Religión en Libertad

Todo está esperando por ti

Maurizio “Riro” Maniscalco: “El Encounter es una casa abierta al mundo donde cualquiera puede sentirse acogido”

Maurizio “Riro” Maniscalco, presidente del New York Encounter: una vida abrazada por el carisma de don Giussani.

Maurizio “Riro” Maniscalco, presidente del New York Encounter: una vida abrazada por el carisma de don Giussani.

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Mañana comenzará en Nueva York el "New York Encounter 2026", un evento cultural nacido del carisma de Comunión y Liberación que, desde hace dieciocho años, reúne a miles de personas para dialogar sobre fe, cultura y libertad. Bajo el lema “Where Everything Is Waiting for You”, la cita propone descubrir de nuevo el anhelo humano de pertenencia en un mundo fragmentado.  El poeta británico-estadounidense David Whyte es el autor del poema titulado "Everything Is Waiting For You" (Todo te está esperando), publicado en su libro homónimo de 2003 y en River Flow: New & Selected Poems (2012).

“Un lugar donde habitar”

El New York Encounter 2026, que se celebrará del 13 al 15 de febrero en Manhattan, tiene por lema “Where 'Everything Is Waiting for You'”, inspirado en un verso del poeta David Whyte.  El texto de presentación subraya que, en una época en la que muchos depositaron su esperanza en el progreso económico y tecnológico, emerge de nuevo “la profunda necesidad humana de lugares de pertenencia”. No cualquier lugar, dice el manifiesto del evento, sino “una morada donde la vida y el mundo estén llenos de sentido, donde se busque la verdad y se experimente el perdón; un sitio donde la libertad florezca en la amistad, no en la autonomía; donde la identidad se descubra, no se fabrique; donde la dignidad sea un don, no un objetivo”.  Durante tres días, paneles públicos, exposiciones y actuaciones en directo explorarán cómo esa “casa donde todo nos espera” puede hacerse visible en la vida de cada día.

Conversamos con Maurizio “Riro” Maniscalco, presidente y uno de los fundadores del New York Encounter. Italiano de origen, llegó a Nueva York en 1994 con su familia, donde desarrolló una carrera en recursos humanos y fundó una escuela de idiomas. Tras residir allí hasta 2020, hoy vive en Minnesota escribiendo libros, canciones y artículos para Il Sussidiario. Casado desde 1979, padre de tres hijos y abuelo de once nietos, su vida —música, familia, trabajo— gira en torno al encuentro con Cristo a través del carisma de don Giussani.

-El lema de este año, “Where Everything Is Waiting for You”, pone de relieve el anhelo humano de pertenecer. ¿Cómo conecta este deseo con el carisma de Comunión y Liberación y su modo de vivir la fe en comunidad?

-Como afirmamos en el lema de este año, todos necesitamos un lugar donde vivir y donde el mundo cobre sentido, donde se busque la verdad y se experimente el perdón. Un lugar donde habitar, no un refugio en el que esconderse.

Comunión y Liberación es una “morada”, pero una abierta al mundo entero, donde cualquiera puede sentirse abrazado, donde cualquiera puede sentirse en casa.

-El New York Encounter reúne a personas de muy distintos orígenes y creencias. ¿Cómo esperas que este evento contribuya al diálogo entre la fe y la cultura contemporánea, especialmente en una sociedad tan fragmentada?

-Nuestro país atraviesa un momento muy difícil. La ideología y la polarización están rompiendo el tejido de nuestra sociedad.

La enemistad y la desconfianza se han adueñado de todos; incluso las familias sufren a causa de las diferencias de opinión.

El Encounter muestra que el diálogo siempre es posible, y demuestra que “el otro” es un don, no un enemigo, por muy diferentes que sean sus ideas. El Encounter es nuestro regalo a nuestro país, una semilla de esperanza y un testimonio de acogida recíproca.

-Buena parte de tu trabajo educativo se ha centrado en ayudar a los jóvenes a descubrir su dignidad y propósito. ¿De qué modo ves la educación como ese espacio privilegiado donde puede despertarse el mismo sentido de pertenencia y libertad que el Encounter propone?

-Don Giussani solía decirnos: “Si no aprendéis estas cosas ahora, será muy difícil hacerlo más adelante”. La educación en la libertad y la pertenencia es un largo camino. El Encounter es un tiempo de despertar, de reencontrar lo esencial.

-Don Giussani hablaba del “hecho cristiano” como algo que transforma la vida cotidiana. ¿De qué modo el Encounter intenta hacer perceptible este hecho a hombres y mujeres contemporáneos, incluso a quienes no tienen una fe explícita?

-La belleza del Encounter es que no es una idea, es un acontecimiento. “Ven y verás”, y, si Dios quiere, algo tocará tu corazón.

Y si tomas en serio lo que encuentras, lo que te toca, tal vez se abra para ti la puerta a algo nuevo, imprevisto e imprevisible.

-En un contexto global marcado por la inquietud y la polarización cultural, ¿qué ofrece el "New York Encounter" como signo de esperanza o unidad en medio de tantas divisiones?

-Una vez más, te diría: “Ven y verás”. Ven y verás a personas de todas las edades y condiciones trabajando por amor y para construir juntos el Encounter. Ven y observa cómo la gente encuentra modos de compartir, de dar y recibir.

Ven y mira los rostros, el sentido de gratitud y alegría que impregna todo el fin de semana… Ven y verás.

-Hablas de una visión profundamente unificada de la existencia, donde fe, trabajo y vida cotidiana se entrelazan. ¿Cómo vives tú personalmente esa unidad en tu día a día?

-Tengo setenta años, he trabajado mucho en el ámbito de los recursos humanos, soy esposo desde 1979, padre de tres hijos y abuelo de once nietos. ¿Cómo integro todo? Mi vida es una sola cosa.

Como dice san Pablo, “ya comáis, ya bebáis…”; todo está abrazado por el encuentro con el Señor a través del carisma de don Giussani. Amo a mi familia, a mis amigos, la música, escribo canciones (quizá hayas escuchado alguna…), amo el Encounter, amo mi vida cotidiana… Todo es una sola cosa, completamente abrazada y acogida por Cristo.

-Después de dieciocho años, ¿cómo has visto evolucionar el "New York Encounter" y cuáles son los nuevos desafíos que vislumbras para el futuro?

-¡El Encounter no deja de crecer! Cuando empezamos, hace dieciocho años, no teníamos ni idea de que duraría tanto tiempo.

Pero el objetivo de nuestra vida no es construir el Encounter: es dar testimonio vivo de la presencia de Cristo en el mundo. El Encounter podrá seguir creciendo o incluso terminar algún día, pero nuestra misión continuará.

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