Sin el previo «sí» de María no se entiende la Navidad.
Las doce de la mañana... hora del Angelus, memoria diaria del «fiat [hágase]» de Nuestra Señora, una respuesta afirmativa al plan de Dios. Un camino a seguir, a imitación de aquella por cuyo asentimiento nos vino la Redención.
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