La teoría del fraude conocerá otras expresiones. Una de ellas la que llamaríamos “teoría del mito” de David Frederich Strauss (n.1808-m.1874), discípulo de Hegel, autor de la obra que lleva el significativo título de Nueva vida de Jesús. Según este autor, el apremio del pueblo judío por recibir de una vez al mesías, lleva a algunos de sus miembros a aceptar que el advenimiento se produce en la figura de Jesús, pasando a aplicarle de inmediato toda la batería de datos que relativos al mesías se contienen en el Antiguo Testamento. Aunque para ello haya que falsear la realidad vital del Nazareno alterando su biografía. Tal afán habría llevado a sus seguidores a aceptar que era de estirpe davídica, que había nacido en Belén, que producía milagros.... El proceso que le ocurre a los discípulos lo da en llamar Strauss “inducción dogmática”, y no tiene porqué producirse necesariamente de mala fe. También la que denominaríamos “teoría del mal entendido”, que debemos a la Escuela de Historia de las Religiones y a su preclaro representante Wilhem Bousset (n.1865-m.1920), quien en su obra "Jesucristo. Historia de la fe cristiana desde el cristianismo hasta Ireneo" sostiene que la fe en Jesús está más relacionada con la aportación que hacen los cristianos de segunda generación procedentes del paganismo, que con lo que piensan los propios cristianos de origen judío del entorno más cercano a Jesús. En definitiva, se habría tratado de un proceso más de esos tan familiares al paganismo de corte clásico consistente en la divinización de un héroe.
Bruno Bauer
Otra línea de investigación se dirige a la desautorización de los textos básicos del cristianismo como fuente de conocimiento del Jesús histórico. En línea tal avanzan los trabajos del propio Strauss, que descalifica el Evangelio de Juan, y de Weisse y Wilke, que establecen la dependencia de Mateo y Lucas frente a Marcos. W. Wrede escribe la obra que culmina el período, "El secreto mesiánico en los evangelios" (1901), donde aceptada la premisa de que el de Marcos es el Evangelio más antiguo, convierte a este evangelista en el autor del gran fraude sobre Jesús. La expresión por último más radical de esta tendencia es aquélla a la que ya nos hemos referido en otra ocasión, la que abre Bruno Bauer (n.1809-m.1882), quien da todavía un paso al frente al afirmar que la falsedad sobre Jesús no se refiere sólo a su biografía, sino a su misma existencia histórica, y tras él la que se da en llamar la la Escuela radical holandesa.
©L.A.
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