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Fraile, batería y viral en Instagram: Hyacinth, el sacerdote que enloquece a los amantes del jazz

El padre Hyacinth vive en Filadelfia (EE.UU) y ganó 187.000 seguidores en un solo día

Hyacinth Marie Cordell apenas sabía nada de las redes cuando se hizo famoso.

Hyacinth Marie Cordell apenas sabía nada de las redes cuando se hizo famoso.good

Redacción REL
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La vida del padre Hyacinth Marie Cordell, sacerdote dominico que vive en Filadelfia (EE.UU), cambió para siempre cuando publicó su primer vídeo en la red social Instagram tocando la batería. El portal Good ha contado su historia.

"Durante años me mantuve alejado de las redes sociales", dice este fraile delgado, con gafas y vestido con su hábito blanco y negro. "No las entendía bien. Nunca tuve una cuenta de Facebook. Tenía una visión negativa de las redes sociales", añade.

Así llegó a las redes

Sin embargo, se unió a Instagram por dos razones: para mantener contacto con un batería local, que publicaba con frecuencia, y para seguir a su "batería favorito", Dana Hawkins.

"El algoritmo aprende tus intereses. Una vez lo abrí y vi a Tay Dever tocar un ritmo genial, y pensé: 'me encantaría poder tocar algo así'. Miré en la sección de comentarios y vi que mucha gente sabía cómo tocar ese ritmo, pero, en realidad, todos estaban equivocados", comenta.

Así que, un día, Hyacinth fue a uno de los salones de la iglesia de San Patricio, donde tenía instalada una batería. Tras un tiempo de prueba y error, escribió unas notas y decidió grabar su trabajo, los únicos motivos para hacerlo era el desafío de Instagram y compartir sus logros con la comunidad virtual. Desconocía por completo cómo esta decisión cambiaría su vida. 

"Puse mi móvil —ni siquiera llevaba trípode— en un atril. Intenté inclinarlo para que no se cayera. Tenía el micrófono pegado contra la base del soporte. Se movía, la resolución era baja... Luego, tenía que averiguar cómo compartir el vídeo. No sabía cómo hacerlo, pero copié el enlace y lo publiqué en la sección de comentarios del vídeo de Tay. Escribí: 'Para los que quieran saber cómo tocar esto. Y, por cierto, soy sacerdote'".

Para su sorpresa, la publicación empezó a difundirse y alcanzó los 187.000 seguidores al momento. Desde entonces, siempre ataviado con su hábito, mostrando complejos polirritmos y atronadores patrones de doble bombo, explora los reinos del jazz-fusión, el hard rock, el rock progresivo y el metal. 

Tiene seguidores en todos los rincones del mundo, sale en la prensa y acumula montones de fans famosos. También ha creado una sección de comentarios donde todos, tanto músicos virtuosos como aficionados, comparten su amor por la música y la interpretación.

"Mi padre me enseñó la batería de joven. Fue percusionista profesional durante un tiempo. Su carrera musical no resultaba algo bueno para el matrimonio, así que, prácticamente, dejó la batería, consiguió trabajo en una compañía de seguros de aviones", recuerda el batería.  

"De pequeño tenía unas baquetas por ahí, y, de vez en cuando, pedía prestada una batería para tocar en una obra de teatro o algo así. Quería ser un batería famoso y estar en una banda. Fui a la universidad durante un año, pero comencé un viaje espiritual, y sentí que Dios me llamaba", añade.

La respuesta a sus vídeos fue bastante inmediata. "Publiqué el primer vídeo y uno de los primeros comentarios fue: 'Comento antes de que esto se haga viral'. Me pareció gracioso, porque pensé: 'Sí, claro. Eso nunca va a pasar'. En una o dos semanas, ya tenía como dos millones de visualizaciones", explica.

"Me parece surrealista que a gente de todo el mundo le gusten estas pequeñas cosas que se me ocurren. Ahora también le veo el  lado positivo a las redes sociales: son una buena manera de conectar con la gente e intentar influir en lo bueno".

"Me asombra la cantidad de seguidores... ni siquiera sé cómo mantenerlos. Están en todo el mundo; estoy conectando con gente de lugares como Togo e Indonesia. Conectar con algunos de mis baterías favoritos me ha dejado atónito. Veo gente que se identifica como judía, musulmana, atea, católica, protestante, ortodoxa, hindú... y, por supuesto, le doy la bienvenida a todos". 

Dar a conocer a Dios

El fraile aprovecha su fama para dar a conocer a Dios. "Intento compartir reflexiones. Algunas son desde una perspectiva más católica, pero evito entrar en debates; no creo que sea saludable. Si tienen preguntas o quieren tener un debate sano, les digo que me envíen un mensaje directo. Espero guiar a la gente no hacia mí, sino, en última instancia, hacia Dios: hacia la bondad, la verdad, lo bueno y lo positivo", comenta.

Muchos de sus seguidores al principio pensaban que su vestimenta era un disfraz. "Algunos me preguntaban: '¿por qué llevas esto? Solo intentas conseguir visitas'. Yo les respondía: 'No, soy religioso, es lo que llevo todos los días, es ropa de calle medieval', les bromeo. No me voy a cambiar para tocar la batería, aunque ya sé que se ve raro", reconoce.

"Me resulta extraño por qué Dios me dio este don y me llamó a esta vida. Aunque, de alguna manera, van de la mano. Hay que ser auténtico. Si intentas ser falso, parecerá obvio que estás haciendo algo extravagante para llamar la atención".

"Siempre que voy a un concierto, varias personas se me acercan y me dicen: '¡Te sigo en Instagram!'. Una vez, estaba entrando en una banquete de boda y escuché una voz detrás de mí: '¿Tocas la batería?'. Era una pregunta muy curiosa para alguien que llevaba hábito blanco", comenta el fraile.

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