Religión en Libertad

«La última cena», la película bíblica de esta Semana Santa: mucho Pedro, Judas y Caifás

Una película clásica, muy detallada sobre la última cena de Jesús y el prendimiento, ideal para meditar sobre esos pasajes... y con un Jesús joven.

Caifás intenta amedrentar a Pedro y Juan en el Templo en la película La Última Cena

Caifás intenta amedrentar a Pedro y Juan en el Templo en la película La Última Cenaeuropean dreams factory

Pablo J. Ginés
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La única película bíblica de esta Semana Santa en los cines españoles va a ser La última cena, película norteamericana de 2025 impulsada por PureFlix, que es, efectivamente, un acercamiento muy detallado a la noche final de Jesús y que ayuda a crecer en devoción, sin sustos, rarezas estéticas ni aspavientos, y con algunas soluciones visuales notables.

La película pone en contraste tres figuras: Jesús (Jamie Ward), Judas (Robert Knepper, uno de los malos más memorables de Prison Break) y Pedro (James Oliver Wheatley). Los enemigos de Jesús quedan condensados en la figura de Caifás (James Faulkner, que fue San Pablo en la película de 2018). La música es elegante y discreta, sintetizadores que evocan desiertos amplios, que recuerdan la banda sonora de Dune. La película dura 114 minutos, que no se hacen largos.

Lo que no sale en esta película

Para centrarse con detenimiento en la Última Cena, y en el contraste entre Pedro y Judas, el guion renuncia a varias cosas. En Getsemaní no hay sudor de sangre; Pilatos apenas es un nombre mencionado de pasada; Anás y Herodes ni se mencionan; la flagelación y el juicio de Jesús ante el Sanedrín se comprimen todos en el patio de la casa de Caifás. La Crucifixión en sí se recoge en tan sólo un par de fotogramas, vemos unas mujeres al pie de la cruz. No hay promesa de venida del Espíritu Santo.

Y, después, los apóstoles encontrarán a Jesús resucitado junto al lago de Galilea, comerán pescado, y tres veces Jesús insistirá a Pedro: "¿tú me amas?, apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas"

Aunque Jesús es azotado y maltratado, no se trata de una violencia extrema, y la película pueden verla niños a partir de 9 años si les interesa el tema. Así, se trata de una película espiritual, sin alardes experimentales, perfectamente adecuada para Semana Santa y como ejercicio de profundización sobre el Jueves Santo, la Eucaristía y el mandamiento del amor fraterno.

¿Un Jesús muy joven? ¿O estamos todos muy mayores?

Todos los actores encajan perfectamente en sus papeles, quizá con dos excepciones por edad. Juan nos parece demasiado mayor, un treintañero, en vez del adolescente que solemos imaginar. Y tardamos un rato en conectar con Jamie Ward como Jesús. Nos puede extrañar su pelo. Pero quizá nos extraña más su juventud.

Por un lado, hay quien se ha acostumbrado a Jonathan Roumie, de Chosen, que ya tiene 51 años. Por otro lado, seamos sinceros, 8 de cada 10 lectores de ReligionEnLibertad tienen más edad que Jesucristo, que en su pasión y muerte tenía unos 33 años. Al crecer nosotros, se nos hace extraño que el Maestro sea tan insultantemente joven. ¡Lo mismo pensaban griegos, romanos, fariseos y saduceos! Platón, recordaban, decía que no se puede ser sabio hasta los 50. Pero Ward conecta con nosotros cuando le miramos a los ojos humedecidos por la angustia ante la Pasión que se acerca, o la tristeza por la caída de Judas.

Jesús (Jamie Ward) cura a un niño sordomudo en la película La Última Cena

Jesús (Jamie Ward) cura a un niño sordomudo en la película La Última Cenaeuropean dreams factory

Multiplicar panes y peces

El narrador es Pedro, que se compara con una piedra afilada que ha necesitado ser suavizada. La película empieza y termina en el lago de Galilea, comiendo panes y peces en ambos casos. Al inicio, un niño aporta unos pocos panes y peces. Jesús, que acaba de hacer un milagro "effetá" con un niño sordomudo a la vista de todos, multiplica los alimentos.

Vemos que Jesús y Pedro tienen una conexión cercana y sincera con Judas, quien trae a unos visitantes que le animan a conducir a las masas, porque "la gente sigue a quien le alimenta". Jesús les recuerda que "no fue Moisés sino mi Padre del Cielo" quien dio el maná, y les advierte: "Mi reino no es de este mundo". Partes del mensaje del Pan de Vida de Juan 6 resuenan aquí, otras partes se trasladan a las escenas del Cenáculo.

Caifás se decide en el escándalo del Templo

La entrada con ramos en Jerusalén se cubre muy rápido: la ve Caifás desde una ventana. Hay más detalle en la expulsión vigorosa de los mercaderes del Templo. Jesús habla con fuerza y Caifás, viendo que muchos le escuchan, se decide a acabar con Él. Comenta siempre sus impresiones con Malco, su criado. La película no recoge nada sobre Lázaro, tuya asombrosa resurrección fue otro factor que convenció a muchos contra Jesús.

La película pone en contraste dos últimas cenas. En el patio de abajo, la familia que acoge a Jesús se reúne para una Pascua judía normal. Entre ellos está María Magdalena. Es una familia entrañable con niños y adolescentes que incluso enseñan con orgullo su cocina a Jesús. Es una buena invitación: ¡todos deberíamos dejar que Jesús entrara en nuestra cocina! 

La Pascua hebrea se nos presenta con detalle, con las preguntas rituales que plantean los niños hebreos: ¿por qué esta noche es diferente?, ¿por qué comemos hierbas amargas?, ¿por qué comemos el pan ácimo?. Recuerdan que su pueblo fue esclavo, pero que con Dios es libre. Después, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, comen juntos, luego ríen, cantan y bailan.

Una cena muy especial

En el piso de arriba pasa algo distinto. Los discípulos van llegando, se sonríen y se llaman mutuamente hermanos. Pero Jesús empieza a hacer cosas distintas, como lavar los pies a todos, a cada uno, llamándoles por su nombre, también a Judas, con quien llora. Es el lavatorio de pies más detallado y meditado de la historia del cine.

Además, Jesús dice palabras nuevas, distintas a las del ritual hebreo. Este es mi cuerpo, esta es mi sangre, tomad y comed, tomad y beber, quien no lo haga no tendrá vida... Los apóstoles comentan entre sí las extrañas palabras.

Un momento estremecedor, muy visual, se da cuando traen el cordero asado. Todos se alegran, excepto Jesús, que se estremece vislumbrando su sacrificio. Es una escena magistral.

Caifás, Judas y la serpiente tentadora

Mientras tanto, Judas acumula visitas del Maligno, en visiones y sueños, primero como serpiente, luego como un hombre feo, similar al demonio en los iconos orientales.

Tanto Caifás como la serpiente insisten en una idea con Judas: Jesús no ofrece seguridad, Jesús va a caer y ser torturado, Jesús es un fracasado, es pura incertidumbre... y ellos le ofrecen seguridad, la certeza, y evitar la persecución.

Hay una escena inquietante cuando Judas, hablando al demonio, parece orar en una esquina sucia, ante un patético altar hecho de cestas y jaulas de gallinas. Cuando le encuentre Pedro, Judas le citará las palabras de Jesús, pero parecen pervertidas y retorcidas: "Cuando ores a tu padre, hazlo en lo oculto y tu padre te recompensará"... pero en su caso parece estar refiriéndose al demonio, el padre de la mentira que ya le ha seducido.

Otra aportación curiosa se da en un diálogo de Caifás con Dios, o quizá con su propio ego herido: admite que Jesús tiene dones especiales entregados por Dios... y la rabia que le mueve es por envidia, por no haberlos recibido él. Tratará con desprecio a Judas al acordar las 30 monedas, "el precio de un buey o un esclavo". Caifás querría que Judas le diga que Jesús es un estafador, un timador, pero Judas lo niega: ha visto los milagros, le ha visto caminar sobre las aguas, le dice... eso hace que ambos sean más culpables.

Espadas y latigazos

En el prendimiento, Pedro y Malco cruzarán sus espadas. Además de guardias judíos del templo, hay soldados romanos, no está muy claro por qué. Vemos con claridad la oreja cortada. No vemos el efecto del milagro en la fe o la vida de Malco (alguien debería hacer una película sobre eso),

Es curioso que, en esta película, en la flagelación en casa de Caifás esté presente María Magdalena, y no Juan, que era conocido de alguien en esa casa y por eso pudo describir toda esa parte con detalle de testigo presencial en su evangelio.

Judas se suicida en la ciudad, en sus calles de piedra, no en un campo apartado. Pedro, hundido, que ya ha negado dos veces a Jesús, encuentra su cadáver, se siente responsable... y el demonio intenta repetir la jugada, inducirle también a él al suicidio. Recordará unas palabras de Jesús que le salvarán.

Liderazgo de Pedro

Cuando vuelvan a reunirse los abatidos discípulos, Juan le dirá: "Pedro, necesitamos tu guía". Jesús Resucitado lo detallará más en Galilea: "apacienta mis corderos con lo que te he dado; no con tu fuerza, sino con la mía, diles lo que has visto, compartid mi pan". La película acaba como empezó, pero ahora es Pedro quien habla a la multitud. Un rótulo final invita a conocer más a Jesús. Es una película muy petrina y muy eucarística.

El filme evita el ser "preachy" (sermoneante) y evita también el ser experimental o "meditativa" en su sentido "pelmazo". No se hace nunca lenta. Explora de cerca lo que le interesa: la Cena, Judas, Pedro y Caifás. Es una película clásica en muchos sentidos, que ayuda a rezar y a profundizar en la Semana Santa. Envejecerá bien y seguirá haciéndolo muchos años.

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