Jueves, 22 de febrero de 2024

Religión en Libertad

Blog

Escrito por el Hermano Federico Plumed (1943-2013)

Ignacio Trías, ejecución en Montjuic (5)

por Victor in vínculis

LAS SEIS ÚLTIMAS HORAS 

11-agosto-1938. Eran las 12 de la noche. Cuatro celdas preparadas para capilla de los que iban a fusilar. Unos oficiales, con linternas, leen los treinta y un nombres y los llevan ocho a cada una de las cuatro celdas. 

Desde lejos los veíamos animosos. Empezaron a cantar: Cristo vence, el Virolay, Cantemos al amor de los amores, etc.

A las 3 de la noche llegaron los familiares para despedirse. Llegaron también once sacerdotes para asistir a los condenados. Se reparte la Comunión. 

A las 4 de la noche Ignacio mandó llamar a su padre, corre hacia él y se abrazan. Pone la mano en la espalda del padre y le dice: 

Tú eres mi padre, y yo tu hijo. Bien sé lo que en estos momentos quieres decirme, y tú sabes perfectamente lo que yo quisiera decirte. No hemos de hablar largo rato. No es hora de pedirte perdón. Yo he practicado todo el bien posible, y tú me lo has permitido. Estoy satisfecho de lo que hice. No recuerdo haber dejado de hacer nunca ningún favor que me hayan solicitado. Te digo que no me arrepiento de nada de lo que he hecho. Si ahora tuviera que empezar, haría exactamente lo mismo. Es posible que me haya equivocado, pero habrá sido siempre con la mejor intención. Tampoco es hora de llorar, ya que tú sabes hacia dónde voy, y yo también lo sé. Estoy contento, y tú también debes estarlo de ver en vida a un hijo tuyo que será santo. Me voy directamente al cielo. Aquí, ahora y siempre habrá mucho trabajo. Pensaba trabajar mucho: desde el cielo trabajaré mucho más. El mayor disgusto que tendría es que lloraseis mi muerte, de la que debemos estar orgullosos. 

Ignacio trae en sus manos un ramo de flores artificiales que entrega a su padre y le dice: 

Padre, entrega este ramo a María. Ella me lo envió. Que lo guarde: Ha estado hasta el último momento delante de Jesús Sacramentado y es el último objeto que mis manos han tocado. 

Le pregunta a su padre: 

- ¿Qué hora es? 

- Las seis y media. 

- ¿Las seis y media? ¡No hay derecho! Llevamos una hora de retraso. Yo había pensado: a las seis saldremos de la Modelo, a las seis y media en Montjuic. Entre pasar lista y ponerse bien como si a uno le fueran a retratar, serían las siete. Por eso yo había encargado a mi hermano Miguel, que ya está en el cielo, que me viniera a esperar en aquella hora. Pero si llevamos tanto retraso, quizá se cansen de esperar y deba hacer yo solito mi entrada en el cielo. 

Le dice su padre: 

- ¿No recuerdas nada que decirme, algo que deba hacerse? 

Ignacio contesta: 

-En este momento, padre, sólo me acuerdo del cielo. 

EJECUCIÓN 

11-agosto-1938. Son las 7.30 de la mañana. Suben los treinta y un condenados al camión. En Montjuic se juntarán con los treinta y dos que ya están en el Cuerpo de Guardia esperando su fusilamiento. Serán sesenta y tres los ejecutados, treinta y uno que procedían de la Cárcel Modelo y treinta y dos que ya estaban en el Castillo de Montjuic. 

Ignacio no para de animar y exhortar a todos sin hacer caso de las advertencias de oficiales y guardias. Al arrancar el camión entonan el canto del Credo. Al Castillo llegan cantando. Se encuentran con los demás, entre ellos una mujer en avanzado estado de gestación. Se inicia el fusilamiento en grupos de seis. Se forman diez grupos de seis y uno de tres. Sale cada grupo de seis, del Cuerpo de Guardia y llega al Foso de Santa Elena. Está lloviendo. Ignacio se encuentra entre los grupos centrales. Cada condenado lleva en el bolsillo un papelito con su nombre para posterior identificación. Desde el Cuerpo de Guardia se oyen las descargas e Ignacio sigue animando sin desfallecer a todos, mientras les llega el turno. Llaman a su grupo y no se inmuta. Bajan los seis hacia el foso recibiendo ánimo y fortaleza por parte de Ignacio. Como canta el Oficio de Vísperas de los Mártires: A la manera de corderos ofrecen su garganta a la espada sin quejarse ni murmurar. Un corazón sin miedo y una conciencia serena le sostienen en sus sufrimientos. Por el suelo se encuentran los treinta fusilados anteriores que chorrean sangre. Se colocan los seis frente al pelotón de ejecución. Ignacio toma el Rosario y grita: ¡Gloria a Cristo Rey! 

Tras el estallido de la Guerra Civil los frentepopulistas convirtieron el Castillo de Montjuic en prisión y lugar de fusilamiento, haciéndose famoso el Foso de Santa Elena,​ donde fueron ejecutados militares, sacerdotes, conservadores, jóvenes falangistas, estudiantes, empresarios, requetés y todos aquellos que fueran considerados de derechas.​ En este lugar fue emplazado tras la guerra un Monumento a los caídos en memoria de los fusilados.

 

La inscripción original inscrita en el arco del monumento era Caídos por Dios y por España, ¡Presentes!, la cual fue cambiada en 1986 por decisión del Patronato del Castillo de Montjuïc por una más genérica que englobase a los caídos de todos los bandos, Honor a todos los que dieron su vida por España [como puede verse en la foto, sobre estas líneas]. Por otro lado, el obelisco tenía originalmente un águila franquista en bronce, que fue sustituida en 2008 por una placa con la dedicatoria En memoria de cuantos fueron fusilados en este Foso de Santa Elena y de todas las víctimas de la Guerra Civil, escrito en español y catalán. Finalmente, delante del monumento sobre una lápida de mármol se encuentra la escultura realizada por los hermanos Miquel y Llucià Oslé. Se trata de una figura yacente, en bronce, con una corona de laurel a los pies [bajo estas líneas].

Testimonio de su padre: 

-No, fue otra cosa. Ayer mi hijo no era él. Se veía claramente que era obra de la gracia. La gracia de Dios que obraba en Ignacio. 

Testimonio del P. José María Torrent, filipense, Vicario General de la diócesis de Barcelona, en la carta dirigida a la Secretaría de Estado del Vaticano: 

Sin que ello signifique disminución del mérito y virtud en los demás ejecutados, merece citarse el joven Ignacio Trías Beltrán, de 19 años de edad, prefecto de la Congregación Mariana Menor de los padres jesuitas, centro y alma de los que hoy están trabajando a favor de los pobres, especialmente sacerdotes, algunos jóvenes, que, sin pertenecer a ningún partido político, devotamente sujetos a la autoridad eclesiástica, hacen verdadera y meritoria acción católica. 

El mismo P. José María Torrent dice a su familia: 

No os vistáis de luto. No hay que llevar luto por la muerte de un mártir.

En este lugar se celebraba desde 1940 una misa anual en memoria de los fusilados, hasta que en 2015 el Ayuntamiento de Barcelona presidido por Ada Colau retiró el permiso para su celebración. Bajo estás líneas una foto de ABC del 10/06/1962. Misa al aire libre en los fosos de Santa Elena del castillo de Montjuic, organizada con motivo del "XXV aniversario de los Supervivientes" por lo que sufrieron prisión en la fortaleza del castillo durante la Cruzada Nacional. La última foto, es de la ultima misa que se celebró.

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