Religión en Libertad

Cuatro años de guerra en Ucrania: el arzobispo Shevchuk detalla qué hace la Iglesia

El líder de los grecocatólicos habla de los refugios, la oración y la fe, sin electricidad; todas las religiones convocan un día de oración.

El arzobispo Shevchuk, líder de los grecocatólicos ucranianos, en la nieve en Kiev

El arzobispo Shevchuk, líder de los grecocatólicos ucranianos, en la nieve en KievUGCC.UA

Pablo J. Ginés
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Se cumplen cuatro años desde que el 24 de febrero de 2022 Vladímir Putin ordenó una "operación militar especial" contra Ucrania, que se ha convertido en la mayor guerra en Europa desde 1945.

En estos cuatro años, según el Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos (ACNUDH), más de 56.000 civiles han resultado muertos o heridos desde el inicio del conflicto. Eso incluye 411 niños y 328 niñas muertos, y 1.279 niños y 976 niñas heridas, según Naciones Unidas.

En cuanto a bajas militares, un informe británico de febrero de 2026 calculaba 1.245.000 bajas entre los rusos, y estimaciones del CSIS consideraban unas 500.000 o 600.000 bajas militares entre los ucranianos. De las bajas, dos tercios suelen ser heridos y un tercio son muertos.

Además, casi 6 millones de ucranianos siguen refugiados fuera de su país.

Con motivo del triste aniversario, el arzobispo Sviateslav Shevchuk, pastor de los católicos ucranianos de rito griego (los católicos de rito latino son pocos en el país) ha analizado la situación en una entrevista publicada en la web de la Iglesia grecocatólica.

"Este es un aniversario trágico. Nadie podría haber imaginado una guerra en Europa que duraría cuatro años. Y cuando hablamos de estos cuatro años, solo nos referimos a la invasión rusa a gran escala. De hecho, la guerra comenzó en 2014 con la ocupación de Crimea y parte del este del Donbás. Estamos presenciando una verdadera tragedia, que se ha intensificado aún más en los últimos meses. El número de civiles muertos y heridos sigue aumentando. Puedo decir que incluso al comienzo de la invasión en 2022, la situación no era tan dramática como lo es hoy, especialmente este invierno, en particular en la capital ucraniana", advierte el arzobispo.

Misiles contra la calefacción y electricidad

"Nos enfrentamos a otra forma de genocidio, asociada al frío invernal. Este invierno es el más duro de la última década: la temperatura en Kiev bajó a menos veinte grados. Los rusos están destruyendo metódicamente la infraestructura vital de las ciudades ucranianas, incluida la capital", denuncia.

Explica que en Kiev los sistemas de calefacción y electricidad están centralizados: cada distrito cuenta con una central, a menudo de época soviética, que suministra electricidad y agua caliente a la población civil. Los misiles rusos destruyen esas centrales

"Cuando la temperatura bajó de los veinte grados, se hizo imposible suministrar electricidad y agua caliente; las tuberías se congelaron y agrietaron, y el sistema de alcantarillado también sufrió graves daños. Imaginemos un edificio con tres mil habitantes: todo en los apartamentos se congela, la temperatura interior es solo unos pocos grados superior a la exterior, los baños están inutilizables. Mucha gente se encuentra encerrada en sus casas sin saber adónde ir".

En este contexto, los ucranianos abren tiendas de campaña con calefacción y generadores. Allí la gente "puede cargar sus dispositivos, tomar té caliente, estar juntos y entrar en calor. Algunos incluso pasan la noche allí. También se han adaptado escuelas y jardines de infancia para recibir a la gente".

Tiendas con generadores junto a la catedral grecocatólica de Kiev, en el gélido enero y febrero de 2026

Tiendas con generadores junto a la catedral grecocatólica de Kiev, en el gélido enero y febrero de 2026UGCC.UA

Uno de estos refugios está en el sótano de la catedral grecocatólica de Kiev. "Nuestro generador funciona casi veinte horas al día, ya que solo recibimos dos o tres horas de electricidad de la red eléctrica. Hay gente que pasa la noche allí, que de hecho vive allí, y tenemos que proporcionarles todo lo que necesitan, ya que no pueden regresar a sus hogares".

"Esta destrucción metódica continúa: drones de reconocimiento sobrevuelan la ciudad, detectan estaciones aún operativas y luego, con la ayuda de misiles y ataques precisos, las destruyen. Esta es, en resumen, la situación en la que vivimos", explica el arzobispo.

"Soy residente de Kiev, y el frío no pregunta si eres sacerdote u obispo, ni a qué iglesia perteneces, ni cómo rezas a Dios. Ante esta tragedia, todos somos iguales, intentando unirnos, ayudarnos mutuamente y también encontrar el sentido cristiano: cómo vivir una vida cristiana en estas condiciones", añade.

En zonas de bombardeos mucha gente se niega a irse. "Quizás el enemigo contaba con la huida de los ucranianos, pero no fue así", dice el arzobispo. Ahí la Iglesia intenta llevar ayuda "a lugares donde también hay niños y ancianos".

Hay cansancio, pero no desesperación  ni rendición

Por otra parte, el arzobispo señala que el cansancio y el frío no llevan a la desesperación. Pone un ejemplo: "Un niño de cinco años, que siempre asiste a la Divina Liturgia, me respondió así cuando le pregunté si tenía frío en casa: «Si yo supero el frío, Ucrania también lo superará». Era evidente que tenía frío en casa, pues llevaba ropa muy abrigada, pero a pesar de todo se sentía como un héroe. Para mí, esta es la voz no solo de esa familia, sino de todo el pueblo".

En los refugios, explica "la gente sonríe y canta; en los patios y frente a las casas congeladas, ponen música y bailan. Esto también nos sorprende. Pero, obviamente, el dolor crece, dada la gran cantidad de muertos y heridos".

Los sacerdotes han acompañado a muchos en el trauma, y tienen sus propias heridas. "Un psicoterapeuta me dijo: «Cuando bombardean Kiev, ¿sufres incluso estando en Roma? Es señal de trauma»", detalla el arzobispo.

"Por eso, acompañamos a nuestros sacerdotes a través de un programa de sanación: quien ha experimentado y superado su propio sufrimiento se convierte en un médico herido, capaz de comprender al que sufre y guiarlo hacia la sanación, tanto psicológica como mental. La salud mental y espiritual es nuestra prioridad", añade.

Tiene un elemento positivo. "Adquirimos una experiencia que antes no teníamos y que puede convertirse en un verdadero tesoro para otras Iglesias que no han enfrentado una tragedia similar, para ayudar a las personas a acercarse a Dios, a Cristo, fuente de salvación y salud, no solo espiritual, sino también mental y física", apunta Shevchuk.

La ayuda de otras iglesias

La ayuda internacional ha tenido altibajos, detalla. "En 2025, la ayuda casi se detuvo. Cada vez era más difícil obtener la aprobación de proyectos para quienes no tenían medios de subsistencia. A principios de 2025, las agencias internacionales estimaron que unos cinco millones de personas en Ucrania sufrían escasez de alimentos, pero solo 2,5 millones podían recibir ayuda. Este invierno, trágico por el frío y las dificultades, así como por las imágenes de personas sufriendo pero intentando sobrevivir, ha reavivado la solidaridad internacional, como en febrero-marzo de 2022. Quiero contarles un caso concreto. Después de cada bombardeo de Kiev, suelo compartir mensajes con mis amigos".

El cardenal Grzegorz Rysz, arzobispo de Cracovia (Polonia), recibió uno de estos mensajes, organizó una colecta al domingo siguiente y tres días después anunció que había recaudado 1 millón de zlotys (236.000 euros). "Cuatro días después, los primeros camiones con generadores estaban en camino a Kiev", enviados por los católicos de Cracovia.

  • Un repaso a la web de Cáritas Cracovia da más datos: en menos de dos semanas se recaudaron 5,7 millones de zlotys (1,35 millones de euros), con los que se compraron y donaron 31 generadores de alta energía, 172 unidades de energía media, 900 calentadores, 200 estaciones de carga y una docena de toneladas de alimentos que se entregaron en las parroquias católicas ucranianas.

Shevchuk recuerda un proverbio latino: «Bis dat qui cito dat» ("Quien da pronto, da dos veces"). "Esos generadores eran sumamente necesarios para salvar vidas humanas", detalla. Más tarde llegaron más ayudas de otros obispados polacos, de los obispos italianos y sus Cáritas y de otros lugares. "Estamos profundamente agradecidos a todos los que han contribuido a salvar vidas en Ucrania", insiste.

Uno de los camiones con ayuda de Cáritas Cracovia llega a una parroquia ucraniana en febrero de 2026

Uno de los camiones con ayuda de Cáritas Cracovia llega a una parroquia ucraniana en febrero de 2026facebook caritas cracovia

"Creo que el cuarto año de esta guerra es una vergüenza para la humanidad. Es vergonzoso que en cuatro años la comunidad internacional no haya podido detener la mano letal del agresor. Algunos historiadores han señalado que la Segunda Guerra Mundial en nuestras tierras duró menos que la actual agresión rusa contra Ucrania. Esto es algo que nunca debió comenzar y que ahora debe terminar. Por lo tanto, en este triste aniversario, hago un llamamiento a todos para que se comprometan a Dios y a sí mismos: construir la paz. Los políticos deben cumplir con su deber. Los miembros de la Iglesia y la diplomacia, incluida la cristiana, deben hacer lo que les corresponde", exhorta.

Por su parte, al cumplirse 4 años de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, el Consejo Panucraniano de Iglesias y Organizaciones Religiosas (participan todas las comunidades religiosas del país) ha publicado un llamamiento al pueblo ucraniano, a la comunidad internacional y a los líderes religiosos del mundo.

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  • Mensaje del Consejo Panucraniano de Iglesias y Organizaciones Religiosas con motivo del cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala de Ucrania y con motivo del Día Nacional de Oración por Ucrania

El 24 de febrero de 2026 se cumplen cuatro años de heroica resistencia de las Fuerzas de Defensa de Ucrania y de todo el pueblo ucraniano a la agresión militar rusa a gran escala y el 12º aniversario de la Guerra por la Independencia de Ucrania.

La guerra de agresión que la Federación de Rusia, en violación de las normas y reglas internacionales, está librando contra Ucrania, ha traído al pueblo ucraniano numerosos sufrimientos, dolor y pérdidas, ha causado la muerte de miles y miles de ucranianos, brutales violaciones de los derechos humanos y las libertades en los territorios temporalmente ocupados de Ucrania, incluida la persecución religiosa selectiva, el secuestro de niños ucranianos, el trato horrible de prisioneros de guerra militares y civiles, la destrucción de ciudades e infraestructura civil de nuestro país, y ha causado la mayor crisis migratoria en Europa en el siglo XXI.

Con la ayuda de Dios, gracias a la fortaleza de espíritu de los soldados y la sociedad ucraniana, el agresor ruso fue detenido, sus planes fueron destruidos y se sentaron las bases para la futura victoria y el establecimiento de una paz justa y duradera para Ucrania.

La base de la agresión rusa contra Ucrania y los crímenes de lesa humanidad reside en la ideología chovinista y misántropa del "mundo ruso", cuya creación y difusión facilitan el Patriarcado de Moscú y otros importantes centros religiosos rusos, junto con el régimen político del Kremlin.

Instamos una vez más a las instituciones intergubernamentales, las organizaciones religiosas internacionales, las iglesias y los líderes religiosos a que denuncien y condenen la ideología del "mundo ruso", que promueve y justifica la "guerra santa" y otros crímenes de lesa humanidad. Aprovechando esta oportunidad, expresamos nuestra gratitud a la Conferencia de Iglesias Europeas y a las figuras religiosas de diversas denominaciones y países cristianos por condenar la ideología del "mundo ruso".

En este momento, honramos la memoria de cada uno de los defensores que dieron su vida y salud por Ucrania y oramos para que Dios fortalezca y consuele a sus familias. Expresamos nuestra gratitud a los soldados ucranianos y oramos al Todopoderoso para que les dé fuerza en la lucha por la defensa y la libertad de Ucrania.

Expresamos nuestro agradecimiento a todos los que contribuyen a fortalecer las capacidades de defensa de Ucrania y a acercar la victoria. Expresamos nuestra gratitud a todos los socios internacionales que ayudan a Ucrania a defender su libertad y su futuro democrático.

Hacemos un llamamiento al pueblo ucraniano, a los dirigentes políticos y públicos, pidiéndoles que permanezcan valientes y fieles en esta lucha del bien contra el mal, que se apoyen mutuamente, que estén unidos y que hagan todo lo necesario para la victoria y el establecimiento de una paz justa para Ucrania.

El 24 de febrero de 2026, por decisión de la Verjovna Rada de Ucrania, se celebrará en Ucrania un Día Nacional de Oración. Instamos a los representantes de diversas tradiciones religiosas, tanto en Ucrania como en el extranjero, a dirigirse al Todopoderoso en este día y pedirle la victoria y una paz justa para Ucrania.

¡Dios, el Grande, el Único, protege a Ucrania por nosotros! ¡Invocamos la bendición de Dios sobre Ucrania y el pueblo ucraniano!

Kyiv, 23 de febrero de 2026

  • Desde España es posible ayudar a las víctimas y desplazados a través de Cáritas Española, que colabora con las dos Cáritas ucranianas (la latina y la grecocatólica). La cuenta es: Caixabank ES31 2100 5731 7502 0026 6218. Hay una web para donativos AQUÍ.

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