Religión en Libertad
Ignasi de Bofarull

Ignasi de Bofarull

Profesor emérito de la Universidad Internacional de Cataluña

Gabrielle Bossis, discípula de Santa Teresa de Lisieux

Gabrielle Bossis, con uniforme de la Cruz Roja en 1917.

Gabrielle Bossis, con uniforme de la Cruz Roja en 1917.

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La vida de Gabrielle Bossis

Gabrielle Bossis fue una laica católica francesa, nacida en Nantes el 26 de febrero de 1874 y fallecida el 9 de junio de 1950, que destacó por una vida en muy diferentes planos: como enfermera durante la Primera Guerra Mundial, actriz y exitosa dramaturga que le llevó a estrenar obras de teatro lejos de su Francia natal en constantes viajes entre Europa y América. Pero su obra más trascendental, titulada Él y yo (Lui et moi), es un diario espiritual que recopila diálogos íntimos y locuciones interiores que la autora mantuvo con Jesucristo desde 1936 hasta poco antes de su muerte.

El libro "Él y yo"

La primera edición del texto original en francés comenzó a publicarse de manera anónima en 1948, apenas dos años antes de su fallecimiento, a través de la editorial Beauchesne. El libro — que presenta a un Jesucristo delicado, cercano y amoroso— nos habla de la vida diaria de Gabrielle Bossis en diálogos tan encendidos como imprevisibles en su suavidad donde la intimidad y la unión entre Gabrielle y el Señor es una constante. Nada más ser publicado este libro alcanzó un éxito inmediato y ha sido difundido ampliamente en español por diversas editoriales como Ediciones Rialp.

Gabrielle Bossis, 'Él y yo'.

Gabrielle Bossis, 'Él y yo'.Rialp

La presencia de Santa Teresa de Lisieux

Para profundizar en el título de este artículo, vamos a recuperar un mensaje que Gabrielle Bossis recibe del Señor donde le pide que siga a santa Teresa de Lisieux en su vida de infancia. Detengámonos en uno de estos encuentros en el que, tras una hora santa, el Señor le dice a Gabrielle el 3 de octubre de 1946:

“Mantente muy pequeña, como la pequeña santa Teresa. Y tus gestos me cautivarán. Sabes que todo viene de mi [...]”.

La mención a santa Teresa de Lisieux es directa y nos da una de las muchas claves para entender cuáles son las constantes de los mensajes que recibe del Señor Gabrielle Bossis. Estamos en Francia y la tradición de la Iglesia está incorporando la espiritualidad de santa Teresa del Niño Jesús. Estamos ante la pequeña via teresiana, el caminito, pero esta vez propuesta para un alma que no vive en un convento sino en medio del mundo. Lo hemos destacado más arriba: Gabrielle vive una vida ordinaria atravesada por el trabajo, el cansancio, el servicio y el arte. Y ahí se encuentra a Jesucristo.

Las dos grandes guerras

En una época, primera mitad del siglo XX, ya muy atribulada por dos guerras mundiales, Bossis encarna una espiritualidad que no se retira de la vida, sino que la habita contemplativamente en un encuentro constante con Jesús en medio de los avatares de cada día que incluyen, en su momento, la presencia alemana en la Francia ocupada. Jesús se le presenta como un amigo cercano, un esposo humilde, un Corazón que ama primero y que busca también la respuesta del alma de Gabrielle. En este libro descubrimos que Jesús es muy sensible a nuestras respuestas, a los detalles de cada día ofrecidos a su inconmensurable amor. Y que su presencia reconforta en la tribulación de unos tiempos tan excepcionales históricamente. Entonces y ahora.

Los diálogos de "Él y yo"

En Lui et moi, el lector asiste a un diálogo cotidiano, sencillo y desarmante por su sencillez y su cordialidad. Sí, es un tono amical, tranquilo y llenos de matices. Que nadie se imagine intercambios de palabras exaltadas sino conversaciones tan sencillas como profundas que sobrecogen y dirigen fecundamente la oración de quien las lee. Es la presencia de lo extraordinario, porque es Jesús quien habla, pero compartido en la vida ordinaria de una mujer metida en mil ajetreos que desde luego andan muy jalonados por la piedad y una vida sacramental intensa. Hay palabras breves, insistentes, repetidas casi con ternura obstinada: confía, no te inquietes, déjate amar, permanece conmigo. En esto, la afinidad con Teresa de Lisieux es profunda. Como la santa de Lisieux, Bossis descubre que la santidad no consiste en subir por la fuerza una escalera de perfección, sino en aceptar ser conducida por Jesús hacia la unión. Y el camino es el abandono de Gabrielle en las manos del Señor porque se sabe pequeña y amparada en su Padre Dios. Ahí es cuando las dos vías, la contemplativa y la activa, se unen en una. Porque estas dos vías no son para nada excluyentes sino altamente conciliables.

El secreto es saberse amado por Jesús

Mientras santa Teresa formula la petite voie en una autobiografía espiritual concentrada y teológicamente luminosa titulada Historia de un alma (1898), Bossis la vive como conversación prolongada en Él y yo, como pedagogía diaria de lo que el Corazón de Jesús espera en ella. Estamos ante una verdadera pedagogía del corazón enamorado que imparte el Señor. En estas líneas asistimos a lo que Jesús hace con un alma cuando esta deja de resistirse. Jesús no pide grandes obras ni hazañas ascéticas, aunque si pide actos de la voluntad ofrecidos una y otra vez; pide algo muy radical y más difícil para el hombre moderno: creer que es amado, creer que su amor es personal, fiel e incondicional. Y a través de Gabrielle nos lo está pidiendo a todos. Hay que creer profundamente en el amor misericordioso que el Señor nos dispensa a todas horas y con todos los matices. Ese amor de Dios por el hombre queda reflejado en la lectura de estos diálogos llenos de sutilezas amorosas como regalos de un padre a un alma sencilla que cada vez es más capaz de apreciarlos, recibirlos, saborearlos.

La espiritualidad del Sagrado Corazón

Estamos sin duda ante la espiritualidad del Sagrado Corazón que en este libro de Gabrielle Bossis es de una densidad singular. Cristo se presenta como humilde, incluso vulnerable en el amor: sediento de confianza, agradecido por cada gesto de fidelidad, herido por la indiferencia y consolado por la atención amorosa del alma. El Señor necesita palabras de cariño, atención, detalles amorosos contantes. Necesita la confirmación de que es amado en una contante reparación por los dolores que le infringen las almas alejadas. El Corazón de Cristo no reclama reparación como expiación severa, sino con permanentes demandas amorosas hacia Él.

El Jesús más cercano que conforta nuestras vidas

En este sentido, Lui et moi ofrece una respuesta sorprendentemente actual al malestar espiritual contemporáneo. En un mundo desencantado, donde Dios aparece a menudo como una abstracción o una ausencia, los diálogos del Señor con Gabrielle Bossis devuelve a la fe su rostro más personal, accesible, transitable y encarnado en la vida diaria. Y en una época de ruido y dispersión, enseña una forma de oración contemplativa tan atenta como accesible para todos: vivir cada instante en presencia de Aquel que nos ha amado primero.

Una discípula de Santa Teresa de Lisieux

Por eso Gabrielle Bossis puede ser leída, con toda justicia, como una discípula de Teresa de Lisieux. Si Teresa mostró que la pequeña vía era el camino de la infancia espiritual para llegar a Dios desde un convento carmelita, Bossis demuestra que esa misma vía puede ser también de fidelidad prolongada, de amor sereno vivido en el corazón del mundo. Quizá si profundizamos en Él y yo debamos después remontarnos a Historia de un alma.

Quien se adentra en Lui et moi no encuentra un método ni un sistema, sino una invitación insistente y liberadora: atreverse a creer que Dios nos ama de verdad, y muy profundamente y que en esa misma medida descubrir que Él necesita la correspondencia de nuestro amor. Este libro es liberador, sosiego e inspiración. Esa es su fuerza silenciosa. Y esa es, también hoy, su extraordinaria fecundidad.

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