Religión en Libertad

P. Amorós: "No podemos quedarnos en la sacristía, debemos salir a las redes'

El sacerdote Ignacio Amorós comparte su experiencia como misionero digital

Ignacio Amorós.

Ignacio Amorós.

Creado:

Actualizado:

En un mundo cada vez más conectado a través de las redes sociales y la tecnología, la Iglesia Católica busca nuevas formas de llegar a las personas y compartir el mensaje de Jesucristo. El sacerdote Ignacio Amorós Rodríguez-Fraile, autor de varios libros, director del canal de evangelización católico "Se Buscan Rebeldes" y colaborador de Word on Fire Institute en español, es uno de los líderes en esta misión digital, y en esta entrevista, nos comparte su visión y experiencia en la nueva evangelización.

-¿Cómo ha sido su experiencia como misionero evangelizador digital a través de su plataforma "Se Buscan Rebeldes"? ¿Cuáles han sido los mayores desafíos y logros?

-Ha sido una experiencia fascinante ver cómo Dios toca los corazones a través de las pantallas. Empezamos en plena pandemia, casi por necesidad pastoral, y nos dimos cuenta de que el "continente digital" está lleno de personas sedientas de sentido y de Dios.

»El mayor logro ha sido comprobar que, contrariamente a lo que se piensa, a los jóvenes sí les interesa Dios. Ver cómo el canal ha crecido hasta formar una comunidad de más de 350.000 seguidores es una prueba de que el mensaje de Cristo sigue siendo actual y atractivo si se presenta con su belleza original.

»El desafío principal es adaptar el lenguaje sin diluir el mensaje: explicar la fe católica con un lenguaje "millennial", cercano y visual, pero manteniéndonos totalmente fieles a la Tradición y al Magisterio. Es el reto de la inculturación en el mundo digital.

-¿Cómo cree que las redes sociales pueden ser utilizadas de manera efectiva para compartir el mensaje de Cristo y evangelizar a los jóvenes?

-Las redes deben ser un lugar de encuentro y propuesta, no de imposición. Como decía Juan Pablo II, la fe "no se impone, se propone". Para ser efectivos, debemos utilizar la pedagogía de Jesús: contar historias, usar imágenes y parábolas que conecten con la vida real.

»Creo que la clave es ir a lo esencial (el kerygma) y responder a los grandes interrogantes que todo joven lleva dentro: ¿Cuál es el secreto de la felicidad? ¿Qué sentido tiene mi vida? Si somos capaces de mostrar que Cristo es la respuesta a esos anhelos profundos, las redes se convierten en un puente maravilloso para la evangelización.

-¿Qué consejos daría a los sacerdotes y laicos que se sienten llamados a evangelizar a través de las redes sociales?

-No me atrevería a dar consejos, pero sí a compartir algunas cosas que nos han ayudado a la hora de evangelizar:

1. Autenticidad y oración: No podemos dar lo que no tenemos. Nuestra presencia digital debe ser un desbordamiento de nuestra vida interior. Si no rezamos, seremos "campanas que hacen ruido" pero no transmiten vida.

2. Formación y calidad: Debemos esforzarnos por presentar la fe con belleza y profesionalidad. El mensaje es el más importante del mundo, así que el envoltorio debe estar a la altura.

3. Caridad ("Cor ad cor loquitur"): Hablar de corazón a corazón. Evitar las polémicas estériles y el "discurso de odio". Nuestra misión es tender puentes y mostrar la misericordia de Dios, no ganar debates dialécticos.

-¿Qué le llevó a unirse al Instituto de Word on Fire en Español y qué expectativas tiene de esta colaboración?

-Me uní a Word on Fire porque comparto profundamente la visión de Mons. Robert Barron de una "ortodoxia afirmativa": evangelizar desde la belleza y la verdad, sin complejos pero con caridad. He seguido su ministerio durante años y lo considero un modelo de evangelización para nuestro tiempo. 

»En 2023, durante la JMJ de Lisboa, me encontré con Mons. Barron y me invitó a comenzar con él Word on Fire en Español, y desde entonces hemos estado grabando vídeo de formación en español siguiendo los principios de WOF.

»Mi expectativa es grande. Veo un potencial enorme en el mundo hispano —hablamos de 400 millones de católicos— que necesitan una formación sólida y atractiva. Sueño con que podamos ofrecer recursos de alta calidad que ayuden a los católicos de habla hispana para ser evangelizadores en su propia cultura.

-¿Cómo cree que la comunidad de Word on Fire en Español puede ayudar a los católicos de habla hispana a profundizar en su fe y a evangelizar a otros?

-Creo que puede ayudar ofreciendo una formación que una la profundidad intelectual con la espiritualidad. Muchos católicos tienen fe pero les faltan herramientas para explicarla o defenderla en el mundo actual. Word on Fire aporta esa riqueza de la tradición intelectual de la Iglesia (arte, filosofía, teología) presentada de forma accesible. 

»Queremos formar "evangelizadores de la cultura" que sepan dialogar con el mundo moderno sin perder su identidad católica.

-¿Qué papel cree que juega la teología espiritual en la evangelización y cómo se puede aplicar en la vida diaria?

-Juega un papel fundamental porque la teología no puede ser solo teoría; tiene que transformar la vida. Mi propia formación y doctorado es en Teología Espiritual porque estoy convencido de que el dogma debe hacerse vida (la fides qua y la fides quae).

»En la vida diaria, esto se traduce en ayudar a las personas a tener un trato personal con Dios. No basta con saber cosas sobre Dios; hay que conocer a Dios. La teología espiritual nos da las claves para la oración, para vivir las virtudes y para encontrar a Dios en lo cotidiano, convirtiendo nuestra vida ordinaria en un camino de santidad.

-¿Qué inspiró a escribir su libro "Se buscan rebeldes" y qué mensaje quiere transmitir a los jóvenes a través de esta obra?

"Se buscan rebeldes: Y luego, que sea lo que Dios quiera" (Religión. Fuera de Colección, RIALP)

-Este libro nació de mi deseo de mostrar la belleza de la vocación sacerdotal a través de historias reales. Recoge testimonios de jóvenes "normales" —con sus pasiones, sus deportes, sus novias— que un día sintieron la llamada de Dios y tuvieron la valentía (la "rebeldía") de dejarlo todo para seguirle.

»El mensaje es que la vocación no es para gente rara, sino para valientes. Quiero decirles a los jóvenes que la verdadera rebeldía hoy en día no es romper cosas o vivir perdidamente, sino entregar la vida por amor. Que Dios no quita nada y lo da todo, y que seguir su plan es la mayor aventura que pueden vivir.

-¿Cómo se relaciona su libro "El misterio de la sed de Jesús" con su experiencia personal y su vocación sacerdotal?

"El misterio de la sed de Jesús. Madre Teresa" (Nueva Eva)

-Este libro es muy personal porque toca el núcleo de mi propia espiritualidad y mis estudios de doctorado. Mi vocación maduró trabajando con las Misioneras de la Caridad y rezando ante la tumba de Madre Teresa en Calcuta. Allí descubrí el misterio del "Tengo sed" de Jesús: su anhelo infinito de amar y ser amado.

»Escribirlo fue una forma de profundizar en ese carisma que marcó mi vida: entender que mi sacerdocio es para saciar la sed de Jesús a través de la oración y el servicio a las almas, especialmente a los más pobres y alejados.

-¿Qué temas aborda en su libro "La revolución de Dios" y cómo cree que la fe católica puede ser una respuesta a los desafíos del mundo actual?

"La revolución de Dios" (Nueva Eva)

-En "La revolución de Dios" intento presentar la fe católica a la "generación millennial" y a la cultura digital. Abordo las grandes preguntas existenciales: ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Existe la felicidad? ¿Por qué el sufrimiento?

»Creo firmemente que la fe católica es la única respuesta total a los anhelos del corazón humano. En un mundo líquido y lleno de incertidumbre, Cristo se presenta como la Roca, como el Camino, la Verdad y la Vida. La "revolución" que propongo no es política, sino la revolución del amor y la misericordia que Cristo trajo al mundo, la única capaz de sanar las heridas de nuestra sociedad actual.

-¿Cómo ha sido su experiencia como sacerdote en Uruguay y qué le ha enseñado sobre la fe y la cultura local?

-Servir en Uruguay, en la diócesis de Maldonado-Punta del Este-Minas, ha sido una escuela de fe. Uruguay es el país más secularizado de América, una sociedad donde Dios a menudo está ausente de la vida pública. 

»Esto me ha enseñado a valorar la fe de los sencillos y a ir a lo esencial. He aprendido que, incluso en un ambiente laicista, la sed de Dios en el corazón del hombre sigue intacta. He visto conversiones impresionantes y cómo la Divina Misericordia toca las almas cuando se les anuncia el Evangelio con claridad y cariño. Ha sido un tiempo de sembrar con esperanza, sabiendo que es Dios quien da el crecimiento.

-¿Qué papel juega la oración en su vida y ministerio, y cómo la práctica en su vida diaria?

-La oración es el oxígeno de mi vida sacerdotal. Sin ella, el ministerio se convierte en mero activismo y el corazón se seca. Intento vivir lo que Madre Teresa llamaba ser "contemplativo en el corazón del mundo". 

»En mi día a día, la Eucaristía es el centro absoluto. Además, dedico un tiempo sagrado cada día a la adoración eucarística, al rezo del Rosario y a la Liturgia de las Horas. Es en ese trato íntimo, "cara a cara" con el Señor, donde encuentro la fuerza para darme a los demás y donde descanso mis preocupaciones pastorales.

-¿Qué consejos daría a los jóvenes que se sienten llamados a seguir a Cristo y a servir a la Iglesia?

-Les diría lo mismo que se lee en una campaña deportiva: "La vida comienza al final de tu zona de confort". No tengáis miedo. Dios no llama a los capacitados, sino que capacita a los llamados. 

»Si sienten esa inquietud, no la ahoguen con ruido. Ponte delante del Sagrario y pregunta con valentía: "¿Señor, ¿qué quieres de mí?". Y si la respuesta es una vocación de entrega, lánzate. Jesucristo nunca defrauda. 

»La felicidad no está en una vida cómoda, sino en un corazón enamorado y entregado. Vale la pena gastar la vida por Jesucristo.

xml.err
tracking