La Cruz Cósmica de Gaudí a la luz de la Historia y la Palabra
Mn. Xavier Vila lee la torre de Jesucristo con claves bíblicas

La cruz de Jesucristo culmina la Sagrada Familia al atardecer: árbol de la Vida elevado sobre Barcelona, para que el mundo mire al cielo
La culminación de la torre de Jesucristo corona la Sagrada Familia con una cruz luminosa de 17 m a 172 m de altura, cumpliendo el sueño de Gaudí.
Mn. Xavier Vila es un sacerdote diocesano de Sigüenza-Guadalajara, natural del interior de Gerona, catalanohablante de lengua materna, misionero en Andalucía, Chile, Brasil, Guatemala, Nicaragua, México y Puerto Rico. Vive su fe en el Camino Neocatecumenal.
Por su bagaje en la misión ha experimentado y constatado, y por ello cree firmemente, en la fuerza de la Palabra de Dios y en la presencia del Amor hecho historia, como alma y motor de toda transformación personal y social.
Por ello, por su preparación académica y titulación, pero sobre todo por vocación y misión, se define a sí mismo como historiador y misionero.
Actualmente ejerce su misión en la diócesis de Barcelona. —sacerdote, máster en Historia, Arqueología y Artes Cristianas por la Facultad Antoni Gaudí de Barcelona, y doctorando sobre su obra civil— lee este hito como el “árbol de la Vida” bíblico elevado sobre Barcelona.
En esta entrevista aplica su método hermenéutico —diálogo entre historia, Biblia y mundo clásico— para desvelar las raíces romanas y cristianas de la Cruz y de la obra gaudiniana.
Mosén Xavier Vila es también autor del breve comentario del día 20 de febrero titulado Culminación en altura del templo expiatorio de la Sagrada Familia con la Cruz, que reproducimos a continuación, y que prologa la entrevista.

.
En espera de la bendición solemne de la Torre de Jesucristo, si Dios quiere, por el Papa…, detengámonos un momento en la efeméride de su culminación y en lo que esto significa en el marco de la SF.
La Basílica fue fundada como “templo expiatorio”. Analizando su significado profundo, podemos vislumbrar la trascendencia de lo hoy acontecido para tu vida y para el mundo.
TEMPLO: Significa etimológicamente, lugar separado, para mirar al cielo y unirse a Dios.
La función de mirar es importante porque en los templos primitivos precristianos los templos eran lugares sagrados abiertos al cielo en mitad de la Naturaleza, en un bosque, en el centro del cual estaba el árbol sagrado, imagen de la vida. El tiempo hizo derivar ese concepto al lugar físico y arquitectónico donde se oficia la liturgia y se alaba a Dios.
Los Santos Padres, sin embargo, especialmente San Hipólito, aún entienden el templo en su originalidad, identificando el bosque con el paraíso y el árbol de la vida con la Cruz de Cristo. Gaudí retoma e integra esta idea primigenia, haciendo de su templo un bosque esculpido en las piedras, imagen del jardín del Edén bíblico, cuyo árbol central, el árbol de la Vida, es la Cruz de Cristo.
EXPIATORIO tiene una doble significación: “ex-“ significa “sacar fuera” lo “pío” o lo santo. Tradicionalmente, se ha entendido “expiar” como purificar nuestras obras del pecado por el sacrificio.
Sin embargo, existe otra acepción más primigenia, más bíblica, que complementa el significado mentado y que, a mi entender, es más nuclear y precisa: “Ex-” significa también “sacar a lo alto”, “levantar” de ahí viene “exaltar” (poner sobre el altar) o “exultar” (levantar más allá, a lo alto, para ser visto y adorado…)
Gaudí con esta Cruz de 17 m de longitud, en la cima del skyline barcelonés a 172 m de altura, con luz interna y externa para iluminar y ser vista, es la mejor concreción de la “expiación” que define el templo: levantar para que sea visto lo “pío”, lo santo, lo bello…, llevar a lo más alto el árbol de la Vida, mostrar para que sea visto, para elevar nuestras miradas al cielo, para mostrar al mundo (a los cuatro vientos) el Amor y la Luz que ilumina y salva… He ahí el sentido de elevar la “Cruz cósmica” (a los 4 puntos cardinales) y a la cima más alta del skyline de la ciudad…
Exultando, elevando, contemplando, iluminando, mostrando la Cruz y la luz, es la mejor manera de “expiar” nuestros pecados y los del mundo:
- "Si alguno era mordido por una serpiente y miraba al estandarte de bronce, quedaba sano" (Números 21,9)
En esta cuaresma y en la Pascua, contemplemos y mostremos al mundo, como hace Gaudí, la Cruz y la Luz, expresión del Amor de Dios al pecador… y seremos salvos.
-Soy sacerdote, graduado y máster en Historia, Arqueología y Artes Cristianas por la Facultad Antoni Gaudí de Barcelona, y estoy haciendo actualmente la tesis doctoral en torno a la obra civil de madurez de Gaudí. Mi relación con Gaudí ha sido el paso de una fascinación inicial por su obra a un posterior y progresivo conocimiento y amor en profundidad de la misma, hasta llegar a ser su persona un fiel aliado en la misión…
-La Cruz en la cima es mucho más que un hito arquitectónico en altura y un récord entre los edificios religiosos, sino que tiene un significado trascendente e histórico, y este hace referencia a su fundación como “templo expiatorio”. Es precisamente la explicación de dicha referencia sígnica lo que a ti concretamente tanto te asombra y te cuestiona. Mi explicación y análisis está en base al método de trabajo de mi tesis doctoral aplicado, en este caso, a la Cruz de la citada torre de Jesucristo de Gaudí.
-Parto de la base de que el mero positivismo histórico como método único de conocimiento aplicado a Gaudí es muy limitado para la comprensión semiótica de su obra. Lo escrito documentalmente por Gaudí a nivel interpretativo es muy escaso y todo lo que conocemos está en base a los pocos documentos conservados en archivos y a lo escrito por sus inmediatos discípulos. Yo propongo, completando lo anterior, otra fuente de conocimiento en base a la ciencia hermenéutica que, con raíces en la exégesis bíblica, ha sido aplicada ya a la ciencia histórica por muchos historiadores de los siglos XIX y XX, repito, no como sustituto del método histórico-crítico, sino como necesario complemento.
-Es difícil resumir, pero la ciencia hermenéutica aplicada a la historia consiste en contrastar el “texto” en su “contexto”, según los criterios de la exégesis bíblica. Aplicado a Gaudí, y tras indagar los datos en las fuentes escritas y en su obra arquitectónica, y después de analizar sus características meramente formales y artísticas, debemos también dialogar con ellas a la luz del contexto personal del autor (su propio pensamiento, influencias históricas, culturales y sociológicas recibidas, amistades, contraste con otras fuentes, e incluso el análisis comparativo entre sus propias obras…), allí uno descubre ciertamente en Gaudi una fuerte inspiración clásica y bíblica en sus obras, también en su arquitectura doméstica y civil, allí tantas veces ignoradas y que, sin embargo, nos ayudan a acotar el marco interpretativo de sus obras, especialmente cuando escasean las fuentes primarias de interpretación.
-De Gaudí sabemos ciertamente cuáles son sus fuentes de inspiración, expresadas como gigantes documentos epigráficos delante de nuestras narices, en las tres fachadas de su obra magna, la Sagrada Familia: la naturaleza, la Biblia y la liturgia, así como conocemos también, por sus escritos, el conocimiento y amor profundo del mundo clásico que Gaudí poseía.
-La síntesis de la hipótesis planteada en mi tesis es que la obra civil gaudiniana, especialmente en su madurez creativa (Casa Batlló, Park Güell y la Pedrera), aun con un lenguaje formal y técnico muy original, “rompedor” y muy distinto de la arquitectura precedente, Gaudí no se presenta como un “meteorito” caído de la nada, sino que el lenguaje estructural y conceptual de su pensamiento y su arquitectura bebe, sin lugar a dudas, de las fuentes romanas clásicas y bíblicas, raíces de nuestra cultura, tanto en su obra religiosa como en la civil: “lo auténticamente original es volver al origen” (Gaudí).
-Analizar la obra de Gaudí, y concretamente ahora la torre de Jesucristo, me lleva a buscar entre sus coetáneos, en el mundo clásico, en la Biblia y en la tradición cristiana, que son fuentes seguras de su inspiración, paralelismos, puntos de encuentro, fuentes coincidentes, e interpretaciones ya dadas en la historia, para poder realizar un estudio comparativo de las mismas y sacar las consiguientes conclusiones. Dicho trabajo precisa conocer, ciertamente, las fuentes clásicas y bíblicas en profundidad en relación al tema que nos ocupa.
-Así es, pero de manera muy simplificada… ya que, ciertamente, conocer nuestras raíces grecorromanas y judeocristianas es una ventana enorme en la comprensión de nuestra cultura e identidad. La gran mayoría de lo que somos, de lo que vivimos y expresamos nace allí, y Gaudí no es una excepción.
Hoy vivimos una “damnatio memoriae” de nuestras raíces, lo cual provoca una distorsión profunda en la percepción de la realidad… Así es como de Gaudí se da por válida cualquier tipo de interpretación, hasta las más fantasiosas y excéntricas tienen cabida… ¡Solo recuperando nuestras raíces, romanas y bíblicas, nuestro ecosistema vital se vuelve luminoso y asombroso, como la Cruz cósmica de Gaudí en la cima del skyline barcelonés…!!!
-El resultado final de dicho estudio no es una interpretación definitiva ni monolítica de la obra estudiada, pueden coexistir varias interpretaciones válidas, el arte y la alegoría así se prestan, pero en cualquier caso, sí acota el marco interpretativo de la misma, excluyendo con ello muchas interpretaciones fantasiosas, y dando a su vez, una explicación posible, razonada y coherente con los datos empíricos constatados en su obra artística. Solo a la luz del método histórico-crítico y de la ciencia hermenéutica, la obra arquitectónica de Gaudí dice mucho más que los meros datos formales, técnicos y estilísticos tan recurrentes, alcanzando así una plenitud expresiva realmente asombrosa…, tu misma sorpresa e interés por lo poco escrito en mi texto así lo certifica. Decía Gaudí: “la Palabra es la vida, sin ella la arquitectura es arqueología, realidad muerta, sin espíritu”
Así pues, aún con toda su novedad expresiva, Gaudí es hijo de Occidente, y solo a la luz de sus raíces romanas y cristianas, su vida y su obra, alcanzan plenitud expresiva.
-Gaudí nos enseña con su arquitectura, con su lenguaje sígnico y con su belleza, a contemplar y gustar de la realidad más allá de las apariencias… Gaudí me acompaña en casi todas las rutas histórico-artísticas realizadas por Barcelona, y no son pocas, y Gaudí dispone el corazón del oyente al asombro, a la conversión y al toque de la Gracia. Es ciertamente una invaluable ayuda.
- Una última palabra a modo de conclusión: Quede aquel pequeño análisis sobre la Cruz, como un anticipo o un pregustar muy resumido de las conclusiones del estudio de mi tesis doctoral en torno a la obra civil de madurez de Gaudí. A la luz de Roma y de la Palabra, la obra gaudiniana, así como la Cruz cósmica de la SF, toda ella se transforma, cobra vida y se ilumina. ¡Disfrutémosla!