parecida, pidiendo a sus hijas que reflexionaran más, que primero terminaran sus carreras, que conocieran algo de mundo, etc. Aunque en la segunda parte de la película la tía Mayte radicaliza su posición antirreligiosa, me parece que su actitud inicial es completamente lógica, de la misma manera que, aunque se sea muy partidario del matrimonio, si una hija con 17 años dice que se quiere casar, se le pide reflexión y tiempo para madurar.

El padre no me ha caído bien, la verdad, no me gusta nada el tipo de persona que representa, algo buscado dentro del guion de la película y que, una vez más, ratifica el alto nivel de la directora en el dominio de la trama y las situaciones planteadas. El personaje refleja una realidad muy creíble y por ello incómoda e inquietante. Como en una película de miedo, tiemblas ante la falta de cuidado adecuado por parte de quien tiene el deber de proteger.

Hasta aquí, tanto los personajes ideados por la directora como los actores que los representan me parecen muy logrados. Mis peros tienen que ver con las dos figuras religiosas principales: el curita y la superiora

Empezando por el director espiritual, dibujado con trazo grueso y cierto morbo, cuyo papel queda prácticamente limitado a la conversación sobre el ligue, llena de curiosidad malsana. Me parece que responde a estereotipos propios de círculos sin relación personal con sacerdotes y con poco conocimiento de su ministerio.

Y finalmente la superiora, un personaje muy importante en el discernimiento de la vocación de Ainara, que sin embargo se presenta únicamente desde la mirada de la tía Mayte, que como sabemos ni es creyente ni comprende nada de la vocación de su sobrina. Ahí creo que es donde la historia no funciona.

Es difícil transmitir lo que no se conoce y más aún cuando se trata de profundidades espirituales. Las conversaciones pueden ser correctas, pero sin embargo no reflejan el sentido de la vida del cenobio. De la misma manera que una secuencia entre dos amantes no es creíble si no trasluce el amor y la pasión de su relación, las frases y actitudes de la superiora no transparentan las vivencias y la realidad de la vida contemplativa, quizá porque en este caso la directora no ha contado con un testimonio cercano y directo que poder trasladar.

El perfil de la superiora se describe en base a premisas y posiciones ajenas por completo al cosmos de la clausura, una vocación muy particular y de matices delicados. El diálogo en el locutorio con el padre y la tía se plantea como una lucha para llevarse a la joven. El interrogatorio incómodo sobre los achuchones con el amigo guapo muestra desconocimiento de lo que debe ser el papel de la superiora en el discernimiento de la vocación de Ainara. Y esto no es algo tangencial en la película, porque al fin y al cabo ese es el núcleo de la historia a la que asistimos.

En la famosa Sonrisas y lágrimas, cuando la madre abadesa percibe que María puede estar enamorada del capitán Von Trapp, la devuelve inmediatamente “al mundo”. No necesita hurgar en sus sentimientos para entender lo que pasa y no solo no la retiene, sino que, al contrario, le explica que el convento no es un lugar para huir, ayudando así a que llegue a discernir su verdadera “vocación” en la vida, en este caso el matrimonio.

Esto es lo que me ha producido desazón y espero que esta opinión, hecha con espíritu crítico positivo, no ofenda a nadie. Si la superiora hubiera estado perfilada de manera más certera, Los domingos pasaría en mi valoración personal de sobresaliente a matrícula de honor.

Comentarios

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente

tracking