Hantavirus: León XIV agradece la acogida de las Canarias en vísperas de su próximo viaje a España
Durante las palabras posteriores al rezo del Regina Caeli, meditó en torno al amor de Cristo y los mandamientos.

El Papa comentó el Evangelio del encuentro de Jesús con la samaratina.
En el VI domingo de Pascua, el Papa León XIV ha dirigido el tradicional rezo del Regina Caeli desde el Palacio Apostólico de San Pedro. Previamente, meditó en torno al Evangelio de Juan 14,15, que recoge el llamado de Cristo: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”.
Un llamado que el pontífice clarificó ante posibles malinterpretacuones, como la de creer que es amado únicamente quien guarda los mandamientos. “Nuestra justicia sería entonces un condicionante para el amor de Dios”, expresó.
"Una invitación a la relación, no un chantaje"
Frente a esta consideración, el Papa explica invirtió la relación, recordando que si cumplimos los mandamientos es porque ya nos sabemos amados por Él: “Por el contrario, el amor de Dios es la condición para nuestra justicia. Miramos verdaderamente los mandamientos, según la voluntad de Dios, si reconocemos su amor por nosotros, tal como Cristo lo revela al mundo”.
En este sentido, el pontífice insistió en que “las palabras de Jesús son una invitación a la relación, no un chantaje”.
“Es el amor de Jesús el que hace nacer el amor en nosotros. Cristo mismo es el criterio, la regla del amor verdadero; aquel que es fiel para siempre, puro e incondicional”, asegura el Papa, concluyendo que este amor no conoce reservas ni condiciones: “Aquel que no conoce el “pero” ni el “quizá”, que se entrega sin pretender poseer, y que da vida sin pedir nada a cambio”.
El Espíritu Santo, aliado que nunca falla
Antes de concluir, subrayó que los mandamientos del Señor no son una imposición externa, sino el camino hacia la salvación, “una forma de vida que nos sana de los amores falsos”. Y precisamente porque Dios ama al ser humano el Señor no lo deja solo en las pruebas de la vida, sino que le promete el don del Paráclito, el Abogado defensor, el Espíritu de la Verdad: “Es un don que el mundo no puede recibir, mientras se obstine en el mal que oprime al pobre, excluye al débil y mata al inocente. Mientras que, quien corresponde al amor que Jesús tiene hacia todos, encuentra en el Espíritu Santo un aliado que nunca falla”.
El pontífice finalizó la meditación recordando que el cristiano está llamado a ser testimonio constante del amor de Dios, lo que no significa una idea de la mente humana, sino la realidad de la vida divina, por la cual todas las cosas han sido creadas de la nada y redimidas de la muerte.
"Contento" con el próximo viaje a España
Concluida la oración, expresó su preocupación ante el aumento de la violencia en la región del Sahel, especialmente ante los ataques terroristas en Chad y Malí.
“Les aseguro mis oraciones por las víctimas y mi cercanía a quienes sufren. Deseo que cese toda forma de violencia y aliento todo esfuerzo en favor de la paz y el desarrollo en esa querida tierra”, sentenció.
Concluyó dirigiéndose a las Islas Canarias ante la llegada de enfermos de hantavirus, en vísperas de su próximo viaje a España entre el 6 y el 12 de junio: Quiero agradecer la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias, por permitir la llegada del crucero “Hondius” con los enfermos de hantavirus. Estoy contento de poder encontrarme con vosotros el próximo mes en mi visita a las Islas.