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La parroquia de Adamuz y Cáritas tramitaron ayuda toda la noche, el Papa ofrece sufragios

El párroco de San Andrés Apóstol, Rafael Prados, y el obispo Jesús Fernández estuvieron pendientes de los heridos y viajeros desde el primer momento.

El párroco de Adamuz, Rafael Prados, a la izquierda de la foto, junto con un trabajador del ayuntamiento.

El párroco de Adamuz, Rafael Prados, a la izquierda de la foto, junto con un trabajador del ayuntamiento.Diócesis de Córdoba.

Redacción REL
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El Papa León XIV, por medio de un telegrama del cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, al presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, se ha mostrado "profundamente apenado" por el accidente de dos trenes en Adamuz (Córdoba), que le ha costado la vida al menos a 39 personas, con decenas de heridos graves, y "ofrece sufragios por el eterno descanso de los difuntos". También imparte una bendición a los afectados, a los familiares y a los miembros de los equipos de rescate, a quienes confía a la intercesión de la Virgen del Pilar.

Parroquia y Cáritas, movilizadas

La parroquia de San Andrés Apóstol de Adamuz, una localidad de cuatro mil habitantes, fue habilitada toda la noche para la atención a los implicados. El siniestro tuvo lugar a las 19.45 horas cuando un tren Iryo Málaga-Madrid descarriló e invadió la vía por la que circulaba un Alvia Madrid-Huelva.

Tanto el párroco, Rafael Prados Godoy, como el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, estuvieron pendientes desde primera hora de los viajeros heridos e ilesos. La parroquia abrió sus puertas toda la noche para distribuir abrigo y alimentos y actuar como uno de los centros de primera atención, movilizando asimismo los recursos de Cáritas. Don Rafael se desplazó hasta el ayuntamiento y el polideportivo para atender a los afectados, con quienes se ha volcado la solidaridad vecinal.

Del mismo modo, frente a las dependencias municipales de Adamuz, un grupo de feligreses de la parroquia de San Andrés han habilitado la sede del Coro Romero Virgen del Sol para responder a las primeras necesidades de los viajeros que iban llegando en autobús desde el lugar del accidente. Con los alimentos y víveres de Cáritas se prepararon bebidas calientes y bocadillos.

"La fe nos ayuda a ponernos en pie y seguir caminando"

El obispo de Córdoba llegó a Adamuz en la mañana del lunes para mostrar la solidaridad de la diócesis con las familias, especialmente con aquellas que han perdido a sus seres queridos. En respuesta a los medios de comunicación presentes, explicó que los capellanes del Hospital Reina Sofía de Córdoba han estado y seguirán estando a disposición de las víctimas y sus familiares, pues allí fueron trasladados los heridos más graves.

El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, atiende a los medios en Adamuz este lunes por la mañana.

El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, atiende a los medios en Adamuz este lunes por la mañana.Diócesis de Córdoba.

“Es necesaria ayuda médica", añadió, "pero también psicológica y espiritual, porque en estas situaciones hace falta sentir confianza y fe que nos ayude a ponernos en pie y seguir caminando”. Posteriormente visitó el pabellón municipal y el hogar del pensionista, donde los familiares están siendo atendidos por los servicios sanitarios de emergencia y la Cruz Roja.

Angustia y nerviosismo

Por su parte, el párroco Rafael Prados ha evocado los difíciles momentos vividos en las primeras horas, con los “familiares buscando entre los heridos y donde el nerviosismo era latente a la misma vez que el asombro de no creerse lo que estaba pasando”. 

En el centro de la imagen, de frente, el párroco Rafael Prados conversa con el obispo Fernández, de espaldas, en el pabellón donde se ha canalizado ayuda durante toda la noche.

En el centro de la imagen, de frente, el párroco Rafael Prados conversa con el obispo Fernández, de espaldas, en el pabellón donde se ha canalizado ayuda durante toda la noche.Diócesis de Córdoba.

El sacerdote mostró su gratitud a la labor “de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado” y destacó que "la solidaridad que se ha despertado en el pueblo y en la ciudad, especialmente los sanitarios que han estado toda la noche atendiendo a los heridos y a sus familiares, es lo único positivo en este grave acontecimiento... La gente del pueblo trajo mantas, comida, agua, calefactores, leche y café caliente, por si tenían que pasar la noche aquí. Era angustioso ver cómo había que pedir con urgencia ambulancias porque la gente desfallecía. Los que estaban mejor de salud fueron llevados por autobuses poco a poco a las tres de la mañana. Otros, como dos chicas de Toledo, llegaron sus madres a por ellas, abrazadas entre el dolor: fue un momento que se te ponía los pelos de punta”.

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