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Vietnam, ¿el otro giro católico? La Iglesia pasa de 2 millones de fieles a 7 en un régimen comunista

La conjunción de historia, martirios, coherencia de vida y modo de vida cristiano habrían llevado a la República socialista a ser el 5º país con más católicos de Asia. 

Fieles de la parroquia de San José en Vietnam, inaugurada el pasado enero de 2025.

Fieles de la parroquia de San José en Vietnam, inaugurada el pasado enero de 2025.

José María Carrera Hurtado

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Teniendo en cuenta la situación de la Iglesia en Occidente, donde se debate entre la crisis y el llamado “giro católico”, podría llamar la atención que una República socialista como Vietnam sea uno de los motores más sostenidos de la Iglesia en el continente asiático. Según las últimas cifras disponibles, el país cuenta con unos 7 millones de católicos -el 7,4% de la población-, lo que hace de ella la quinta potencia católica en Asia. Un dato revelador, teniendo en cuenta que hace 80 años no llegaba a los 2 millones. Y una combinación de abundantes martirios, el modo de vida cristiano, la diplomacia y el papel de los laicos parece ser la causa.

Uno de los primeros motivos de que el catolicismo despunte habría que buscarlo en la propia historia. Hablando de Vietnam, no resulta ajeno el martirio como foco de fe y conversión. Tampoco ejemplos concretos, como Francis Xavier Nguyen Van Thuan, icónico arzobispo perseguido por el gobierno comunista.

“La sangre de mártires, semilla de nuevos cristianos”

La relación entre ambos elementos comienza en torno al siglo XVII, cuando dominicos y jesuitas comenzaron a evangelizar una región feudal, fragmentada y en guerra. La Iglesia no tardó en prosperar y crecer en Vietnam ante el recelo de las autoridades, que desconfiaban de que el mensaje cristiano pudiese ser una vía de control occidental.

Desde entonces y hasta bien entrado el siglo XIX, las persecuciones a los cristianos fueron una práctica habitual, del mismo modo que ocurría en otros lugares como Japón. Como en tantos lugares, la historia confirmaría en Vietnam la celebre sentencia pronunciada por Tertuliano en los primeros años de la Iglesia, “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”.

El beato Andrés el Catequista o el jesuita francés Alexandre de Rhodes serían los primeros mártires de los miles que se darían en Vietnam. Concretamente, se estima que, durante los tres siglos siguientes, unos 130.000 católicos sufrirían el martirio, así como la ilegalización de la práctica de la fe o el exilio de los misioneros extranjeros. La decapitación, asfixia o desollamiento eran algunas de las técnicas más habituales contra los cristianos. 

Más allá del martirio, la Iglesia reconoce a 117 que fueron canonizados en 1988, destacando de entre ellos 8 obispos, sacerdotes y un gran número de laicos de ambos sexos originarios de Vietnam, España y Francia.

De entre todos ellos es especialmente conocido San Andrés Dung Lac (1795-1839), sacerdote entregado a los fieles especialmente tras la prohibición de la fe. Fue arrestado dos veces por ser sacerdote, siendo liberado en ambas ocasiones porque los fieles pagaron su rescate. Fue en su tercer arresto cuando halló el martirio, al ser torturado y ejecutado por decapitación.

El ejemplo del modo de vida cristiano

Aunque relevante, el fenómeno del martirio no bastaría para explicar el destacado auge que presencia la Iglesia en Vietnam.

Agencia Fides, primera Agencia Misionera de la Iglesia creada en 1927, detalla que antes de 1945, el número de católicos era escaso en Vietnam, inferior a los dos millones que se encontraban repartidos en 12 diócesis. 

Actualmente, la cifra se ha incrementado considerablemente, siendo más de 7 millones de fieles y 27 las diócesis de todo el país, que alberga a unos 30.000 sacerdotes y religiosos.

Y ese crecimiento también lo explicaría la propia imagen que transmite el catolicismo en la vida pública de Vietnam.

De hecho, se destaca la contribución católica al desarrollo económico del país, especialmente en áreas como la economía, seguridad y asuntos sociales. Hasta el punto de que no es raro presenciar reconocimientos oficiales en los periódicos y grandes medios por la contribución al bien común del país. Especialmente el compromiso de los fieles en la construcción de viviendas y puentes para personas sin recursos en zonas remotas, el suministro de agua potable o la participación directa en pandemias y catástrofes naturales.

Un ejemplo del reconocimiento del Gobierno de Vietnam a la labor de la Iglesia en la República socialista.

Un ejemplo del reconocimiento del Gobierno de Vietnam a la labor de la Iglesia en la República socialista.

La Iglesia, modelo de generación de comunidad

En términos económicos, los informes gubernamentales también parecen admitir que, en las regiones católicas, las profesiones tradicionales conllevan una inversión y un desarrollo eficaces, lo que contribuye a la creación de empleo para muchos trabajadores locales, mantiene y preserva las profesiones tradicionales y contribuye al desarrollo económico local.

“Estas actividades han demostrado el patriotismo y la responsabilidad social de la comunidad católica vietnamita”, se recoge en Agencia Fides: "Los católicos vietnamitas participan activamente en la construcción de zonas residenciales seguras y en la garantía de la seguridad y el orden en sus pueblos. Muchas parroquias se han convertido en ejemplos brillantes de seguridad y orden, libres de injusticias sociales, donde la gente convive en amistad y armonía con los no católicos".

En este sentido, la integración propia del catolicismo en las zonas donde se implanta sería la causante de su consolidación y crecimiento. Algo de lo que ya era consciente la Iglesia en 1980, cuando el Consejo Episcopal Vietnamita reconocía que la Iglesia “está profundamente arraigada en la nación; estamos decididos a permanecer apegados al destino de nuestra Patria, a seguir la tradición nacional y a integrarnos en la vida actual del país, pues esta Patria es el lugar donde Dios nos ha llamado a vivir como sus hijos. Además, este país es también el seno que nos lleva en el proceso de realizar nuestra vocación como hijos de Dios”.

Tres factores de éxito

Historia e integración no bastan para explicar el rápido crecimiento de la Iglesia en Vietnam. Medios locales como The vietnamese se preguntaron precisamente por los factores que posibilitaron no solo “la supervivencia continua” de la Iglesia católica, sino también su aparente despegue. 

Y entre sus factores principales, el escritor Lee Nguyen explicaba en su artículo “El auge del catolicismo en Vietnam” que, si la Iglesia Católica sobrevive en la región, es gracias a tres factores: “Las habilidades diplomáticas de los líderes de las iglesias locales, la lealtad de los laicos a la Iglesia y la fortuna de la historia”.

Muestra de ello fue la recepción del Papa Francisco al Presidente de Vietnam, Vo Van Thuong, en 2023, encuentro en el que se decidió que el nuncio apostólico, que hasta ahora desempeñaba su misión desde Singapur, podría residir en la capital de este país del sudeste asiático.

Hasta el punto se darían estos factores, escribe Nguyen, que “la evidencia es que, hasta el día de hoy, la Iglesia Católica en Vietnam continúa existiendo de forma independiente y en comunión con la Santa Sede”.

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