«¿Tienes celo por las almas?»: planteárselo impulsó la vida apostólica de Tanner Kalina
3 mitos tibios que te impiden evangelizar -y que no sabes que crees- y una pregunta que los derriba

Tanner Kalina, reputado conferenciante y evangelizador en Denver, comenzó su trayectoria apostólica haciéndose una pregunta sobre el prójimo.
De entre los nombres que desde hace años vienen resonando en la renovación de evangelizadores católicos en Estados Unidos, el de Tanner Kalina es uno de los más conocidos. Artista católico y buscador nato de la belleza, Kalina reside con su esposa Alli en Denver (Colorado), cuando sus viajes no le llevan de una punta a otra de Estados Unidos. Unos viajes que, en su caso, más que de trabajo son de evangelización.
Desde hace años, compagina su labor creativa y la codirección del famoso podcast de vidas de santos, Saints alive, con una frenética actividad apostólica y misionera. Sus conferencias y discursos han tocado a miles en eventos de alcance nacional como los organizados por Ascension Presents, Ascension Press, EWTN, FOCUS, Life Teen o YDisciple. Kalina ya ha publicado su primer libro, Anhelando la grandeza, y se encuentra actualmente preparando su segunda publicación.
Cuando su frenética actividad evangelizadora se lo permite, escribe artículos en varios medios como Denver Catholic, donde acaba de abordar algunos indicadores que funcionan como un “termómetro” de la vida cristiana y el celo por la salvación de las almas.
Kalina comenzó recordando como su fe se consolidó durante sus estudios universitarios. Hacía largos viajes para servir como misionero, disfrutaba de su oración, conversaba sobre la historia del Evangelio y cada día que pasaba se “enamoraba” de su fe, las Escrituras o las enseñanzas de la Iglesia. “Todo encajaba” para él, hasta que un profesor le hizo una pregunta: “¿Tienes celo por las almas?”.
El primer impulso de responder con un rotundo “obviamente” vino seguido de dudas en el joven: “Quería que la gente fuera al cielo, no que sufriera el infierno pero... ¿Me apasionaba llevar a la gente al cielo? ¿Estaba convencido de la necesidad de ayudarles a llegar?”.
Con su entrada en el apostolado de la Universidad de Colorado en Boulder empezó a invadirle ese celo que tanto había buscado y recuerda que, con el tiempo, “deseaba cada vez más que amasen al Señor. A medida que mi celo por las almas aumentaba, el fruto de mi ministerio no hacía más que madurar. Mi alcance se expandió, mis esfuerzos se enfocaron y mi trabajo se volvió aún más vivificante”.
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Finalmente fue consciente de cómo, al buscar la construcción del reino de Dios, “el Espíritu Santo es el protagonista principal y el celo por las almas es su mayor herramienta”, de modo que “no podemos evangelizar eficazmente sin un interés genuino por las almas”. Y si falta celo por las almas, es porque normalmente faltan una o varias de las siguientes convicciones a raíz de interiorizar argumentos progresistas, como la creencia en el más allá, en un Dios justo y en un Dios que puede usarnos para realizar su plan.
1º Falta de convicción en la eternidad
Kalina lamenta que, en ocasiones, miramos el más allá como algo secundario, asumiendo que queda demasiado lejos y que es demasiado complejo como para considerarlo.
Sin embargo, el evangelizador invita a recordar que, si no hay un destino eterno, la evangelización no tiene sentido, mientras que si existe, debería ser una de las principales prioridades de cada uno y rebosar celo por las almas. Y como enseña la Iglesia, todo aquel que ha vivido, vive o vivirá, tiene un destino eterno, el cielo o el infierno.
“Hay mucho más que esta vida pero olvidamos tenerlo presente. Dejamos que las preocupaciones mundanas eclipsen nuestra preocupación por el mundo venidero. Cuanto más nos centramos en que cada uno de nosotros irá a algún lugar, mayor se vuelve nuestro impulso de evangelizar. Y nuestra evangelización se vuelve más fructífera. El celo por las almas nace de una mente en sintonía con las realidades eternas de esta vida”, explica.
2º La falta de convicción en un Dios justo
Dios es misericordioso pero también es justo. Es ambas cosas.
Hoy, dice Tanner Kalina, “la Iglesia se ha dejado llevar demasiado por el mensaje de libertad y despreocupación, minimizando la necesidad del arrepentimiento”, olvidando que los fieles “necesitan tanto el fuego como la libertad”.
“Dios quiere que todas las almas estén con él para siempre, pero como dice el mismo Jesús: `No todo el que me dice: 'Señor, Señor', entrará en el reino de los cielos...´, observa. “Cuanto más convencidos estemos de la justicia de Dios, más amplios serán nuestros esfuerzos de evangelización. El celo por las almas proviene de una imagen clara de quién es Dios”.
3º La falta de convicción de que podemos ser instrumentos de Dios
Otra de las carencias que paralizan el celo por las almas es la de creer que podemos ser un verdadero instrumento de salvación de Dios para otros. O peor, añade, asumimos con orgullo que no puede usarnos porque no sabemos lo suficiente, no somos tan santos como deberíamos o no hemos recibido la mejor formación, olvidando que Jesús usó a doce de los hombres más improbables para cambiar el mundo para siempre.
“Nuestro Señor obra maravillas con la debilidad, es propio de él. Cuando conocemos las nuestras, reconocemos las áreas donde Dios puede obrar con fuerza y cuanto más humildemente aceptamos nuestras limitaciones, más vigorosa se vuelve nuestra construcción del reino de Dios. El celo por las almas es resultado de abrazar nuestra propia fragilidad”, añade.
A modo de conclusión, el escritor recuerda que tengamos o no celo por las almas, “Dios puede usarnos para edificar su reino, quiere usarnos y lo hará, pero el celo por las almas centra y ubica a quienes buscan responder al llamado de Dios, nos permite servir y amar de verdad”.