Lunes, 21 de junio de 2021

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El ejemplo de Israel. por Pablo Montes

El ejemplo de Israel. por Pablo Montes

por Wiederholen

El ejemplo de Israel. por Pablo Montes.  La Gaceta de Salamanca. 11 de enero de 2021

 

 

Nunca dejaré de quitarme el sombrero ante Israel. Por mucho que el ‘buenismo progre’ occidental lo catalogue como un ‘estado terrorista’ haciendo gala de su más absoluto analfabetismo, los que de verdad nos hemos molestado en profundizar en su historia y peculiaridades solo podemos 

destilar alabanzas. Decía mi recordado subdirector Juan Antonio García Iglesias que Israel es el ‘tapón’ para que el radicalismo islámico no penetre en Europa. Tenía toda la razón. Sin el estado hebreo, el Viejo Continente sería un lugar menos habitable y más polarizado. Jamás podremos agradecer el papel que ha jugado en la zona más caliente del mundo y cómo sus sucesivas victorias contra los árabes significaron un triunfo de todos los que creemos en la democracia y en los valores occidentales.

Israel nos enseñó que un desierto se puede convertir en un vergel. Que un estado creado anteayer (en 1948) puede aglutinar algunas de las mejores empresas tecnológicas del mundo. Que judíos, árabes y cristianos pueden convivir en armonía bajo una misma nacionalidad siempre que acepten las reglas del juego democrático. Que el terrorismo no se combate con diálogo y con cárceles, sino con operaciones quirúrgicas precisas que eliminen a los criminales de forma efectiva y no con chapuzas como los GAL. Que la religión no puede marcar todas y cada una de las decisiones políticas. Que se puede alcanzar prosperidad, riqueza y pleno empleo a pesar de estar amenazado de manera constante por unos vecinos que siguen en su empeño de lanzar a los judíos al mar.

 

Ahora Israel nos ha vuelto a dar una nueva lección de previsión, eficiencia y responsabilidad en la campaña de vacunación contra la COVID-19. En menos de un mes ha vacunado al 20 por ciento de su población (cerca de dos millones de personas sobre un total de nueve). Cada día, unos 150.000 ciudadanos son inoculados con el fármaco de Pfizer y BioNtech y, a este ritmo, en marzo toda la población israelí estará inmunizada contra el coronavirus y podría recuperar una más que deseada normalidad. Cierto es que estamos ante un país muy pequeño, con un sistema sanitario muy moderno que controla con un absoluta precisión a cada uno de sus ciudadanos. Pero mientras en España el Gobierno social-comunista rechaza con desdén y desvergüenza la ayuda de la sanidad privada y de los veterinarios, en Israel se ha implicado a todos los hospitales y a las cuatro grandes aseguradoras. Se vacuna en centros de salud, pero también en campos de fútbol sin que el ciudadano se tenga que bajar del coche. El país se ha tomado esta campaña como una guerra más de las muchas que ha tenido que librar para sobrevivir. Ha pagado más por cada dosis, pero el Gobierno de Netanyahu recuerda que cualquier precio es poco en comparación con las pérdidas humanas y económicas que está provocando la pandemia.

 

Los que recelan del ‘milagro’ israelí aseguran que este ritmo de vacunación está dejando al país sin suministros. Sin embargo, ya está garantizada la segunda dosis para todos aquellos que han recibido la primera y a lo largo del mes de enero van a llegar otros tres millones de unidades que hagan que el plan no se frene ni un ápice.

En Israel también ha funcionado la pedagogía que, por ejemplo, ha faltado en España durante toda la epidemia. Ese trabajo ha conseguido que los israelíes reciban con entusiasmo la vacuna, mientras en Europa sigue habiendo una parte importante de egoístas desalmados que no piensan ponérsela. Ahora mismo, nos guste o no, es la única tabla de salvación a la que nos podemos agarrar para soñar con una vuelta a la normalidad. Israel, que por cierto está probando ya en humanos la suya propia, lo tiene claro y apuesta decididamente por ello.

 

En esta vida hay que tener clara una cosa. Solo unos pocos privilegiados tienen el don de innovar e inventar. El resto tenemos que copiar lo que hacen otros y funciona. Israel es sin duda un buen modelo en el que fijarse por más que les pese a los progresistas del pañuelo palestino.

 

https://www.lagacetadesalamanca.es/opinion/el-ejemplo-de-israel-GM5952668

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