El Buen Pastor que nos concede la vida eterna

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El Buen Pastor nos quiere introducir en pastos de vida eterna.
Podemos vivir esta vida sin fin, en el hoy y ahora de nuestra existencia. Pero, cuando pensamos en esta vida plena, ¿qué queremos realmente decir con ello?
El pastor, un personaje que ya no solemos ver con cierta facilidad, salvo que vivas en el pueblo, conoce a cada oveja y cada una la da un nombre. Sabe de sus cansancios y sus fatigas. Entiende su dolor, y acoge su fortaleza. Comprende cada paso de su camino. Puede ir a buscarla porque sabe donde se ha extraviado. Reconoce su voz, y percibe lo que le gusta comer.
Entiende su necesidad y la ayuda a una entrega mayor de la vida. La libera del peso de la lana cuando no puede más, haciendo ágil su camino. La lleva al sacrificio para que de su vida como agradable olor.
El Señor es la oveja del Padre. Dios conoce todo lo que hace. Reconoce sus obras, y actúa en su camino. Sabe que su deseo es la entrega sin límites por el que sufre, está huérfano, está solo, y lo pasa mal. Lo libera del peso, haciendo que pueda descansar en el Padre en los momentos de soledad. Descubre que es el Hijo amado.
Aquel que nunca se aparta de los brazos del Padre. Dios lo hace recostar y lo alimenta con hermosos manjares. Puede descansar en la amistad y los momentos de soledad en los que vive solo con Dios. El Señor es la oveja del Padre que va a la muerte por toda la humanidad.
Cada uno de nosotros nos convertimos en ovejas de Jesús. Solo a él queremos seguir. Conoce nuestras dificultades, nuestro pecado y nuestro deseo de entrega. No somos perfectos y él no nos lo pide. Sabe lo que nos gusta, y lo que nos desagrada. Comprende nuestro deseo de entrega, de compartir con él, para en todo hacer su voluntad. Nos ama tal y como somos. Nos lleva a la entrega de la vida, hasta la vida eterna.
La vida eterna que él nos promete ya la podemos vivir aquí. Tendremos luchas pero con él vencemos. Podemos vivir la alegría de la fiesta, y del gozo de ser sus hijos y sabernos salvados. Porque eso es la vida eterna: el gozo de saber que estaremos siempre con Jesús. Aquel que amamos, queremos y anhelamos lo tendremos siempre con nosotros. La vida eterna es el fin cumplido. Pero, allí seguiremos trabajando por nuestros hermanos. Les conoceremos tal y como son. Por ello, nos entregaremos a ellos.
Aquí podemos vivir de la eternidad. Lo tenemos todo. Los hermanos y a Jesús. Muchas veces nos costará amar y ser amados. Tendremos caídas. Pero la victoria del Señor, hará posible que vivamos unidos. Y en la eternidad, ya para siempre.
No temas. El cielo lo tenemos conseguido. Se feliz en medio de esta vida. Un día llegaras a la eternidad. Todos seremos, conocidos y amados. Dios nos llevará con él. Lo que tengamos se quedará aquí. Solo nos ayudará a estar en las manos del Padre si lo hemos usado por amor. Vive, disfruta. Puedes escuchar la voz del Pastor. Ser alimentado por él. Te va a ir a buscar cuando te salgas del camino. Solo él sabe donde estás y donde te encuentras. Ten ánimo, porque el Dios Todopoderoso, el Eterno, el Santo es tu Padre. Confía. Dios es tu Dios.
Belén Sotos Rodríguez