Conde de Aranda
Lo que sin embargo parece fuera de duda es que la responsable de la expansión y éxito definitivo de la leyenda no es otro que la Enciclopedia Universal Ilustrada de Espasa-Calpe, que en sus veintitrés ediciones, de 1903 a 1912, realiza las siguientes afirmaciones en la voz que titula “Marcha Real Española”:
“Cuando Carlos III quiso que el ejército español siguiese la misma táctica que el de Prusia, comisionó para estudiarla al conde de Aranda, a la sazón ministro de Estado. El rey de Prusia manifestó al embajador español que la táctica del ejército prusiano estaba tomada de un libro español titulado “Consideraciones militares”, del marqués de Santa Cruz de Marcenado. Cuéntase que al despedirlo le dijo: “Tomad, señor ministro, esta marcha militar que tenía destinada para honrar a mi persona.” Al aceptarla el rey de España Carlos III la declaró marcha de honor española por Real decreto dado en San Ildefonso el 3 de Septiembre de 1770”.
En las muchas versiones, -y por supuesto en ésta que recoge el Espasa-, sobre la famosa entrevista entre Federico II y el Conde de Aranda, se contienen importantes errores que ponen en evidencia su escaso soporte histórico, y el carácter legendario del relato.
En primer lugar, Aranda no fue ministro de Estado con Carlos III, sino con Carlos IV, ni fue embajador en Prusia, nación con la que no existía relación diplomática, sino en Polonia.
En segundo lugar, a su vuelta a España en junio de 1762, que es cuando habría tenido lugar la entrevista -a los efectos no está de más recordar que el manuscrito de Espinosa en el que aparece la Marcha de Granaderos es de 1761 (véalo Vd. pinchando aquí si lo desea)-, Aranda no pudo entrevistarse con Federico II, ya que éste se hallaba en Battler (Breslau), firmando la paz con Rusia.
En tercer lugar, dicha entrevista no aparece en la bien conocida correspondencia de Aranda con el Secretario de Estado Ricardo Wall, como parece lógico pensar que habría ocurrido de haber existido.
Y en cuarto lugar, el supuesto Decreto de San Ildefonso citado por el Espasa y firmado por Carlos III nunca ha aparecido.
Razones que parecen más que suficientes para afirmar el carácter legendario de la historia. Y ello aún a pesar de que ésta se ha repetido tantas veces que el musicólogo Nemesio Otaño la da por buena, como también lo hacen los historiadores Rafael Olaechea y José Benimelli en su biografía del Conde de Aranda.
Lo curioso para terminar es que después de todo, la Marcha de Granaderos del Rey Federico existe: es de 1867 y fue compuesta por Ferdinand Radeck sobre una canción del s. XVIII (puede Vd. escucharla arriba si lo desea).
Mi agradecimiento como en tantas otras ocasiones a Juan María Silvela Miláns del Bosch, autor del artículo “El Himno Nacional” en la Revista de Historia Militar, que acompaña nuestros pasos cuando en estos procelosos caminos nos adentramos.
©L.A. Si desea suscribirse a esta columna y recibirla en su correo cada día, o bien ponerse en contacto con su autor, puede hacerlo en encuerpoyalma@movistar.es Otros artículos del autor relacionados con el tema(puede hacer click sobre ellos si desea leerlos) ¿Y si nuestra maravillosa Marcha Real procediera de una Cántiga de Alfonso X el Sabio?De la conversión de la Marcha de Granaderos en Marcha Real y luego en Himno NacionalConozca Vd. la Marsellesa española que los madrileños cantaban durante la Guerra de la IndependenciaHoy es el V Centenario de la Unidad Española. ¡Felicidades España!