Manuel Sánchez Monge: La fe joven renace en la fragilidad y busca autenticidad
El obispo emérito de Santander explora el renacer silencioso de la fe joven y la llamada a una presencia cristiana más visible en la vida pública.

Mons. Manuel Sánchez Monge, obispo emérito de Santander, con su lema episcopal “Virtus in infirmitate”. Pastor que ilumina el renacer silencioso de la fe joven.
El obispo emérito de Santander, Mons. Manuel Sánchez Monge (Fuentes de Nava, Palencia, 1947) ofrece en esta entrevista una lectura serena y lúcida del presente religioso. Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana y antiguo rector de los seminarios mayor y menor de Palencia, Sánchez Monge ha recorrido más de cinco décadas de ministerio entre la docencia, la pastoral juvenil y la evangelización. Desde su lema episcopal “Virtus in infirmitate” (“La fuerza en la debilidad”), contempla con esperanza lo que describe como un “renacer silencioso” de la fe entre los jóvenes: una generación marcada por la ansiedad y la inestabilidad emocional, pero también abierta a la búsqueda de sentido y sedienta de autenticidad.
Aquí el prelado aborda los desafíos de las redes sociales, el influjo de la inteligencia artificial, la herencia del Concilio Vaticano II y la urgencia de formar creyentes capaces de testimoniar su fe en la vida pública. Con la serenidad del pastor y la lucidez del formador, invita a padres, educadores y acompañantes a “curar las heridas del alma con paciencia y oración”, a redescubrir la liturgia como fuente de equilibrio interior y a no dejar apagar —en medio del ruido contemporáneo— esa “pequeña esperanza” que vislumbra en la nueva generación cristiana.
- Escritos recientes en: "El Diario Montañés" y "El Debate"
- En Radio María: "Una luz en tu vida"
- Sus libros.
-Nadie niega el renacer de lo religioso y más concretamente de la religión católica en nuestros días. Todos recordamos el éxito de algunas canciones de Rosalía y la película “Los domingos” de Alauda Ruiz de Azúa.
»Igualmente, el fenómeno ‘Despertar’. La gran acogida por parte del público habla de que el hecho religioso no está al margen de la vida pública. El musical Godspell, según su director Antonio Banderas, habla “del amor al prójimo, del perdón, de la humildad, no hacer de la fe un espectáculo, de la autenticidad… Son propuestas que nacen del cristianismo, pero que son patrimonio de todos”. Dios puede suscitar lo que quiere en el momento oportuno según sus designios, que a veces a nosotros se nos ocultan. Quizá porque lo necesita una generación joven tan herida por la ansiedad, la fragilidad emocional y las rupturas familiares como indicas. No olvidemos que “el poder de Dios se manifiesta en la debilidad de los hombres”, como dice san Pablo.
»Este salto de lo espiritual a la esfera pública obliga a preguntarnos si corresponde a un giro hacia lo católico, si ofrece respuestas a las incertidumbres del hombre de hoy o si se trata de una celebración festiva sin mayor importancia… De todos modos, hay que aguardar a ver si estos brotes de lo religioso tienen raíces duraderas o son flor de un día que pronto desaparece. Sin dejar a un lado la alegría que nos produce el que suceda todo esto entre nosotros.
-Es verdad que las generaciones juveniles de hoy pueden experimentar sufrimientos a causa de heridas no cicatrizadas y quedarse atrapadas en el pasado. Necesitan, por tanto, perdón y reconciliación consigo mismos. Es imprescindible un acompañamiento personal desde la comprensión y cercanía que les ayude a identificar las heridas y a iniciar un proceso de curación. Así quedarán atrás debidamente cicatrizadas. Es bueno también mirar las heridas de los demás y comprometerse en sanar las heridas ajenas y las propias.
-Efectivamente la cultura del ‘me gusta’ crea dependencia respecto a la aprobación digital y conduce a buscar desesperadamente a veces el éxito inmediato. Pero es necesario caer en la cuenta de que los bienes más importantes no se consiguen a las primeras de cambio y exigen un esfuerzo prolongado en el tiempo, paciencia y que algunas heridas cicatricen. Nuestra verdadera y auténtica identidad no depende de ‘likes’ ni del éxito inmediato. Lo verdaderamente importante requiere tener claras las metas y no echarse para atrás a la hora de conseguirlas a base de esfuerzo y paciencia. Algunas veces la austeridad de vida es muy importante a la hora de educar. Estos valores. Austeridad, paciencia, esfuerzo continuado… tan ajenos al modo de pensar y conducirse los jóvenes de hoy, hemos de inculcarlos primero con el ejemplo de nosotros los educadores y segundo con el diálogo absolutamente necesario. Los éxitos inmediatos engañan porque generalmente no son duraderos.
-Efectivamente, el Concilio Vaticano II fue una luz potente que vino a poner en valor muchos sueños de nuestra juventud. Al principio, como jóvenes que éramos, hicimos de la historia dos momentos muy diferentes y hablábamos de ‘antes del Concilio’ y ‘después del Concilio’. No era para tanto. La reforma que provocó el Concilio era profunda y necesitaba tiempo para ser convenientemente asimilada.
»Constatar la escasa práctica religiosa y la falta de fundamentación de la fe en la modernidad ha dado origen a poner en práctica la ‘nueva evangelización’. Juan Pablo II fue el primero que habló de ella como necesaria para toda la Iglesia. Luego Benedicto XVI señaló que no se podía dar nada por supuesto y que ser cristiano exige el encuentro personal con Jesucristo vivo y resucitado. Por todo esto es necesario un proceso: Primer anuncio, acompañamiento, formación y compromiso en la vida pública.
»No podemos quedarnos en el entusiasmo del encuentro personal con Jesucristo, como ocurre frecuentemente hoy, porque es absolutamente necesario completar el proceso para ser auténticamente cristiano.
- La Inteligencia Artificial (IA) ha venido para quedarse. Y puede prestarnos una ayuda importante si la usamos bien. Pero es una herramienta que no puede pensar por nosotros. Automatiza tareas, mejora la productividad, traduce idiomas en tiempo real, corrige textos, sugiere rutas, optimiza fotos y resume correos interminables. El problema no es la tecnología en sí, sino la
velocidad y la forma en la que se ha integrado en los dispositivos personales. La carrera entre las grandes tecnológicas por conseguir que el usuario «use» IA.
»Los sistemas basados en IA pueden reproducir prejuicios, contribuir a la degradación del clima y amenazar los derechos humanos, entre otros. Estos riesgos asociados a la IA se suman a las desigualdades ya existentes, perjudicando aún más a grupos históricamente marginados.
»La Santa Sede y el Papa actual nos están ofreciendo orientaciones concretas sobre cómo utilizarla. León XIV advierte que el avance acelerado de la inteligencia artificial exige un marco ético sólido que proteja los derechos fundamentales. La innovación tecnológica no puede situarse por encima de la persona humana ni de los principios que sustentan la convivencia democrática.
»La IA, en manos de gobiernos, corporaciones u organismos transnacionales, puede convertirse en una herramienta de vigilancia o condicionamiento social si no se regula adecuadamente. Insistió en que cualquier uso que limite el ejercicio de la libertad de conciencia, la práctica religiosa o la expresión pública de la fe «contradice la dignidad que Dios ha otorgado a toda persona».
-Nunca ha sido suficiente un ‘cristianismo de sacristía’, o sea, vivir la fe solo en el ámbito cálido de la Iglesia y mucho menos hoy. Necesitamos cristianos que den testimonio de su fe en los diversos ámbitos de la vida pública: en la escuela, en el trabajo, en la política, en la vida sindical, en el deporte…
»Para una presencia visible y transformadora en la vida pública, recomendaría: partir de un encuentro con Cristo vivo y resucitado que conmueva los cimientos de nuestra vida; una formación cristiana seria y comprometida a la altura de los tiempos en que vivimos; no actuar como francotiradores sin tener el apoyo de una comunidad cristiana viva; ir despacio porque una presencia en el mundo visible y transformadora puede quemar a cristianos que no den testimonio sostenidos por una comunidad de fe y con paciencia.
-Para no contagiarnos de mundanidad o, lo que es lo mismo, del espíritu del mundo, y sanar heridas, creo que hay que practicar:
- Una oración serena, con tiempos bien señalados y dispuestos a revisar nuestra acción evangelizadora con los criterios evangélicos.
- Celebrar bien la liturgia. No de una manera rutinaria y para cubrir el expediente, sino gozándola y dejándose enseñar por ella.
- Llevar una vida espiritual profunda. Siguiendo las pautas de un acompañante espiritual que permita evitar el cansancio prematuro y ayude a fortalecer las convicciones que llevaron a iniciar el compromiso apostólico.
»De lo contrario, la ‘pequeña esperanza’ que estamos viviendo hoy, se apagará en poco tiempo.